Las secuelas de la pandemia: el déficit y la deuda pública

Julio G. Sequeiros Tizón

MERCADOS

BANCO DE ESPAÑA

Como demuestra la evolución de los datos, el equilibrio de las cuentas ha sido siempre uno de los problemas estructurales de España, agravado por la pandemia y que pone al descubierto otra debilidad: la menor presión fiscal, la debilidad de los ingresos, lo que plantea el reto ineludible de una reforma

01 ago 2021 . Actualizado a las 22:23 h.

Es muy probable que a finales del 2022 el PIB español recupere los niveles alcanzados al cierre del 2019, justo antes de la pandemia. El volumen de empleo tardará más en recuperarse. Es así en todas las crisis. Y lo es hasta tal punto que, antes de la pandemia, aún no habíamos recuperado el volumen de empleo que teníamos en el 2008. La estructura económica, jurídica e institucional del mercado de trabajo es uno de los problemas más acuciantes de la sociedad española en su conjunto. Más allá de la economía.

Conforme la pandemia vaya menguando -y el PIB se vaya recuperando- irán apareciendo los daños ocasionados por tantos trimestres consecutivos de ralentización productiva. Uno de ellos es el roto enorme que ha ocasionado en las cuentas públicas. En efecto, los ingresos del estado no alcanzan a cubrir el gasto público, generando un déficit que se tiene que financiar emitiendo deuda en los mercados financieros, al tipo de interés del momento. Veamos.

Como nos pone de manifiesto el gráfico adjunto (datos tomados del Banco de España y previsiones para 2021 a 2025), el equilibrio en las cuentas públicas ha sido desde siempre uno de los problemas estructurales de la economía española. A estas alturas, el déficit público es ya algo consustancial a nuestro sistema productivo y a nuestro paisaje social. Si tomamos los años de democracia constitucional (1979 y sucesivos) solamente en los tres ejercicios que se corresponden con el 2005, el 2006 y el 2007 las cuentas públicas han cerrado con superávit. Ligero, pero superávit. En el resto de los ejercicios, concluyeron con déficit y, en algunas ocasiones, con cifras muy abultadas. Nótese que, en el casi medio siglo que abarca el gráfico, el déficit público alcanza un promedio anual del 5 % sobre el PIB. Con la crisis del 2008 y con la pandemia del 2020 este problema se ha agudizado, con déficits más allá del 10 %.