Nuevo impulso a la economía azul en la Costa da Morte

Juan Carlos Rodríguez

MERCADOS

Ana García

El Grupo de Acción Local del Sector Pesquero (GALP) dinamiza proyectos que promueven la innovación, la protección ambiental y la cultura marinera

24 ago 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El Grupo de Acción Local del Sector Pesquero (GALP) Costa da Morte continúa consolidando su papel como motor y tractor del desarrollo sostenible en este litoral. Desde su creación, en el 2009, esta iniciativa ha articulado una estrategia participativa que busca transformar integralmente los municipios costeros comprendidos entre A Laracha y Muxía. Bajo el marco del Fondo Europeo Marítimo, de Pesca y de Acuicultura (Fempa) y la Estrategia de Desarrollo Local Participativo (EDLP) «Mirando polo mar», el GALP promueve proyectos que aúnen innovación, sostenibilidad ambiental, economía azul y valorización del patrimonio marítimo.

Uno de los ejemplos más emblemáticos de esta nueva etapa es el proyecto AbruMar, una propuesta innovadora liderada por un percebeiro de Muxía que combina tradición y vanguardia para revalorizar los productos del mar. A través de un modelo de negocio artesanal, sostenible y diversificado, AbruMar apuesta por generar empleo, fomentar la gastronomía local y sensibilizar sobre el potencial ecológico y cultural de los recursos marinos.

Estrategia participativa

El GALP planifica su plan de acción en torno a seis grandes objetivos estratégicos, definidos con la colaboración activa de los agentes del territorio. Estos abarcan desde el aumento del valor añadido de los productos pesqueros hasta el impulso del empleo joven y la mejora de la imagen del sector. Además, se priorizan la economía azul, la sostenibilidad medioambiental, la mejora del bienestar social, la cooperación territorial y el fortalecimiento del liderazgo local de las comunidades pesqueras.

Durante el actual período de programación Fempa 2023-2026, el GALP ha aprobado ya 37 proyectos, destinando más de 3,4 millones de euros en ayudas públicas, lo que ha generado una inversión global superior a los 8 millones de euros. Este esfuerzo se traduce en iniciativas que no solo reactivan la economía local, sino que también promueven la innovación, la igualdad de género, la protección ambiental y la cultura marinera.

AbruMar no es otra cosa que una apuesta por la innovación desde la pesca artesanal. En este sentido, el proyecto nace como respuesta a una necesidad compartida por muchos trabajadores del mar: modernizar y diversificar su actividad sin perder la esencia de sus oficios tradicionales. Esto se logró mediante un taller del percebe en Muxía, generando un espacio multifuncional que actúa como centro de innovación, procesado, comercialización y educación sobre los productos marinos.

Entre los elementos clave del proyecto destacan:

-Un centro de tratamiento artesanal para productos del mar recolectados directamente por el promotor.

-Degustación y venta directa

-Un laboratorio gastronómico para la creación de nuevos productos, que van desde reinterpretaciones de platos tradicionales hasta recetas veganas elaboradas con algas marinas.

-Una tienda online con enfoque didáctico y promocional, diseñada para visibilizar y poner en valor los recursos del mar.

Este modelo empresarial se alinea con los principios de la economía circular, al aprovechar descartes pesqueros para transformarlos en productos de alto valor añadido. Además, busca promover la sostenibilidad del ecosistema marino, fomentando prácticas responsables y sensibilizando al consumidor sobre la trazabilidad y la calidad de lo que llega a su mesa.

Se espera que este proyecto no solo consolide una unidad de negocio viable y comprometida con el entorno, sino que también inspire a otros trabajadores del mar a explorar caminos similares, integrando tradición e innovación.

Proyectos con impacto territorial

Además de AbruMar, el GALP Costa da Morte ha impulsado otros proyectos significativos que evidencian su compromiso con la sostenibilidad, la innovación y la puesta en valor del patrimonio, como serían entre otros:

-El Mar de Caión (A Laracha): intervención artística que reinterpreta el patrimonio marino intangible a través de murales y elementos digitales, generando una nueva oferta turística.

-Mareas. Senda a Muíño de Mareas de Cereixo y Mirador de Forno do Sapo (Vimianzo): itinerario de educación ambiental que pone en valor un enclave natural e histórico singular, vinculado a la economía azul.

-Memoria Atlántica (Muxía): propuesta educativa y cultural que promueve el emprendimiento local y la preservación de la herencia marítima.

-Planta Móvil para Tratamiento de Residuos de Crustáceos (Vimianzo): proyecto pionero en economía circular que convierte residuos pesqueros en fertilizantes, reduciendo emisiones contaminantes.

-Sisargas: iniciativa de empoderamiento femenino que visibiliza el papel de las mujeres del mar mediante formación, documentación patrimonial y talleres.

-Vivero experimental de poliquetos (Laxe): instalación que permite la cría y engorde de poliquetos, generando nuevas oportunidades de negocio en la pesca artesanal.

-La Cultura del Mar en la Costa da Morte (Ponteceso): proyecto para digitalizar, recuperar y difundir el patrimonio cultural marítimo mediante plataformas interactivas y contenedores temáticos específicos.

Un modelo de desarrollo local con rostro humano

El éxito de estas iniciativas se basa en un enfoque que combina innovación técnica con participación comunitaria, identidad cultural y respeto por el medio ambiente. El GALP Costa da Morte ha sabido crear un ecosistema de colaboración entre instituciones, profesionales del mar, asociaciones, emprendedores y ciudadanía, que permite afrontar los desafíos del presente sin renunciar a las raíces.

En conclusión y citando las palabras del gerente del Galp, Guillermo González Diez: «El GALP Costa da Morte continúa demostrando que el futuro del litoral gallego se construye despertando el interés y la confianza estratégica en los proyectos financiados. Un sector hasta ahora, en cierto modo cerrado en sí mismo, propicia la diversificación y un incremento en el beneficio global del sector que proporciona experiencias enriquecedoras y un avance en la evolución de la zona desde el respeto a su tradición y trabajando por la innovación constante y el compromiso con su entorno. En definitiva, una nueva forma de mirar al mar, no solo como fuente de recursos, sino como espacio de vida, cultura y oportunidades».