Un debate fiscal perverso

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Juanma Moreno Bonilla celebra su victoria en las elecciones andaluzas
Juanma Moreno Bonilla celebra su victoria en las elecciones andaluzas MARCELO DEL POZO | REUTERS

25 sep 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Hace ya 14 meses que nos dejó, y cómo lo echamos de menos. Si siguiera entre nosotros, el profesor Álvarez Corbacho habría saltado al ruedo para explicarnos la perversidad del debate que ha generado la supresión del impuesto del patrimonio en Andalucía. Pero no hace falta que nos escriba hoy. Ya lo hizo en su último artículo en La Voz, en junio del año pasado, el mismo mes de su fallecimiento. «Los impuestos —decía— son instrumentos esenciales para ordenar la convivencia. Sin impuestos no hay orden, ni política, ni democracia, ni solidaridad. Sin impuestos triunfa la barbarie». Y, como viendo venir a Moreno Bonilla, seguía: «Pero debemos reconocer que nuestra educación fiscal es lamentable. Aquí se promete bajar los impuestos para ganar las elecciones y la fórmula funciona. Algo falla entre nosotros. Ignorar que tenemos una presión fiscal 8 puntos del PIB (80.000 millones de euros) por debajo de la media europea es grave. (...) No percibir que la reducción fiscal prometida se compensa después, total o parcialmente, con aumentos en otros conceptos tributarios, es desorientación. No ser conscientes de que bajar los impuestos equivale a menores servicios o a los mismos pero más deteriorados, también. Y esto ayuda a comprender por qué somos un país empobrecido y torpe».

Las rebajas fiscales que permiten ganar elecciones duran lo que tardan en llegar los apuros para financiarse, como ya ocurrió con el anterior gobierno Rajoy. Y además suelen suplirse con aumentos en precios, tasas e impuestos sobre el consumo que empeoran la ya deteriorada progresividad de nuestro sistema fiscal. Es extraño que rebajas de impuestos dirigidas a las rentas más altas, una minoría, sean bien recibidas por una mayoría pobre; debe de ser que todos, al menos hasta la tercera edad, vivimos con la ilusión de que un día seremos ricos. Y con esas ilusiones (ser ricos por gracia divina, tener servicios sin pagar impuestos, llamarle libertad a poder tomar cañas a toda hora) ceban sus anzuelos los populismos. Lástima que produzcamos tantos Morenos y tan pocos Corbachos. Un abrazo muy fuerte, Xaquín.