La cara y la cruz de la vivienda

Mario Beramendi Álvarez
Mario Beramendi AL CONTADO

MERCADOS

En Lugo, las dificultades para encontrar piso de alquiler se repiten desde hace años
En Lugo, las dificultades para encontrar piso de alquiler se repiten desde hace años ALBERTO LÓPEZ

12 may 2024 . Actualizado a las 05:00 h.

Los grandes patrimonios que desembarcan en Madrid, muchos provinientes de Venezuela, Colombia o México, han convertido a la capital de España en la meca de la vivienda de lujo. Según las agencias especializadas, unos de los grandes requisitos de las fortunas que aterrizan en el barrio de Salamanca es que las estancias tengan paredes altas para poder colocar sus obras de arte. El dinero, visto así, serviría también para comprar el pasado. Un pasado del que carecen muchos nuevos ricos quienes, una vez instalados en esas viviendas señoriales y reformadas del siglo XIX, pueden sentirse como los legítimos herederos de una nobleza de otro tiempo. Esta es una constante en zonas como Retiro, Recoletos o Almagro, que viven una burbuja de alto standing, con compradores cuyo desembarco está impulsando también sectores como la alta gastronomía, la cultura o el ocio. Los agentes apuntan a otro factor dinamizador: las escuelas de negocio. Familias adineradas cuyos padres deciden comprar casa para estar junto a sus hijos en esta etapa formativa. En paralelo a esta explosión de glamur, en Madrid (y en otras zonas de España) asoma otra realidad más inquietante en el mercado de la vivienda de alquiler. Los requisitos cada vez mayores de los caseros, que tratan de garantizarse la solvencia de sus inquilinos, están abriendo la puerta a la picaresca con prácticas que, en algunos casos, son delictivas. Por ejemplo, la falsificación de nóminas, de contratos de trabajo y de vidas laborales. Esto es consecuencia de la hiperinflación de los alquileres y de las enormes dificultades con que se encuentran miles y miles de ciudadanos para acceder a un piso. Como saben que hay competencia para arrendarlo, quieren presentar el perfil más sobresaliente. De ahí que digan que ganan más dinero del que realmente ingresan o que presenten un número de años trabajados que no se corresponde con la realidad. Llegados a este punto, conviene no olvidar algo: la falsificación de documentos privados lleva aparejadas penas de 6 meses a dos años de prisión.