Iago Lorenzo localizó una unidad de las últimas de la FASA. Llevaba más de treinta años en el tercer sótano de un garaje, cerrado con puerta independiente, en el centro de Ourense. Ahora se va para el norte de Europa, a vivir una segunda oportunidad.
15 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El Renault 12 fue uno de los coches de larga producción de la casa francesa, desde 1971 a 1989, y tuvo una notable aceptación en España. La parte final de la fabricación estuvo en manos de los argentinos y de la, entonces, marca rumana Dacia. Fue el modelo más internacional de Renault en su momento. Un cinco plazas sencillo, práctico, con motor delantero, cómodo y robusto. Tenía un gran maletero y se convirtió en uno de los coches familiares de más éxito a un precio de mercado muy razonable en la época, que competía con los populares Seat 124 o los Citroën GS. La versión de cinco puertas fue utilizada por diversos servicios públicos en España como ambulancia, bomberos...
El Renault 12 estrenó un chasis completamente nuevo, aunque heredando, eso sí, partes mecánicas de sus hermanos pequeños. Presentaba un motor de cuatro cilindros y 1.289 centímetros cúbicos, aunque a lo largo de su producción salieron a la calle motores más potentes y sufrió una actualización caracterizada por los cambios en las ópticas delanteras y traseras, sobre todo en los fabricados en la FASA de Valladolid. En 1982, el Renault 18 tomó el relevo del R-12 en España.
El ourensano Iago Lorenzo rescató en el centro de la ciudad una unidad que llevaba más de treinta años en un sótano de un garaje, con puerta cerrada independiente, en la calle Bedoya. Un coche matriculado en 1979, propiedad de una empresaria de la hostelería ourensana, que se enamoró de él nada más entrar en la concesión que ostentaba Luis Aragonés en la ciudad de As Burgas. Tenía un Seat 600 y pasó a un Renault 12 TS de 1.4 litros, al que le dio poco uso. Una versión dinámica y bien equipada. Lo dejó aparcado con 74.000 kilómetros y en un estado de conservación impecable. Para sacarlo del garaje, Iago Lorenzo tuvo que tirar del coche con un todoterreno y darle aire a las ruedas hasta llegar a la calle y subirlo a una grúa. No fue fácil. Después, una puesta a punto básica, filtros, aceite, bombas, batería y a rodar.
A esta unidad, de las últimas españolas de color azul, le espera ahora un largo viaje. Su destino será Bélgica, donde un coleccionista local valorará la opción de quedárselo o ponerlo en venta. Es una rareza en el norte de Europa, por el particular frontal tan característico español de cuatro faros que presenta, por lo que se supone que tendrá numerosos pretendientes.