Casi 29.000 millones de ahorro forzoso

Los españoles guardaron en la hucha casi un 2,5 % del PIB por la pandemia. El Banco de España advierte de que una parte de ese dinero no volverá al consumo por temor a subidas de impuestos


Bares y restaurantes cerrados a cal y canto, actividades de ocio prácticamente desaparecidas, tiendas con la persiana solo subida en el mundo online… las restricciones que nos dejó el año de la pandemia han tenido un efecto directo en el bolsillo de los consumidores. Hasta ahora, todo el mundo era consciente de que el coronavirus había impulsado de manera sorprendente el maltrecho ahorro en las economías familiares. Lo que no se sabía era a cuánto ascendía la cantidad guardada en las huchas de los ciudadanos patrios. El Banco de España puso esta semana negro sobre blanco el dinero que había engrosado las huchas de los ciudadanos del país. Y no es, precisamente, una cifra desdeñable. Según los cálculos del regulador, el ahorro acumulado hasta el tercer trimestre del 2020 se sitúa en una cantidad próxima al 2,5 % del PIB tanto en la zona euro como en España.

Traducido, en dinero contante y sonante, en nuestro país esto se traduce en unos 29.000 millones de euros. Una cantidad que, al igual que sus dueños, ha dejado de moverse y se ha visto recluido en el hogar. Y a este dinero que nos hemos visto obligados a guardar por culpa del coronavirus, el Banco de España lo ha bautizado como ahorro forzoso: «El hecho de que el retroceso más pronunciado del consumo se haya observado precisamente en aquellas partidas de gasto asociadas al transporte o que conllevan un mayor grado de interacción social y que, por tanto, se han visto más afectadas por las restricciones apuntaría también al carácter predominantemente forzoso del aumento del ahorro de los hogares», explica la entidad que preside Pablo Hernández de Cos en su estudio.

Tanto los españoles como sus socios del Viejo Continente llenaron las huchas más que en ejercicios anteriores. De hecho, el Banco de España calcula que el ahorro de las familias fue cerca de 3,5 puntos de PIB superior al observado, en promedio, en los tres primeros trimestres de los últimos cinco años.

Los grandes damnificados, como no podía ser de otra manera, han sido el ocio y los viajes. Pero la otra cara de la moneda la protagonizan los depósitos bancarios, manos en las que han caído la mayor parte de los fondos que los consumidores han tenido que guardarse estos meses.

De hecho, tal y como explican desde la entidad, la evolución del ahorro ha sido un buen reflejo de cómo se producía una caída del consumo de los hogares de una manera mucho más acusada que la experimentaban las rentas, que en cierta medida, se mantuvieron estables gracias a las ayudas públicas puestas en marcha para mitigar las peores consecuencias económicas de la pandemia.

Pero no ha sido solo cuestión de confinamiento, porque en esto del ahorro también ha tenido un papel importante el factor miedo. En el retroceso del consumo privado también ha tenido mucho que decir el deseo de las familias de incrementar su colchón por precaución ante lo que pueda venir con las actuales circunstancias. Y a corto plazo, todo esto parece tener pocas señales de cambiar. Dicen los autores del estudio -José Antonio Cuenca, Carmen Martínez Carrascal y Ana del Río- que las perspectivas de futuro que tienen la mayoría de las familias es negativa. Su percepción sobre su situación financiera futura se ha deteriorado «de forma notable», por lo que todo apunta a que en los próximos meses el consumo no sufrirá una recuperación repentina.

Vacunar al bolsillo

Pero no todo son malas noticias. El avance en las vacunas también inoculará al bolsillo. Porque el Banco de España prevé que una parte de la bolsa de ahorro privado que se ha ido acumulando durante los peores meses del coronavirus se «libere» en los próximos meses gracias al avance de la inmunización de la población. Porque el pronóstico es que las vacunas traigan consigo una relajación gradual de las restricciones y una disminución progresiva de la incertidumbre sanitaria y económica.

Si los bolsillos se animan, la economía lo hará con ellos. Porque esta liberación del ahorro acumulado permitiría, tal y como explican, «imprimir un mayor vigor a la recuperación del consumo». Eso sí, no es oro todo lo que reluce, porque ese efecto está sujeto a una «elevada incertidumbre». Advierten los de Hernández de Cos de otros factores que podrían limitar esa liberación de dinero, una de las que señalan con más ahínco es la decisión de mantener el nivel de ahorro ante futuras subidas de impuestos.

También sospechan desde la entidad que el ahorro ha venido para quedarse. Porque las situaciones «extremas» que han vivido estos últimos meses podrían modificar estructuralmente el patrón de comportamiento de los individuos, «haciéndolos más propensos a ahorrar en la medida en que pasen a asignar una mayor probabilidad a este tipo de eventos extremos».

Las rentas altas

Era de sospechar, pero también lo resaltan desde el Banco de España que la «extraordinaria» bolsa de ahorro que se ha acumulado desde que el covid aterrizó en nuestras vidas se concentra principalmente en las rentas más altas. «Los hogares con las rentas más bajas no solo tienen una menor capacidad de ahorro, sino que el aumento de este durante los últimos trimestres también podría haber sido más limitado o, incluso, en algunos casos, haber sido inexistente, a pesar de que las medidas de apoyo público han contribuido a preservar sus ingresos», sentencia.

La mejor aplicación para aprender idiomas, según «The Wall Street Journal»

S. C.

El confinamiento animó a muchos a ocupar sus largos ratos libres encerrados en casa para liquidar una asignatura pendiente desde hacía mucho tiempo: aprender un idioma. Y prueba de ello fue el impulso que cogieron aplicaciones como Duolingo, a la que The Wall Street Journal reconoció como la mejor aplicación para aprender idiomas.

De hecho, es una de las más populares tanto en España como fuera de nuestras fronteras. Su uso es realmente sencillo. Los usuarios solo tienen que instalarla y escoger el idioma que quieren aprender. A partir de ahí comienza la experiencia. Duolingo arranca sus enseñanzas usando textos, imágenes y audio para ayudar a los estudiantes a aprender a hablar, leer y entender un determinado idioma.

Poco a poco, el aprendiz irá completando secciones y avanzando hacia tareas más complejas, construyendo así una mochila de vocabulario muy rico y mejorando también las estructuras de las oraciones.

Duolingo, que tiene una versión gratuita y una de pago más completa, permite aprender inglés, francés, alemán, japonés, italiano, coreano, chino, ruso, árabe, portugués, hindi, turco, holandés, latín, sueco, griego, irlandés, polaco, noruego, vietnamita o incluso otras opciones menos habituales como esperanto o navajo.

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