Algo más que eucaliptos, patatas y maíz

En diferentes puntos de Galicia surgen nuevas iniciativas agrícolas dispuestas a demostrar con cultivos sorprendentes pero rentables la potencialidad del infraexplotado campo gallego


REDACCIÓN / LA VOZ

En los últimos años, varias iniciativas agrícolas han intentado torcer el destino del campo gallego. Cultivos sorprendentes y desconocidos en Galicia están intentando demostrar que se pueden desarrollar iniciativas rentables más allá del maíz, las patatas o los socorridos eucaliptos.

Fresas en Begonte

Afinando la segunda cosecha. «Al menos seguiremos un año más», explicaba esta semana Ignacio Márquez, gerente de Surexport. Esta empresa andaluza desarrolla en el municipio lucense una instalación de doce hectáreas para el cultivo de fresas. Esta temporada, que está a punto de terminar, ha sido una prueba para determinar la viabilidad del proyecto. Las perspectivas son buenas, pero no lo suficiente. Las ventajas de esta producción, cuyo sistema se ha importado de los grandes invernaderos de Huelva, reside en la climatología gallega, con temperaturas más suaves que permiten una temporada más larga. Mientras en Andalucía la planta deja de producir en mayo, en Galicia lo hace hasta finales de octubre. La empresa se ha encontrado con algunas dificultades, como la falta de mano de obra o de una línea de transporte para sacar directamente la producción hacia el mercado europeo. Pese a ello, la continuidad durante el año próximo está garantizada y, si los resultados son buenos, Surexport no descarta una ampliación de la ya impresionante explotación en Begonte.

La vuelta del cáñamo

Un cultivo con muchas aplicaciones. Aunque todavía incipiente, el cultivo de cáñamo está empezando a distribuirse en Galicia de la mano de varias cooperativas. Francisco Arriví es miembro de Cannaliza, una de las primeras en experimentar con este cultivo en Galicia: «Este año hemos cultivado dos hectáreas, pero el año que viene doblaremos». El problema con el que se está encontrando Cannaliza es el alto coste de investigación para determinar su producción, dividida en dos aspectos. Por un lado el CBD, la sustancia que extraen de la flor de la planta y que usan para productos farmacéuticos y cosméticos y, por otro, los derivados del tallo, destinados básicamente a materiales de bioconstrucción. Según Arriví, el año próximo saldrán al mercado los primeros fármacos con aplicaciones tan diversas como la artritis, la esclerosis múltiple o incluso algunos tipos de cáncer: «Hay que aclarar que estos productos no curan, pero alivian», aclara Arriví. Mientras, la cooperativa ultima el proceso de construcción de biomateriales como ladrillos o palés elaborados con el tallo de la planta. Aseguran que países como Francia, Alemania e Italia están ya muy avanzados en el cultivo del cáñamo, una planta cuya explotación es milenaria pero que se vio lastrada el siglo pasado por su persecución como planta narcótica. Las variedades que se cultivan en Galicia no tienen ningún efecto psicoativo, aunque Arriví relata a modo de anécdota como han sido objeto de robos o de denuncias por parte de la Guardia Civil.

Girasol en el Deza

El complemento al maíz. Poco a poco, el girasol va encontrando su sitio en las preferencias de los ganaderos. «Se adapta a las tierras menos fértiles y tiene un ciclo más corto que permite recoger hierba durante más tiempo», explica Román Santalla, ganadero y miembro de la cooperativa Covideza. Aunque su expansión no está siendo tan rápida como se había pronosticado, muchos ganaderos aprecian sus ventajas como complemento al maíz. El girasol se usa como forraje y va directamente al silo. Es rico en grasas y proteínas y únicamente presenta alguna dificultad a la hora del ensilado dado que la maquinaria todavía no está perfectamente adaptada a sus peculiaridades. Los profesionales que trabajan con él aprecian además una ventaja: al jabalí no le gusta. Puede recogerse 90 días después de su siembra y el rendimiento suele ser muy bueno, sobre todo porque requiere mucho menos fertilizante que el maíz. Consecuentemente, es más barato.

Lúpulo en As Mariñas

Una iniciativa en crecimiento. En algún momento del siglo pasado, Betanzos era el mayor productor de lúpulo del norte de España. Hoy en día, algunos productores buscan recuperar aquella tradición. La cooperativa Lutega lleva cuatro años explotando una extensión de siete hectáreas a partir de los trabajos del Centro de Investigaciones Agrícolas de Mabegondo: «La inversión inicial es bastante importante -señala Belén Matilla- pero esperamos tener beneficios en los próximos años». La cooperativa está formada por siete socios que destinan la mayor parte de su producción a Estrella Galicia, aunque cada vez tienen más clientes entre pequeños productores de cerveza artesanal. Se generan unos 1.800 kilos por hectárea y el ciclo de crecimiento va de marzo a septiembre. «Yo creo que producir de manera aislada no resulta rentable -reflexiona Belén Matilla- pero sí, si se efectúa en grupo». También se está probando en la Costa da Morte.

Arándanos en cerdido

Un «berry» con mucho potencial. El consumo de arándonos en España ha pasado en poco tiempo de 5 gramos por habitante y año a 11. Y sigue creciendo. Se trata de un producto con unas propiedades envidiables y amplia demanda entre el público infantil. Horticina, una empresa con más de 80 hectáreas ubicadas en el municipio de Cerdido, ha puesto todos sus recursos a producir este fruto arbustivo. ¿Es rentable? «Si no lo fuera no lo habríamos plantado -afirma el gerente de la empresa, Miguel Mato-, aunque los dos primeros años hay que fortalecer la planta y renunciar a recoger el fruto». De momento, Horticina recoge ya 1,2 millones de kilos de arándanos que salen, de forma mayoritaria, hacia el mercado europeo, aunque el potencial de crecimiento en España es muy importante. En época de recogida, emplean a unas setecientas personas y, durante el resto del año, alrededor de veinte. «Si yo me planteara hacerlo de forma particular, no lo intentaría con una superficie por debajo de cinco hectáreas -aclara Mato-, y lo haría disponiendo de un colchón económico que me permitiera resistir sin entradas durante los dos primeros años. A partir de ahí, creo que es una buena alternativa». De hecho, varios productores en diferentes puntos de Galicia han optado por el arándano como una producción de futuro.

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