Préstamos el doble de caros

España es el sexto país de la eurozona con los tipos de interés más altos en lo que a créditos personales se refiere, solo es superada por Grecia, Eslovaquia y los tres países bálticos


No es país para préstamos. España es el sexto país con los créditos más caros dentro de la zona euro. Así lo muestra un reciente estudio realizado por iAhorro, en el que se muestra que, a pesar de las medidas de estímulo que ha emprendido el Banco Central Europeo (BCE), la facilidad de acceso al crédito no se ha visto reflejada en nuestra economía. Al menos, no como debería. Y es que, explican los expertos de iAhorro, las entidades bancarias todavía tienen una percepción de riesgo de impago demasiado elevado. «Si comparamos el interés aplicado a los préstamos personales a principios del 2020 con el de diciembre de ese mismo año, terminamos el año de la pandemia con una caída en los tipos de un 0,92 % en los préstamos de uno a cinco años y del 0,44 % en este tipo de financiación a más de cinco años», relata Antonio Gallardo, experto financiero de iAhorro.

Relatan los duchos en la materia que por lo general, los intereses que aplican los bancos a cambio de prestar dinero suelen estar estrechamente relacionados con la tasa de morosidad bancaria. Y es que, añaden, esto representa el riesgo que asumen. ¿Y cómo se encuentran estos datos en España? Según el último dato publicado por el Banco de España (correspondiente al mes de enero del 2021) la tasa de morosidad bancaria se encuentra en nuestro país en un 4,54 %: «Es lógico que los intereses de estos préstamos estén por encima de otros países de la Unión Europea donde la tasa de morosidad es menos elevada. Sobre todo si no tenemos ningún tipo de garante, como pueda ser una vivienda en el caso de una hipoteca», explica Luis Garvía, director del máster de Riesgos Financieros de Icade Business School.

Y con todas estas razones sobre la mesa, echar mano de un préstamo en España es más caro que hacerlo en nuestros vecinos europeos. Porque según el informe de iAhorro, endeudarse en Francia o Bélgica es dos veces más barato que hacerlo en territorio patrio. Y es solo una muestra. Porque si analizamos el panorama y lo comparamos con el de otros países del Viejo Continente las comparaciones también son odiosas.

España dobla en sus intereses para los préstamos al consumo de 1 a 5 años a Francia y Bélgica, y acorta algo de distancias con Italia y Portugal, que se mueven en unos niveles semejantes a los propios.

En los préstamos de entre uno y cinco años hay una clara diferencia entre los tipos de interés de España (7,01 %), Portugal (6,58 %) o Italia (6,01 %) frente a otros países como Alemania (4,46 %), Francia (3,65 %) y Bélgica (2,78 %).

Las cosas cambian cuando se echa un vistazo a los créditos a más de cinco años. Portugal mantiene una media de tipos de interés del 7,61 %, superando a España en este caso (6,97 %). Por detrás se sitúan Italia (6,89 %), Alemania (6,24 %), y Francia o Bélgica, entre otros países «Si tenemos en cuenta que los intereses de la media en la zona para estos préstamos se establecen en el 4,73 %, España paga un 2,28 % más que la media de la zona euro. Tan solo Grecia, Eslovaquia y los tres países bálticos superan a España en el coste por prestar dinero», explica Antonio Gallardo.

Pero insisten desde iAhorro. Hay razones de peso que justifican esta situación en nuestras fronteras: «Si comparamos la tasa de morosidad de España (4,54 %) con la de Francia (2,47 %) resulta lógico pensar que prestar dinero en el primer país sea más caro que en el segundo», resume Luis Garvía. Pero no son las únicas razones que esgrime este experto. También apunta a otras variables como el perfil de riesgo del cliente o que haya más agentes financieros en el mercado: «Lo que provoca que los bancos lleven a cabo menos operaciones, pero con comisiones más altas».

Desde el Banco de España señalan que, a pesar del turbulento año que ha padecido la sociedad, la morosidad de los créditos se redujo en diciembre del 2020 hasta el 4,51 %, una cifra que llama la atención si se compara con la de un año antes, cuando se quedó en el 4,79 %. Eso sí, advierten que no es oro todo lo que reluce. Porque el organismo presidido por Pablo Hernández de Cos advierte que esta cifra, previsiblemente, sea el resultado de las medidas de amortiguamiento implantadas por el Gobierno para tratar de amortiguar la crisis económica derivada de la pandemia. Las líneas de avales del ICO o los aplazamientos y moratorias son solo un ejemplo de ello. «De hecho, los datos relativos a enero de este año dejan un ligero repunte de esta tasa hasta el 4,54 %», explican desde iAhorro.

¿Y las hipotecas?

Tal y como explican los expertos del comparador, el riesgo que asume el banco al prestar dinero con una hipoteca se reduce de manera considerable. ¿La razón? En caso de que se produzca un impago, la entidad tendrá un bien que reclamar. Y esto, a la hora de hablar de préstamos al consumo, no se produce: «En los préstamos personales impera la ley de la oferta y la demanda, el precio se basa en la capacidad de negociación del cliente, en su perfil de riesgo y en la propia política de precios de la entidad. Por eso se han convertido en el as en la manga de la banca para sacar rentabilidad», resume Luis Garvía.

Este experto en finanzas también apunta a que «en el crédito al consumo, al ser un gasto más emocional, el usuario final tiene menos control de los costes».

El sistema de ahorro japonés Kakebo se condensa en la pantalla del móvil

S. C.

El método Kakebo se ha convertido en todo un éxito para aquellos que se han propuesto apretarse un poco el cinturón y mejorar su economía personal a base de ahorro. La palabra Kakebo viene del japonés y significa libro de cuentas doméstico. Su simplicidad le ha permitido traspasar las fronteras de la isla oriental y convertirse en todo un fenómeno a este lado del mundo.

La fórmula más conocida es la del tradicional libro de papel. Pero el método Kakebo ha conseguido dar el salto y hacerse aplicación. Una de las más populares es Zoe’s Kakemoney. Y al igual que su versión más analógica, permite a sus usuarios apuntar todos los gastos diarios o semanales para, acto seguido, dividirlos en distintas categorías (ocio, básicos, extras o incluso ingresos).

Con toda esta información, se puede realizar un balance con todo lujo de detalles para saber por dónde se le escapa el dinero.

Una de las opciones más interesantes de esta aplicación es que permite asignar los gastos a cada categoría de una forma realmente sencilla: se puede sacar una foto del tique de la compra realizada y el sistema es capaz de reconocer los gastos que hemos hecho. Además, también se pueden fijar límites mensuales de gasto para cada categoría.

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