Un cambio motivador


La pandemia ha cambiado el mundo que conocíamos sirviendo como punto de inflexión hacia el inicio de una época con nuevos escenarios, riesgos, prioridades y demandas que urgen una estrategia de crecimiento distinta. La crisis sanitaria ha dejado muy claras las debilidades del mundo actual. Hemos entendido la necesidad de afrontar con urgencia los desafíos del cambio climático y tomado conciencia de la vulnerabilidad de la humanidad como especie si no nos reconciliamos pronto con el ecosistema. Es tiempo de cambiar e introducir las nuevas variables —personas, planeta y beneficios—, en el sistema socioeconómico. El crecimiento infinito a costa de los recursos finitos ya no es una opción. Los modelos de la economía lineal actuales no son viables y se hace necesaria la transición a una economía circular, que nos permita frenar, entre otras cosas, la huella de carbono, la acumulación de plásticos en los océanos y los vertederos rebosantes de residuos de las ciudades. Ahora, la sociedad demanda empresas responsables que generen valor compartido. Existe un consumidor concienciado con el medio ambiente más consciente de la importancia de la proximidad, y se habla de capitalismo de los stakeholders, un viejo concepto en el que las empresas se enfocan en la creación de valor, teniendo en cuenta las necesidades de sus grupos de interés y de la sociedad. Pero no son los manifiestos, ni las declaraciones de intenciones, ni tampoco la comunicación lo que hacen a una empresa responsable, sino la gestión transversal sostenible de su actividad en función de sus valores y teniendo en cuenta las expectativas y necesidades de la sociedad.

El literato humanista León Tolstói dijo: «Todos piensan en cambiar el mundo, pero nadie piensa en cambiarse a sí mismo». Sin embargo, esta vez, todos hemos de cambiar y considerar este momento como una oportunidad para innovar, mejorar y aprender. En Galicia, las empresas más innovadoras y líderes ya están desarrollando políticas y estrategias responsables.

Para construir una Galicia de futuro, la sostenibilidad será indispensable. Lejos de ver la sostenibilidad como una amenaza, las empresas deben pensar en ella como una estrategia de competitividad y rentabilidad. Las organizaciones deberán contar con directivos capaces de adaptarse a la sociedad líquida que vivimos y liderar el cambio, ayudando a las empresas a ir más allá, sí, más allá, de su cuenta de resultados. Un cambio motivador que requerirá del esfuerzo de todos.

Por María Montero Campos Profesora asociada de IESIDE y consultora en Sostenibilidad y Comunicación

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