Alpine A110, deseado deportivo de lujo

Por Alejandro Mínguez

MOTOR ON

ANA GARCÍA

Costaba más que un piso en la época y aún se conservan distintas unidades en estado de museo, como la que tienen los hermanos Juan y Antonio Cancela Sánchez en Carballo. Una unidad que tiene el chasis número 0030 de las fabricadas en la FASA de Valladolid.

19 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

El Alpine A110 fue presentado en 1961 como sustituto del A108. Un deseado Renault deportivo de lujo, de estética muy atractiva y casi cuatro metros de largo, que se fabricó también fuera de Francia, incluida la española FASA de Valladolid, hasta 1978. En México recibió el nombre de Dinalpin.

La motorización atmosférica de cuatro cilindros arrancaba en el 1.1 litros, y a lo largo de su producción salieron a la calle distintos motores, algunos de gran potencia, que convirtieron a este modelo en un campeón de diferentes competiciones oficiales.

En Galicia se hizo extraordinariamente famoso el ourensano Alpinche, un Alpine A110 que montaba el motor de un Porsche 911 y que Estanislao Reverter y Antonio Coleman llevaron a los podios más altos de las carreras en las que participaron.

CHASIS 0030

En Carballo, el Alpine rojo con matrícula C-57766 era un vecino más, conocido y reconocido en la época, e incluso en la actualidad. Dictino Franco Alonso, propietario de la línea de autobuses que unía Carballo con Santiago, decidió en 1967, a sus entonces 56 años, gastarse la nada despreciable cantidad de 250.000 pesetas en adquirir un Alpine. En aquel momento el deportivo costaba más que un piso medio en Carballo. Y se hizo con el chasis número 0030 de las unidades producidas en la FASA, de las 527 que saldrían hasta 1970. En ese período, en la provincia de A Coruña solo había cinco Alpine A110 con motor 1.100, Dictino tenía entonces un Seat 850 y cuentan que en el trayecto desde Carballo hasta A Coruña su mujer rezaba tres rosarios completos, cifra que se redujo a dos con el cambio al Alpine, al ser un coche mucho más veloz.

El 15 de marzo de 1990, los hermanos carballeses Juan y Antonio Cancela Sánchez compraron el Alpine, que entonces tenía algo menos de 40.000 kilómetros, y procedieron a su restauración. Un proceso del que fue testigo el primer propietario. En la actualidad, el cuadro marca casi 55.000 kilómetros. Ahora lo disfrutan en concentraciones, pero también es posible verlo por la calle.

La carrocería es de fibra de vidrio y con un peso de 680 kilos, un motor de 1.108 centímetros cúbicos y una potencia de 53 caballos, alcanza una velocidad máxima de 166 kilómetros por hora. Fue un coche fabricado de forma muy artesanal, según recuerdan los operarios de la época, algunos de los cuales llegaron a fotografiarse con esta unidad y la 0001 en Valladolid.