La desconexión digital en la nueva realidad laboral

Jaime Sol

MERCADOS

MABEL RODRÍGUEZ

Desde el punto de vista de retención y de atracción del talento, las empresas deberán analizar el impacto de un futuro modelo que apueste por el equilibrio entre el trabajo presencial y remoto, lo que supone que parte del tiempo que se destina a reuniones improductivas se emplee en tareas que requieren concentración: así se reducirá la fatiga y aumentará el compromiso con los equipos

06 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

En el último año, la forma de trabajar ha cambiado para siempre y algunos de los cambios que nos ha traído la pandemia, como el trabajo en remoto, han venido para quedarse. A los trabajadores les ha traído beneficios, como el ahorro en tiempo, la flexibilidad o la conciliación familiar. Las empresas respondieron al reto con agilidad ofreciendo plataformas digitales para facilitar el trabajo, agilizarlo o aflorar el sentimiento de conexión. La nueva forma de trabajar también ha jugado un papel importante a la hora de dar continuidad a muchos negocios, así como al mantenimiento de los empleos durante la pandemia.

Los empleados han valorado las nuevas modalidades laborales. El 73 % de las 30.000 personas encuestadas por Microsoft sobre el «trabajo» híbrido sugieren que, a medida que se normalice la situación, se mantengan la flexibilidad y las opciones de trabajar en remoto. Pero, también, un 67 % desearía dedicar más tiempo presencial con sus equipos. ¿Volverá a ser el teletrabajo la rara avis que despertaba desconfianza en los empresarios? ¿Será el trabajo digital la norma en el futuro? ¿Todo son ventajas?

A pesar de sus ventajas, la rapidez de los avances y la carga emocional de la incertidumbre o el miedo a perder el trabajo han podido llevar en muchos casos la responsabilidad profesional al extremo de «la esclavitud digital», y a la necesidad de estar permanentemente disponibles. Según un estudio de GlobalWebIndex, el 74 % de los teletrabajadores revisa su correo fuera del horario de trabajo, frente al 59 % de los presenciales. Y, como muestra el estudio de Microsoft, entre febrero de 2020 y febrero de 2021, el número de reuniones en Teams aumentó 2,5 veces, con un promedio de 10 minutos más de duración, y se enviaron un 42 % más de chats por persona fuera del horario laboral.

A ello se suma el agravante del exceso de aplicaciones para recrear las formas de trabajo tradicionales -las personas cambian entre 10 aplicaciones un promedio de 25 veces al día para realizar el trabajo-, que obstaculizan la agilidad y alargan las jornadas. Y a medida que la intensidad digital se mantiene en el tiempo, la productividad se transforma en fatiga informática, ansiedad y aislamiento de los equipos. Un lastre para la salud psicológica de muchas personas aquejadas de tecnoestrés laboral, derivado de la hiperconexión, que las empresas deberán combatir.

¿Cómo se vislumbra el futuro? Desde el punto de vista de atracción y retención del talento, las compañías deberán analizar el impacto de un futuro modelo laboral híbrido y flexible en todo el ciclo de vida del empleado. Y deberán plantearse ajustes en su actual modelo operativo, donde la desconexión digital sea parte de su cultura, y donde se apueste por un equilibrio entre el trabajo síncrono y asíncrono y por las tareas presenciales colaborativas y creativas.

Conseguir este equilibrio supondrá que parte del tiempo que hoy se destina a reuniones improductivas se emplee en tareas que requieran concentración; así se reducirá la fatiga y aumentará el compromiso con los equipos. Todo ello, en un entorno donde se fomenten los descansos que, como indica el Dr. Donohue, fundador de The Digital Wellness, en un mundo remoto e híbrido cobran mayor importancia. En la nueva realidad laboral convivirán el mundo físico y el digital, y los espacios físicos tendrán que aportarnos beneficios que no podamos obtener desde casa. Además, deberán ser atractivos y favorecer la interacción social.

En 2020 entró en vigor el derecho a la desconexión digital como parte de la Ley Orgánica de Protección de Datos Personales y Garantía de los Derecho Digitales (LOPDGDD). En base a ello, muchas empresas ya están impulsando distintas políticas e iniciativas que logren este objetivo. Las primeras deberían orientarse a lograr un cambio mental y cultural, adaptadas a cada empresa y a cada rol. Según el Top Employers HR Best Practice Survey, un 56% de las 103 compañías incluidas en el ranking para España ya cuentan con buenas prácticas para impulsar la desconexión digital de su plantilla, un 23 % más un año antes. Entre estas, un 41% han desarrollado medidas de limitación de horarios y duración de reuniones, así como políticas de «no molestar» durante las vacaciones. A nivel global, Volkswagen ha implantado el bloqueo del acceso al email desde el móvil en los teléfonos de empresa entre las 18.15 y las 7.00 horas.

También se pueden fomentar medidas mediante la mejora del bienestar, en el ámbito de la salud, proporcionando acceso a terapias; o en la compensación, tanto a nivel económico, con ayudas al desplazamiento o a cubrir gastos de conexión desde casa, como a nivel «emocional», por ejemplo, con «días de bienestar».

Las áreas de recursos humanos tienen por delante el reto de dar respuesta con sus políticas al modelo híbrido que se está estableciendo a raíz de la pandemia, con protocolos y campañas, más allá de la oficina. Se impone un cambio de mentalidad y de modelo operativo más ágil y experimental. Para ello, necesitamos el compromiso de todos, organizaciones, directivos y empleados para conseguir el deseado equilibrio entre vida personal y profesional en un mundo que ya es eminentemente digital.

Jaime Sol. Socio responsable de People Advisory Services de EY