Galicia se cotiza lejos de casa

Tienen empleo, sueldos más altos y futuro profesional, pero el retorno siempre está en mente de la última generación de gallegos en el exterior. El trabajo les importa, pero también la experiencia


Redacción / La Voz

Hogar, morriña o familia, son tres palabras que significan mucho y que están presentes en su relato, aunque estén viviendo con pasión una importante etapa a miles de kilómetros de casa. Ellos son la última generación de gallegos en la emigración. Según datos del INE, entre el 2007 y el 2018, 95.000 gallegos hicieron las maletas para irse al extranjero. Muchos de ellos conforman esa generación de la crisis económica que arrancaba en el 2008. Jóvenes víctimas de la precariedad laboral, a pesar de su alta formación. Es el caso del coruñés Víctor Barros. A sus 33 años, suma ya cinco en Dublín. Estudió Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la Universidade da Coruña y, después de una larga etapa trabajando en Galicia, decidió lanzarse. «La mayoría de las empresas potentes a nivel mundial tienen su sede europea en Irlanda. Atraen a nativos de toda Europa». Él se siente realizado y valorado en su trabajo en el portal de empleo Indeed. «Mi plan era venir uno o dos años. Ahora es complicado saber el tiempo que me quedaré. Me encantaría volver con un trabajo que me ofrezca un equilibrio entre vida personal y profesional, con progresión y un salario competitivo», dice Víctor. Y es que más del 70 % de los gallegos emigrados se han planteado el regreso. La mayoría, a medio o largo plazo. Esta es solo alguna de las conclusiones de la encuesta realizada por La Voz de Galicia en colaboración con la Secretaria de Estado de Migraciones del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Según este estudio ­­—en el que han participado 1.592 personas — el 60 % de los consultados tenía como principal razón para emigrar la búsqueda de trabajo. Son los más jóvenes, aquellos que tienen 29 años o menos, quienes más indican esta motivación. La cambadesa Ana Costa también tiene en sus planes volver a Galicia. «Lo ideal sería regresar con una oportunidad laboral que me permitiese seguir evolucionando, pero no sería el factor fundamental». Y es que esta ingeniera de 29 años se siente plena con su trabajo en Volvo Cars en Gotemburgo. «En Suecia existen muchas empresas tecnológicas que buscan jóvenes cualificados. Con saber inglés, puedes tener una buena oportunidad», apunta.

En el caso de la estradense Catarina Barcala, de 23 años, fueron primero los estudios, y ahora la proyección laboral los que la llevaron a Nueva York. Ella es directora de arte. «As oportunidades de medrar en publicidade nos Estados Unidos son máis altas que en España. O salario é outro dos factores que diferenza a ambos países. Un director de arte junior ten un soldo de mileurista. Aquí, bastante máis. Ademais, na axencia na que estaba levaba a dirección de arte de varios proxectos e o resto do equipo tiña presente a miña opinión. Iso é motivador», explica. Catarina vive además en uno de los países más elegidos por la nueva generación de emigrantes. Si en los 60 y 70, Argentina, Brasil o Cuba eran los destinos más habituales de los gallegos, en los últimos años la tendencia se mueve hacia América del Norte, con Estados Unidos como principal punto, seguido de México y Canadá. Precisamente en Vancouver acaba de celebrar su 25 cumpleaños la viguesa Eva Iglesias. Ella se sigue formando en finanzas en la Universidad de British Columbia y, al mismo tiempo, trabaja. «Siempre quise ver mundo. Sabía que quería un país anglosajón y Canadá es atractivo para iniciar mi carrera. Antes de irme hice un estudio exhaustivo del país. Además, aquí ayudan a todos sus habitantes. También a los extranjeros. La universidad me está becando con 1.500 dólares mensuales desde el inicio de la pandemia», apunta. Otro de los pluses ha sido que en Canadá «es sencillo encontrar trabajo y está bien remunerado»: «Yo soy optimista y espero que los de mi generación podamos regresar a largo plazo. Mi objetivo es volver cargada de ideas».

