Más del 90 % de las reservas de petróleo venezolanas se concentran en la Faja Petrolífera del Orinoco (FPO). Millones de años de actividad bacteriana han consumido las fracciones más ligeras, dejando un fluido extremadamente viscoso, denso y con un alto contenido de metales y azufre. Esta naturaleza impone unos costes para su extracción disparados, gran cantidad de energía y agua y una logística compleja, de manera que el costo por barril en la FPO es tres veces superior en el mejor de los casos al de los crudos convencionales de Medio Oriente.
Dos décadas de malas políticas y la reciente agonía de la industria han magnificado el problema hasta límites críticos, con la fuga de miles de ingenieros, geólogos, técnicos y gerentes con décadas de conocimiento específico en yacimientos complejos. Y paralelamente, el deterioro físico de los activos es colosal porque una gestión inadecuada de los yacimientos, la interrupción de los ciclos de inyección de vapor y la falta de monitoreo de presión causan daños permanentes a los reservorios, reduciendo el factor de recuperación final y comprometiendo reservas futuras.
La geoquímica del crudo venezolano necesita ser mezclado con diluyentes para poder ser transportado por oleoductos hasta las refinerías del complejo industrial de la Costa del Golfo de EE.UU., en Texas y Luisiana, de las pocas en el mundo diseñadas y adaptadas para procesar de manera eficiente y a gran escala crudos pesados y ácidos mediante unidades especializadas. Esta interdependencia técnica hace que cualquier desacoplamiento total entre Venezuela y EE.UU. sea económicamente oneroso para ambas partes a pesar de la animosidad política.
Invertir en la FPO requiere capital intensivo a largo plazo mediante proyectos que tardarán años en ser rentables, estabilidad legal y contractual para asegurar la recuperación de la inversión y un ecosistema operativo funcional con cadenas de suministro, proveedores locales y una infraestructura de puertos competente. Hoy Venezuela carece de estos tres elementos en grado suficiente.