Cómo será el trabajo del futuro

Jaime Sol

MERCADOS

MABEL RODRÍGUEZ

El tránsito hacia un modelo híbrido, que compagine la presencialidad con las funciones en remoto, requiere un grado mínimo de ordenación de las actividades; si los empleados empiezan a trabajar a distancia de modo aleatorio o no planificado es cada vez más probable que no se encuentren entre ellos

10 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El avance de la vacunación en todo el mundo está haciendo que las empresas se adentren en lo que nos gustaría definir como «el principio del fin». A las puertas de una nueva fase, y mientras aguardamos con incertidumbre el inicio del nuevo curso, invito a los lectores a imaginar cómo trabajaremos en un futuro laboral que se dibuja «híbrido». Fijémonos primero en el sentir de los empleados con la gestión de sus empresas tras estos largos meses que ha durado la pandemia. Según la encuesta EY Global Work Reimagined, un 76% de los empleados califican con un siete su satisfacción laboral, y más del 90 % muestran su intención de permanecer en su empresa durante los próximos 12 meses.

Los datos también reflejan la resistencia por parte de las plantillas a la vuelta a la normalidad. Nueve de cada diez empleados solicitan algún nivel de flexibilidad en su semana laboral: el 87 % buscan flexibilidad en el lugar de trabajo, y el 88 % en el momento de trabajar. Sin embargo, el dato del estudio en mi opinión más llamativo es que más de la mitad (54 %) considerarían cambiar de trabajo si su empresa no introduce medidas de flexibilidad. Los llamados millennials son dos veces más propensos a cambiar de trabajo por esta circunstancia que los conocidos como baby boomers.

Con estos mimbres, no son pocas las empresas y organizaciones que se plantean el diseño de un futuro trabajo híbrido entre la casa y la oficina. ¿Cuántos días deben trabajar a distancia los distintos equipos? O, lo más importante, ¿cómo va a funcionar? Por nuestra experiencia, y según los datos de nuestras encuestas, muchas empresas se plantean experimentar con la idea de trabajar en remoto dos o tres días. Pero el quid de la cuestión está en buscar respuestas estratégicas al cómo. ¿Cuál debe ser el equilibrio entre una adecuada ordenación de las actividades de sus equipos y la elección de los empleados para optimizar la flexibilidad? ¿Cuál es el mejor nivel organizativo -empresa, función, oficina o equipo- para proporcionar directrices, establecer pautas de trabajo o configurar los comportamientos de los empleados? Respecto a la primera cuestión, ofrecer a los empleados la posibilidad de elección facilitará la adopción inicial del trabajo híbrido aunque aumentará considerablemente la complejidad de la gestión y el riesgo real de no recuperar las experiencias presenciales de trabajo en equipo perdidas durante la pandemia. Una investigación de la Universidad George Washington afirma que «si los empleados empiezan a trabajar a distancia en un horario aleatorio o no planificado, es cada vez más improbable que se encuentren entre ellos». Entonces, ¿por qué ir a la oficina solo para pasar la mayor parte del tiempo en pantallas hablando con colegas que no están allí?