Cathie Wood: la nueva musa de Wall Street

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La gestora de activos más famosa del momento ha logrado que el año pasado, en plena pandemia, su fondo insignia, «Ark Disruptive Innovation», obtuviese una revalorización del 150 %, con el foco puesto en los valores tecnológicos o el bitcoin y con una firme apuesta por Tesla, la compañía del controvertido Elon Musk

06 jun 2021 . Actualizado a las 12:18 h.

La meca del capitalismo tiene nueva estrella. Rutilante, de momento. Aunque algunos ya le vean cara de fugaz. Cientos de inversores, por no decir miles, esperan ansiosos a que la nueva musa de Wall Street mueva ficha, o simplemente mencione un nuevo activo, para seguir su estela a pies juntillas y colocar el dinero donde ella dice. Ronda el millón de seguidores en Twitter. Y puede, a golpe de tuit, o de declaración, elevar un valor hasta el cielo o condenarlo al infierno en un santiamén. Nunca mejor dicho.

No es otra que Cathie Wood (Los Ángeles, 1955), la gestora de activos más famosa del momento. El equivalente en sus mentideros a una superestrella del pop. Aunque eso sí, esto de la fama le ha llegado algo tarde. Porque lleva en esto de los mercados desde finales de los setenta. Su primer trabajo fue en Capital Group, como economista asistente. Aún no había acabado de estudiar.

Debe su halo de semidiosa a su buen hacer durante el año pasado, el de la pandemia, con su fondo insignia: Ark Disruptive Innovation. Cerró el 2020 con una revalorización del 150 %. Ahí es nada. Pero es que además, a comienzos del ejercicio pasado, tan solo gestionaba activos por valor de 3.500 millones de dólares, y ahora ya son más de 60.000. En parte por las revalorizaciones, pero, sobre todo, por la llegada de dinero fresco.

Su público más numeroso: pequeños inversores, la mayoría jóvenes inexpertos, que siguen a rajatabla los pasos de la popular gestora en el mercado, con el foco puesto en los valores tecnológicos o el bitcoin, que el año pasado se revalorizó un 3000 %, dejando a Wood y su legión de seguidores más que contentos. Cual castañuelas, sería acertado decir. Fuerte fue también en el 2020 su apuesta por Tesla. Considerada por muchos algo más que arriesgada cuando lo anunció. Entre eso y lo del bitcoin fueron numerosos los que se llevaron las manos a la cabeza, pensando que estaba loca. Pero, se equivocaron. Tesla acabó cerrando el año del coronavirus con una subida en bolsa de las que hacen historia: más del 700 %, acrecentando con ello la incipiente leyenda de la Wood.

Entre los productos que ofrece: un fondo dedicado a los coches autónomos y la robótica, otro sobre la revolución de la genómica y otro que pone el foco en las compañías que combinan finanzas con disrupción tecnológica (lo que en la jerga se conoce como fintechs). Hasta tiene un fondo centrado en todo lo relacionado con la impresión 3D. Lo último de lo último. Pero, hete aquí que las tornas han cambiado para Wood con el avance de la vacunación y el paulatino levantamiento de las restricciones: los inversores han comenzado a pasarse a valores más tradicionales, dejando de lado tanta disrupción como ofrece Ark Invest. De ahí que algunos anden vaticinando ya que la estrella de Wood dejará pronto de brillar, al hilo de las pérdidas del 10 % que acumula el estandarte de la firma en lo que va de año. Otros, sin embargo, creen que ese traspié es solo temporal, y que la forma de hacer de Wood ha venido para quedarse. Con pandemia o sin pandemia. Ella, mientras, insiste en que el inversor que decida confiarle su dinero ha de hacerlo teniendo claro que el horizonte temporal de esa inversión es de unos cinco años.

Republicana declarada (el año pasado destinó 25.000 dólares a apoyar la reelección de Trump), ni que decir tiene que está Wood en contra de los planes de Biden. No le gustan ni su impuesto a los ricos ni cómo piensa este gastarse el presupuesto del país. Si es un genio o una kamikaze, solo el tiempo lo dirá.

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