Dario Amodei, en el lado correcto de la IA (o eso dice)

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Juan Carlos Abraldes

El CEO de Anthropic trabajó antes en OpenAI capitaneando el desarrollo del germen de ChatGPT

17 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Lo suyo es la inteligencia. Artificial generativa, para más señas. Aunque de la otra tampoco es que ande escaso, a tenor de su recorrido académico y laboral. Sobra con decir que en su currículo figuran tres de las cunas más importantes de la IA a nivel mundial. Hijo de un artesano italoamericano del cuero y una bibliotecaria estadounidense de origen judío, Dario Amodei (San Francisco, 1983) comenzó su carrera en Google Brain. Allí contribuyó a poner los cimientos de lo que hoy es Gemini. Trabajó después en OpenAI. Como responsable de investigación, capitaneó el desarrollo de GPT-2 y GPT-3, el germen de ChatGPT. Y cuando los derroteros que estaba tomando la compañía empezaron a chirriarle, se lio la manta a la cabeza, dejó la empresa y fundó Anthropic, dueña de Claude, el rival más enconado de ChatGPT.

Conocidos fueron —y son— sus encontronazos con Sam Altman, el consejero delegado de OpenAI. Pero por si cabía alguna duda del motivo de su salida, soltó esta perla cuando se fue: «Si trabajas para alguien cuyas motivaciones no son sinceras, que no es una persona honesta, que realmente no quiere mejorar el mundo, no funcionará». Y se quedó tan ancho. No fue el único de los Amodei que abandonó el barco por las discrepancias con el capitán. También lo hizo su hermana Daniela. Con ella y con otros dos socios, Tom Brown y Chris Olah, levantó Amodei Anthropic. Este año quieren sacar la empresa a bolsa. Su valoración podría rondar los 900.000 millones de dólares. Ahí es nada.

Apasionada de la literatura y las humanidades, ella (estudió Literatura Inglesa en la Universidad de California Santa Cruz y se graduó summa cum laude); y todo un portento de las matemáticas y la física, él (es licenciado en Fisica por Stanford y doctorado en Princeton en la misma materia, formó parte del equipo olímpico estadounidense de esa disciplina), constituyen estos hermanos un tándem perfecto. «Es un verdadero privilegio dirigir Anthropic con Dario», ha comentado Daniela en más de una ocasión. «Nos conocemos de toda la vida, o al menos de toda la mía. Él estuvo cuatro años sin mí, pobrecito», apostilla con sorna. «Él es muy bueno animándome a pensar en el panorama general... Yo lo ayudo a hacerlo en cómo construir una organización duradera, sostenible, llena de gente excelente que realmente quiera hacer el tipo de trabajo que nos propusimos hace cinco años», explica para resumir la simbiosis que han construido.

No hay por qué dudar de que los Amodei sean los buenos de la película de la IA como ellos proclaman. Pero, lo cierto es que el nuevo modelo de inteligencia artificial que ha desarrollado la compañía, Mythos, ha hecho saltar las alarmas en medio mundo. Y eso, porque es capaz de dejar al descubierto las vergüenzas de los sistemas de seguridad informática de todo el planeta en un abrir y cerrar de ojos. Hasta el Banco Central Europeo ha alzado la voz para advertir a la banca de su letal potencial. Y mientras, la UE con pies de plomo. Para no variar. Que Dios nos pille confesados si las intenciones no son las que pintan.