El pan sabe a lágrimas en Catoira

El concello celebrará hoy un pleno en memoria de Eduardo Touriño, el edil cuya muerte causó una profunda conmoción en un pueblo que conocía como la palma de su mano


catoira / la voz

En la panadería Nuria, en Catoira, las lágrimas no pararon hoy de correr. Los propietarios del establecimiento eran incapaces de contener el llanto tras conocer la brutal noticia de la muerte de Eduardo Touriño. «Levaba vinte anos con nós», decía con la voz rota el que, durante todo ese tiempo, había sido su jefe y su amigo. Eduardo llevaba todo ese tiempo trabajando en la panadería, encargándose de repartir el pan por las casas. No dejó ese trabajo ni cuando, en 2007, entró en la corporación municipal formando parte del equipo del alcalde socialista, Alberto García. Había llegado a convertirse en su primer teniente de alcalde, además de ser el encargado de Obras. Era un puesto que parecía hecho a su medida. Porque no había nadie que conociese cada rincón de Catoira como él.

No es de extrañar: recorría el municipio a diario. Por la mañana, a primera hora, cargado con el pan recién cocido. Llegaba siempre con una sonrisa, recuerdan quienes lo conocían. Con una buena palabra, con una broma dispuesta a animar hasta las mañanas más grises. «Moitos veciños, sobre todo a xente maior, xa aproveitaba que lles ía levar o pan para dicirlle, mira, Eduardo, que esta beirarrúa está mal, ou que falta esta luz... E el xa intentaba arranxar o problema», cuentan algunos de sus vecinos mientras intentaban digerir una noticia demasiado inesperada, demasiado cruel.

Por la mañana, antes de ir a trabajar, Eduardo pasaba por el departamento de Obras del Concello y organizaba el trabajo del día. «Sempre estaba moi pendente de todo», contaban los voluntarios del servicio de Protección Civil. Hablaban aún conmocionados, intentando digerir que el hombre que por la mañana fue arrollado por el camión de una cristalería ante el bar O Galeón Vikingo era el concejal que tanto respetaban. Ese respeto se lo demostrarán acompañando el féretro hasta la iglesia. «É unha forma de honralo», relataban, con la misma voz entrecortada de todos los vecinos de Catoira. 

Y después de trabajar, a correr

A muchos les parecía imposible asumir la idea de que ya no lo volverán a ver corriendo por cualquier rincón de la localidad. Porque todos los días, cuando acababa el reparto de pan, Eduardo se calzaba las zapatillas y se lanzaba a hacer deporte. Siempre le gustó: durante varios años jugó en el club de fútbol de Bamio, donde también lloran la pérdida de un hombre que consideraban ejemplar. Las lágrimas y la conmoción reinaban, también, en el Concello de Catoira. El alcalde, Alberto García, ordenó que las banderas ondeasen a media asta nada más enterarse de lo ocurrido. Se reconocía abrumado por la pena, igual que los funcionarios municipales, que alababan el buen carácter de Touriño. Otros grupos de la corporación, como el BNG, hicieron públicas sus condolencias y su dolor por «outro compañeiro que se foi cando non lle tocaba», haciendo mención así al fallecimiento, en septiembre, de Carlos Castaño. Como a él en su día, mañana jueves la corporación rendirá homenaje a su compañero. Luego, a las cinco de la tarde, Eduardo será despedido en la iglesia parroquial de San Mamede de Abalo.

«Eduardo era un home moi especial. E un gran concelleiro. Polo seu traballo e pola súa vida sabía moi ben o que pasaba en Catoira, o que precisaba o pobo... Coñecía os problemas cunha proximidade que non teñen os políticos que non saen do despacho», comentaba un amigo del fallecido. Touriño estaba allí donde hacía falta, dispuesto a echar una mano. Así se lo reconocía, a través de su perfil de Facebook, la Sociedade de San Antonio, que quiso hacer público su pésame «a familia e amigos do concelleiro Eduardo Touriño». «Ademais de socio era amigo, e sempre estivo aí, disposto a axudarnos en todo o que lle pedíamos», dice su perfil de Facebook.

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