¿Cómo son?

El de Eva es un ejemplo claro. Un reflejo del talento que Galicia tiene en el exterior. La última ola de emigrantes está muy bien formada. La mayoría tienen estudios universitarios y países de Asia, como Singapur, Vietnam o Emiratos Árabes han sido su destino; muchos del norte de Europa, y Chile, en América, son los países que tienen el mayor porcentaje de formados en educación superior. Alrededor de la mitad de los consultados cuentan con algún tipo de especialización, como un máster o un doctorado. Eso es lo que está haciendo la pontevedresa Ainoa Cabada. A sus 29 años prepara el doctorado y trabaja como investigadora en Australia. «La adaptación fue rápida, aunque el primer año fue el peor. El cambio fue chocante en algunas cosas. Me sorprendió por ejemplo lo cara que son la comida y la bebida», dice desde Adelaida. Tras el primer impacto, valora de forma positiva que Australia sea un país joven y multicultural. Siente que ha «crecido». «Trabajar en el extranjero enriquece mucho. No solo es adaptarte a tu puesto, también conocer otra cultura y aprender otro idioma. Se lo recomendaría a todo el mundo». Ainoa mira así hacia su futuro laboral, aunque su primer impulso para hacer las maletas lo motivó el amor. Y es que entre aquellos que han emigrado en los últimos años, el trabajo no siempre es definitivo: más de un 22 % apunta a los motivos familiares. El mismo porcentaje, al interés por conocer nuevas experiencias.

Ese es el caso de Noela Roibás. Esta pontevedresa forma parte del grupo que soñaba con una vida nueva. Reputada fotógrafa en Londres, se sintió conquistada por la capital británica en un viaje de verano. «He vivido experiencias que, desafortunadamente, no habría podido vivir en Pontevedra, además de la oportunidad de relacionarme con personas de todo el mundo». Noela lleva nueve años en Londres. Allí conjuga el fotoperiodismo, la fotografía de autor o el reportaje social. «Aquí también se paga un coste alto por las oportunidades. La calidad de vida no se puede comparar, la competición constante, los precios o la contaminación. Es una ciudad que ofrece, pero también aprieta mucho». Mientras, capea el temporal de la morriña escapándose siempre que puede a Galicia. «Se nos olvida la maravilla que es. Soy afortunada porque voy mucho a casa y paso la mayor parte del verano en Pontevedra. Voy en julio y ya ‘morro' por estar ahí con mi gente», relata.

Con trabajo

Ya sea como freelance, trabajando por cuenta ajena o combinándolo con sus estudios, la mayoría de los gallegos en el exterior tienen empleo. Sus profesiones responden a todo tipo de perfiles. Los directivos son mayoritarios, sobre todo en países fuera de Europa. Los científicos son mayoría en los países nórdicos, Marruecos o Israel. Y los profesionales de nivel medio destacan en Europa, Australia o Sudáfrica. Todo ello con salarios que, en muchos casos, mejoran con creces a lo que podrían aspirar en España. Muchos pros que se equilibran con los contras de una eterna carga: no tener a los suyos cerca.

Esta cambadesa de 29 años trabaja en Volvo Cars en Gotemburgo
Esta cambadesa de 29 años trabaja en Volvo Cars en Gotemburgo

«La confianza en mi trabajo es alta, no hay control de horarios»

La cambadesa Ana Costa está a punto de cumplir dos años en Suecia donde trabaja para Volvo Cars

