El tamaño empresarial lastra la capacidad exportadora de Galicia

Los datos del primer cuatrimestre revelan que la comunidad debería tener 1.400 empresas más vendiendo fuera según el peso que tiene la economía gallega en el conjunto estatal

Justo a las puertas de superar uno de los períodos más aciagos de la reciente historia económica y social que ha protagonizado la pandemia, Galicia ha sido capaz de sostener uno de los principales pulmones que empujan la economía de la comunidad: las exportaciones. El mercado exterior no solo ha logrado mantener e incluso superar los 20.000 millones en operaciones, sino que se ha colocado entre las cinco comunidades en volumen de ventas, por detrás de Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía, y superando al País Vasco. Se trata de una foto fija que refleja el negocio internacional y, de nuevo, vuelve a poner de manifiesto que el sostén de las exportaciones gallegas lo aguantan dos gigantes: Stellantis, con la automoción, e Inditex, con el textil. Los dos juntos representan el 50 % del negocio con terceros países. Los números corroboran las luces, pero también las sombras del valor exportador gallego.

Por un lado, su fortaleza en el mercado exterior es evidente. Galicia representa el 5 % del PIB español, y el 8 % de las exportaciones de todo el país, como recuerda el director del área de Internacionalización del Igape, Augusto Álvarez-Borras, pero se enfrenta al reto de romper con la dinámica de que solo las compañías más grandes y productivas se abran a nuevos mercados. La ausencia de músculo empresarial en la sexta economía de España por volumen de PIB le está restando vigor y solidez.

Déficit crónico

En términos comparativos, entre enero y abril de este año, Galicia registró un déficit de casi 1.400 empresas exportadoras en relación al peso que tiene su economía en el conjunto del país. A cierre del primer cuatrimestre de este 2021, 5.048 compañías compatibilizaron su negocio dentro y fuera de España, casi 2.000 menos que a 31 de diciembre del año de la pandemia, cuando se registraban 7.000, según los últimos datos publicados por el Ministerio de Industria y Comercio. Bien es cierto que habrá que esperar a final de este 2021 para determinar las diferencias interanuales, pero lo cierto es que en el cómputo anual del 2020, Galicia debería pasar de siete a diez mil exportadores teniendo en cuenta lo que supone el PIB gallego en el total de la tarta española.

Las cifras resultan todavía más elocuentes a tenor de los datos que maneja la Dirección General de Aduanas, a los que alude el catedrático Julio Sequeiros. Como auditora del control del tráfico de los bienes que ingresan y salen del país, distingue entre las exportaciones recurrentes -las que se realizan durante varios años consecutivos- y las ocasionales. Pues bien, a juicio del catedrático, solo la mitad de esas cinco mil compañías que venden sus mercancías en el exterior lo hacen de manera habitual.

Este déficit estructural, que ha intentado corregirse incentivando a las pymes de la comunidad con planes de acompañamiento a la internacionalización, todavía no ha logrado alcanzar ese equilibrio. Y una advertencia más. El último Informe Económico y de Competitividad Ardán 2020 concluye que «la cuota de empresas exportadoras gallega es defectiva, nos estaríamos alejando más y más del referente del PIB (5,2 %)», se refleja en el documento. «Solo sumando más de tres mil empresas exportadoras a las más de siete mil (a finales del 2020) que actualmente ya tienen actividad exportadora desde Galicia se conseguiría reconducir este déficit», concluye. Lo más significativo es que «las exportaciones de Galicia están polarizadas en dos sectores: la automoción y el textil. Lo que hagan los demás a nivel de empresa está bien, pero continuamos con esa dependencia; si fallan esos dos pilares, el mercado exterior se reduciría a la mitad», sostiene Isabel Novo, catedrática de la UDC y miembro del Foro Económico de Galicia (FEG). 

Problema común

Galicia no es diferente al resto de España. Se enfrenta al eterno problema orgánico del país, un paraíso de micropymes, pymes y autónomos con muy pocas empresas de cierto tamaño capaces de desarrollar estrategias de exportación.

Para hacerse una idea, 248.245 empresas tienen registrada su sede en la comunidad, según datos del Instituto Galego de Estatística (IGE), y de ellas, el 86,3 % (214.299) cuentan con 0 o 2 empleados en nómina. El tamaño de las empresas importa y mucho como factor para embarcase en el mercado exterior. «Todo ello tiene que ver con un problema estructural que es el tamaño de las empresas», reconoce la catedrática Isabel Novo, quien aconseja políticas que ayuden a reforzar la dimensión del grueso de las compañías con sede en Galicia. «Solo así pueden permitirse salir al exterior», constata la experta.

Aunque el empleo y la facturación son dos de los indicadores a tener en cuenta para medir la fortaleza de una empresa, «no se pueden dar recetas», precisa. Hay sectores más intensivos en mano de obra y otros en capital. Para medir el tamaño de una empresa debe evaluarse su estructura. «Habría que hacer un análisis global y sectorial para comparar cada uno consigo mismo», sostiene Novo.

Lo que no falta en Galicia es carácter y talento. «Ahí tenemos buena nota. No es el caso solo de Amancio Ortega, hay muchos empresarios gallegos exitosos, porque «el carácter gallego tiene por sí mismo la cualidad de ser emprendedor», afirma la catedrática, que apuesta por fomentar el talento que ya existe en Galicia. «Lo que ocurre es que no se dan las condiciones para que se desarrolle: quién iba a decir hace 30 años que tendríamos un Inditex tal y como lo conocemos ahora. Una persona que tuvo esa capacidad, y una sociedad que supo seguirlo», reflexiona.

Crecer hasta las 8.000 compañías que hayan dado el salto al mercado exterior 

Dar soporte a las pequeñas y medianas empresas de la comunidad en el camino hacia la internacionalización es una estrategia en la que la Administración gallega lleva trabajando durante los últimos años a través del Igape, que cuenta con planes específicos. «Hace 20 años salir al mercado exterior era una opción y en este momento es una necesidad absoluta para que las empresas tengan continuidad y sean competitivas». El director del área de Internacionalización del Igape, Augusto Álvarez-Borras conoce bien la realidad de la empresa gallega en esta materia. «Nos hemos centrado especialmente en las pymes y los autónomos, haciendo una intensa labor de mentalización para abordar la vocación de vender fuera. Es un trabajo costoso, largo y que requiere destinar muchos recursos», afirma.

Objetivo: 40 % del PIB

Los grandes datos de crecimiento de las exportaciones respecto al PIB lo consiguen las empresas más grandes porque tienen un posicionamiento más sólido y fortalecido en el mercado internacional. Pero para Álvarez-Borras, «el crecimiento de la base exportadora, por poco tamaño que tengan las empresas, es importante».

El director de Internacionalización del Igape confía en las expectativas que tiene por delante el sector exportador gallego con la incorporación de compañías de algunas ramas que hasta ahora no eran tan preponderantes. «Sectores como el TIC, la biotecnología, la salud y el contract están en alza y algunos de ellos durante la crisis sanitaria se han mantenido y están preparados para acometer un período de desarrollo y de posicionamiento internacional de manera absoluta». Las expectativas del Gobierno gallego para los próximos cinco años es contar con unas 8.000 empresas internacionalizadas y que la exportación sobrepase el 40 % del PIB.

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