El «brexit» y sus primeros impactos: pésimo negocio para el Reino Unido

MERCADOS

MABEL RODRÍGUEZ

La salida de la UE ha reforzado y facilitado la consistencia interna de los países miembros: el plan de choque contra la pandemia, de 750.000 millones, hubiera sido inalcanzable por las objeciones de los representantes británicos; el Ejecutivo de Johnson, lejos de recuperar soberanía en aspectos clave cuyas competencias ya ejercía, ha perdido la oportunidad de llegar a acuerdos.

14 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El abandono del Reino Unido de la Unión Europea ha servido para explicar a la ciudadanía europea las reglas de funcionamiento de la UE, incluso aquellas más técnicas (unión aduanera, exigencias de certificaciones, presentación de controles de conformidad, cuotas tarifarias, reglas de equivalencia y de origen, por ejemplo). También ha contribuido para contextualizar la indivisibilidad de las cuatro libertades existentes en Europa (la libre circulación de bienes, de servicios, de capitales y de personas). Y, finalmente, se ha fortalecido la necesidad de la armonización de las normas europeas y la defensa de una leal competencia interna. Estos tres rasgos fueron continuamente subrayados por el representante comunitario, Michel Barnier, a lo largo de las rondas negociadoras con los ingleses.

Si se tuviera que resaltar lo positivo de la negociación diría que la UE evitó la existencia de una división entre Estados miembros que hubiera significado una situación de fragilidad en las posiciones de negociación ante Londres. En segundo término, que la UE siempre se mantuvo firme en defensa de la cohesión interna alrededor de la estrategia de negociación. Y, en tercer lugar, que tanto el procedimiento de negociación como el texto final se aprobaron sin demora por parte del Consejo. Podríamos decir, por lo tanto, que la UE ha combinado secreto y transparencia, haciendo valer la presión de la sociedad civil con los posibles precedentes para futuras negociaciones. Al mismo tiempo, también ha establecido nuevos cauces en lo tocante a las exigencias de disciplina en la aplicación de las normas comunes, con el objetivo de evitar los riesgos y las continuas excepcionalidades. Seguramente, se podrá afirmar que la UE ha asegurado la consolidación de los diferentes aspectos claves de los principios comunitarios y de los marcos negociadores.

Viene a cuento esta introducción para poder hacer un análisis comparativo con la posición mantenida por el Gobierno de Boris Johnson. En el Reino Unido cada día aparecen estudios y análisis, el de la London School of Economics o el del Banco de Inglaterra, que continúan advirtiendo que lo logrado es un acuerdo perjudicial para la economía británica; que evidencia numerosas incongruencias a la luz de las proclamas del primer ministro; y que llama la atención de los distintos criterios que fueron avalando decisiones políticas, la mayoría de ellas no deseables, ni aconsejables.