Gladys Vázquez

Ana Costa cumplirá pronto dos años en Gotemburgo, en Suecia, pero su periplo internacional ha sido mayor. Nacida en Cambados en 1990, estudió Ingeniería de Caminos en A Coruña, pero fue un Erasmus en Portugal, lo que cambió sus planes. «En Aveiro descubrí lo estimulante que estar en contacto con diferentes culturas y formas de ver la vida. Tuve una conexión automática con el país y estar en contacto con una nueva realidad me ayudó a ver todo desde otra perspectiva». Tanto que, tras acabar la carrera, trabajó en Portugal durante un año y de ahí se fue a Bélgica a través de un programa de becas. «Allí trabajé en una consultora especializada en asuntos europeos desarrollando proyectos de transporte y movilidad para instituciones públicas y empresas. Después de casi dos años, me mudé a Suecia. Me surgió una oportunidad muy especial en Volvo Cars, donde entré en un programa de talentos y tuve la oportunidad de explorar las entrañas de la industria del automóvil, en un momento en el que nuevas tendencias globales como la electrificación, digitalización y nuevos modelos de negocio están transformando completamente esta industria».

Lo hizo, por lo tanto, en plena revolución del sector. «Este empleo está superando mis expectativas. El ambiente es magnífico. Hay mucha libertad y espacio para el desarrollo profesional. El nivel de confianza en los trabajadores es muy alto. No hay control de horarios, siempre y cuando presentes resultados. Además, escuchan y respetan la opinión de los jóvenes. Por otro lado, el equilibrio entre trabajo y vida personal, así como el tiempo de descanso de los trabajadores es sagrado»

Esta experiencia le ha facilitado incluso vivir el desarrollo y producción del primer coche eléctrico de la marca en Shangai. En sus planes está regresar, pero «en estos momentos no veo que vivir en el extranjero sea un sacrificio. Volver no es mi prioridad ahora mismo. Quiero aprovechar al máximo las oportunidades que me vayan surgiendo», explica.

Mientras, se adapta a la planificación que reina en el día de día de Gotemburgo: «La vida es muy diferente a Galicia. Echo de menos es la improvisación. Aquí la gente planifica sus horarios y tiempo libre con mucha antelación. Es muy habitual que si quieres hacer planes para el fin de semana no consigas encontrar un hueco en la agenda de tus amigos hasta dos semanas más tarde», explica con una sonrisa. 

Eva vio en Canadá un país atractivo para empezar su carrera
Eva vio en Canadá un país atractivo para empezar su carrera

«Mis experiencias me van a ayudar en el futuro»

Eva Iglesias, natural de Vigo, estudia y trabaja en Vancouver

Gladys Vázquez

Eva Iglesias habla con su familia cada día. «Nos llamamos, enviamos fotos, vídeos, recetas. Hasta soplamos las velas juntos». Y es que esta viguesa de 25 años vive a más de 8.000 kilómetros, en Vancouver, en Canadá. Antes, se formó en Administración y Dirección de Empresas. Después, hizo un doble grado de Servicios Financieros en Dublín e incluso trabajó como contable en Vigo. Ahora estudia un posgrado en la Universidad de British Columbia «y preparando los certificados CPA y CFA».

«Entre mis planes al llegar estaba encontrar trabajo para sustentarme y pagar mis estudios. La primera semana encontré un empleo en un restaurante de sushi. Está en el campus y, de esta forma, los estudiantes internacionales podemos trabajar a jornada completa». Y no solo eso: Eva es voluntaria en el departamento de estudiantes internacionales de la escuela de negocios de UBC -«y represento a Europa»-. Ayuda a potenciales estudiantes con papeleos o el visado. «Les doy consejos sobre cómo sacar el máximo provecho del posgrado». Además, trabaja en el departamento de ayuda a discapacitados de su universidad. «Mi trabajo consiste en asistir en la asignatura de Derecho Mercantil tomando notas y ayudando con los conceptos a alumnos que lo necesitan».

«Estoy segura que mis experiencias me van a ayudar en un futuro». En ese futuro está Canadá. Su plan es quedarse unos cinco años para conseguir los certificados financieros que necesita. «Quiero volver a Europa o a España si la situación laboral es óptima. Quiero poder estar cerca de mi familia, al menos a una hora de avión y haré todo lo posible porque así sea. Que vuelva también depende de un buen puesto de trabajo. Me estoy preparando para ser una buena profesional y espero que eso se valore en España», asegura.

