Ahora el tsunami se llama geopolítica

MERCADOS

Incendio después de un ataque en el mercado de Barabashovo, el mayor de Ucrania
Incendio después de un ataque en el mercado de Barabashovo, el mayor de Ucrania STRINGER-Reuters

20 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Otra vuelta de tuerca. Otro gran shock externo inesperado. En los últimos quince años la evolución de la economía internacional, y particularmente la europea, es un continuo sinvivir. En este drama hay un personaje que aparece en escena una y otra vez: el famoso cisne negro. Se suele llamar así al «impacto de lo altamente improbable»; es decir, un fenómeno imprevisto, ajeno a lo que se considera desarrollo normal y racional de los acontecimientos, y cuya irrupción brusca provoca una ruptura dolorosa en la economía o el conjunto de la vida social. Es lo que ocurrió en el 2008 con una crisis financiera para la que no estábamos preparados; luego la gran pandemia. Y ahora con esta guerra en el este de Europa.

¿Cuál será la repercusión económica de la invasión de Ucrania? Dependerá de lo que dure el conflicto, de si se enquista o no, y de hasta dónde llegue la escalada de sanciones. Pero todo indica que a corto plazo sus costes los vamos a ir sintiendo con fuerza, en nuestros bolsillos y en el estado de las cuentas macroeconómicas.

En una perspectiva temporal más dilatada, ¿cuáles pueden ser esos efectos? Para no entrar en un terreno demasiado especulativo, me limitaré a señalar dos. El primero, y que ahora mismo está en todas las conversaciones, es la posibilidad de que, si la guerra dura, la inflación se consolide en niveles altos, impensables hace tan solo un año. Algo que tendría, sin duda, consecuencias muy perturbadoras para la economía y la acción de los gobiernos, que hace muy poco se presuponía lanzada hacia una transformación a gran escala de los modelos productivos. Sería, en efecto, muy problemático, pero podría ser un grave error darlo por seguro y condicionar a ello las políticas económicas.