Pablo López Orosa, el periodista que odiaba los relojes

El freelance en conflictos internacionales y escritor murió este viernes a los 34 años en su casa familiar de Oza dos Ríos


«Estos vocacionales lo joden todo». Eso rosmaba un veterano periodista de este diario. Lo hacía, en el fondo encantado, cada vez que descubría a alguien para quien el periodismo era una forma de vivir. Pablo López Orosa era un vocacional. Con 13 años «venía a la radio en Betanzos y escribía crónicas que no eran propias de su edad. Estaba clarísimo que tenía un talento importante». Esto recordaba ayer su amigo y vecino de Coirós (A Coruña) Fran Martínez.

Pablo volvió el lunes de Mozambique. A media semana fue al médico porque se encontraba mal. El viernes fallecía, en el sofá de su casa, el periodista que había cubierto la posguerra iraquí, el conflicto turco o el genocidio rohinyá. Trabajó en varios medios gallegos y desde 2013 era freelance de información internacional, narrando la huida de los refugiados de Sudán o la guerra contra el yihadismo en Somalia. Por su trabajo sobre los estragos de las maras en Centroamérica recibió el premio XII Memorial Gomis.

El año pasado, al presentar su primera novela, Fálame do silencio (Xerais), decía que odiaba los relojes, «por iso non levo». Y es que no quería medir el tiempo para escuchar, para hacer un trabajo que le apasionaba y con el que era capaz de apasionar a otros. Quizá por ello, uno de sus amigos comentaba ayer: «Hablador era lo justo» y ponía como ejemplo que había que preguntarle por sus viajes y sus historias para que las contara.

Esa teima con los relojes la trasladó a su novela, un relato de intriga y de memoria que transcurre en A Coruña a mediados del siglo pasado y en la que uno de sus personajes, Xan, afirma: «A verdadeira liberdade pasa por secuestrar os reloxos». La biografía que acompaña ese libro concluye: «Sempre que pode volve a Galicia para escoitar a seu avó contar historias de Foucellas». Esto sí lo contaba y se le iluminaban los ojos.

«Un pracer charlar con Marcos Sanluis, Antía Díaz Leal, Nacho Carretero e Enrique Rodríguez sobre solidariedade e xornalismo». Esto escribía Pablo en 2014, desde su cuenta de Twitter, tras participar en A Radio Conta, el programa solidario que emiten todas las emisoras de radio de A Coruña a finales de diciembre. Este sábado, profesionales de estos medios lamentaban el fallecimiento y despedían al periodista con un «para sempre nas ondas».

Pablo L. Orosa deja huérfano al mejor periodismo y heridas en el alma a muchísimas personas que tuvimos la suerte de conocer a alguien que, haciendo bueno el dicho de Kapuscinski, era muy buena persona, ya que si no lo fuera no podría ser tan buen periodista.

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