Mientras, percibe que el ritmo laboral de su actual país es diferente al español. «En Canadá es más sencillo encontrar trabajo y está bien remunerado. Es cierto que Vancouver es una de las ciudades más caras del mundo pero he conseguido buenos contratos de alquiler y el coste de vida es parecido a el de España. Para trabajos en el sector financiero es necesario hacer networking, vender tu marca, y las ofertas se dan con meses de antelación. Debido al covid-19, los procesos de selección se han retrasado hasta octubre», explica Eva.

Natural de A Coruña, Víctor llegó a Dublín en el 2015
Natural de A Coruña, Víctor llegó a Dublín en el 2015

«Puedes crecer a un ritmo que España no ofrece»

El coruñés Víctor Barros trabajó durante años en Galicia. Ahora, en Dublín, siente que ha encontrado un sitio en el mundo laboral que le satisface

Gladys Vázquez

Nacido en A Coruña hace 33 años, Víctor Barros vivió la crisis en su propia piel. Después de pasar por la formación profesional, estudió Relaciones Laborales y Recursos Humanos en la UDC. Un ciclo que ha cerrado recientemente con su trabajo en el portal de empleo Indeed en Dublín. Allí lleva cinco años.

«La verdad que la gente de mi generación lo ha pasado relativamente mal en la búsqueda de empleo y para encontrar una primera oportunidad en el mercado laboral. Somos la generación mejor preparada, pero la que más ha sufrido un porcentaje alto de desempleo», comenta.

En Galicia trabajó vendiendo promociones en una gran superficie durante un mes. Después, en la asesoría familiar casi nueve años mientras estudiaba. «Recuerdo que durante la crisis hubo momentos duros. Vivimos en primera persona como muchas empresas mermaban su negocio o llegaban incluso a desaparecer».

Dejar España era algo que llevaba un tiempo en su mente: «Cuando llegué a Dublín, no fue complicado encontrar trabajo, a pesar de tener un nivel de inglés casi inexistente. Mi primer empleo fue en una conocida firma de ropa gallega. Meses después di el salto al departamento de ventas para el mercado español. Cualquiera con afán de superación puede crecer laboralmente a un ritmo que España no ofrece». En Irlanda, el salario mínimo es el segundo más alto de Europa, aunque el coste de la vida va aparejado. «Una habitación individual antes del covid estaba sobre los 1.000 euros. Esto es debido a la cantidad de gente que ha venido por trabajo y la poca vivienda disponible. Es más complicado encontrar alojamiento que trabajo». Un trabajo del que se siente muy satisfecho. «Aprecio cómo se valora al empleado. ¡Quién me iba a decir que trabajaría en una compañía como esta! Tengo el corazón dividido. Quiero aprovechar las oportunidades y el crecimiento personal, pero a veces la morriña es insoportable. Es duro ver cómo pasan los años lejos de la familia y los amigos», comenta Víctor.

Noela dejó Madrid por Londres hace ya nueve años
Noela dejó Madrid por Londres hace ya nueve años

«No veía posible poder vivir de la fotografía»

Noela Roibás se ha hecho un importante nombre en su profesión, tanto en Londres como en España. Esta pontevedresa tenía trabajo en Madrid, pero la capital británica la enamoró

Gladys Vázquez

Después de nueve años de vida y trabajo en Londres, su balance es positivo. La pontevedresa Noela Roibás llegaba a la capital británica después de un par de años trabajando en Madrid.

«Siempre me había llamado la atención: la libertad, el ritmo, la energía de la ciudad y la novedad me enganchó. Me sigue encantando la energía de la ciudad aunque no soy tan ingenua como al principio y también veo el lado perverso de un sistema ultraliberal que aspira a que no hagas mucho más que trabajar y consumir».

Noela iba para un verano, pero ya nunca regresó a Madrid. A sus 34 años su mundo es la fotografía, desde el fotoperiodismo al reportaje social bajo la firma Bang Bang You. Fue en Madrid donde se formó en esta disciplina, aunque sus inicios fueron la Educación Física y el márketing y la dirección de empresas.

«No veía posible que la fotografía fuese mi profesión y vivir de ella. Elisa González Miralles -su mentora-y sus clases fueron una gran inspiración y desde ese momento no hubo vuelta atrás, me vine a Londres y en 2013 me gradué en LCC en el MA Photojournalism and Documentary Photography, desde entonces trabajo como fotógrafa freelance».

En Londres percibe que hay más opciones, pero que el equilibrio también es complicado: «Esta ciudad ofrece más oportunidades en prácticamente cualquier ámbito de las que podamos tener en casa, pero no siempre más oportunidades equivalen a que el balance final compense, lo cual se convierte en tremendamente personal. A mí todavía me compensa, pero siendo consciente de que me encuentro en una situación privilegiada, dispongo de libertad para aprovechar lo mejor de ambas realidades, pontevedresa y londinense». A todo esto hay que sumarle que Noela es más que consciente de lo difícil que su profesión. «Conozco a muchos fotógrafos de prestigio y pocos viven de una sola cosa. Talleres, moda, reportaje social, corporate...», explica esta joven que combina diferentes facetas.

«Tener la libertad de financiar tus propios proyectos personales permite trabajar a un ritmo más calmado y elegir aquellos temas que más resuenen con uno mismo sin la presión de tener que venderlo después. En mi caso, me siento muy a gusto con Bang Bang You y la foto social como forma de financiación de esos proyectos personales de los que es tremendamente complicado vivir, pero que satisfacen otras necesidades creativas. Además, y por suerte, mis clientes me contratan por el tipo de fotos que hago y por lo que estas les hacen sentir, por lo que siempre cuento con la total libertad de fotografiar como yo considere. No modifico mi mirada en función de quién me contrate, y eso es un lujo». Noela es además la fotógrafa oficial de Brit Es Magazine, una publicación que conecta y pone en el escaparate a los artistas gallegos en Reino Unido.

«Carolina Núñez, su directora, confió en mi recién salida del máster y con ella aprendí un montón del mundo editorial, además de facilitarme conocer a un montón de gente haciendo trabajos muy interesantes. En mi círculo hay muchos gallegos como Ana Inés Jabares- Pita, escenógrafa, Maider Jiménez y Carmen Valiño, también fotógrafas, además de otros españoles, como Maite Jáuregui que es actriz»

A pesar de este desarrollo profesional y personal, siempre está en su mente el regreso a casa, «pero todavía no». «Ahora mismo, valoro mi libertad por encima de todo por lo que dudo que me atase a un trabajo fijo. Creo que volvería cuando las condiciones para los autónomos fuesen más sensatas y justas. Si ya es difícil sobrevivir en el mundo creativo, en España nos lo ponen muy difícil. Aquí pagas por lo que ingresas», explica Noela.

Ainoa prepara el doctorado y trabaja como investigadora
Ainoa prepara el doctorado y trabaja como investigadora

«Volvería por un puesto de trabajo que me apasione»

Ainoa Cabada se fue a Australia por amor. Creía que era la hora de cambiar su suerte

Gladys Vázquez

Ainoa siempre supo que su futuro profesional estaría fuera de España aunque, en su caso, fue el amor el que la llevó a Australia. A sus 29 años, esta vecina de Pontevedra suma ya cinco en Adelaida. «No me costó decidirme, pero no fue nada fácil. Era hora de cambiar mi suerte y tuve bastante claro desde el primer momento que quería intentarlo. Preferí fallar y volver, que arrepentirme de no haberlo intentado». En este tiempo al otro lado del planeta, siente que todo ha sido crecimiento. «Australia me ha dado muchas lecciones y oportunidades de las que estoy muy agradecida. También me ha enseñado a valorar Galicia todavía más».

Los primeros pasos de su vida profesional arrancaron estudiando Filosofía en Santiago. El camino hacia lo que ama: el mundo de los Derechos Humanos. «No me arrepiento de haber estudiado una carrera que muchos consideraron una locura en su momento porque no tenía muchas salidas profesionales».

En la Universidad de Adelaida compagina ahora sus estudios y su empleo. «Hago el doctorado y trabajo a la vez como investigadora. ¡Ando a mil!. Es algo difícil de compaginar, pero muy gratificante. Hay semanas que me sorprendo a mí misma de haberlas superado». Es la forma de cumplir objetivos y sueños. Los suyos serían conseguir un trabajo como investigadora, asesora o consejera. «Mi carrera es muy importante. Siempre he buscado el camino para conseguir lo que me propongo. El mercado laboral aquí es muy diferente, pero no soy objetiva porque nunca tuve un puesto de trabajo en España. Es algo que me gustaría experimentar, pero no sé si será posible. Tengo más contactos de trabajo aquí. Para volver tendría que tener un trabajo que me apasione. Me iría si supiese que voy a tener un puesto que me haga saltar de la cama cada día. Hoy en día es fácil mantener contacto, yo hablo con mi familia casi todos los días. Todo es acostumbrarse, sabemos que cuando ellos se van a dormir, yo me levanto y viceversa. No voy muy a menudo, pero siempre que puedo hago una escapada».

Nacida en A Estrada, Catarina busca su hueco en Nueva York
Nacida en A Estrada, Catarina busca su hueco en Nueva York

«Síntome afortunada polo ambiente que atopei»

Catarina Barcala tiene una prometedora carrera como directora de arte publicitaria en Nueva York

Gladys Vázquez

«Cada vez somos máis os que temos que marchar a buscar sorte no estranxeiro para dedicarnos ao que nos gusta, á creatividade. Iso é moi triste». Esa es la percepción de la estradense Catarina Barcala. Con solo 23 años, y afincada en Nueva York desde hace seis meses, lleva un largo periplo a su espalda. Catarina siempre sintió una fuerte atracción por el arte y estudió Publicidad y Relaciones Públicas. Estuvo de Erasmus en Francia y desde ese momento no ha parado. Con el objetivo de ser directora de arte, hizo prácticas en Barcelona. «Antes de marchar, gañei un concurso internacional e o premio foi unha beca para estudar un máster de dous anos en Dirección de arte publicitaria en Miami Ad School México. A experiencia de México foi incríble, creo que marcou un antes e un despois no meu futuro. Non vou dicir que non ía asustada porque non sería certo, era moi lonxe e non coñecía a ninguén aló. O meu paso por México foi inolvidable», explica.

Estos estudios le han dado la oportunidad incluso de conocer el mundo de la publicidad en Japón. «Agora levo seis meses en Nueva York. Síntome afortunada pola xente e o ambiente laboral que atopei. Todo é moi de película. Neste momento o que quero é rematar o máster e levar os meus propios proxectos. Non cheguei cunha imaxe definida do que me ía atopar, pero se o fixera, seguro que o que vivín superaba as expectativas».

En la agencia R/GA se ha sentido «realizada», algo que afianza su pensamiento de que la creatividad, en su caso la publicitaria, está más valorada fuera:

«Nueva York coincidiu con One Show, que é un dos festivais de publicidade máis importantes do mundo, e este ano gañei co meu equipo creativo un Gold Pencil, que agora mesmo é o mellor recoñecemento que podería ter. No ranking de xóvenes creativos do festival quedei de número 34 entre miles de creativos de todo o mundo. Podes imaxinar como me sinto, nunha nube». Un aliciente que hace que ahora mismo vea que la Gran Manzana es su lugar.

«Vexo que moitos compañeiros que traballan en España teñen que compaxinar un traballo a xornada completa con traballos freelance ou ser profesores en escolas creativas. O que lle falta á industria é estar mellor valorada a nivel económico».

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