Suspenso en revalorización de residuos

La cantidad de residuos que genera de media un español es un 9 % menor que la cifra de los europeos, sin embargo, aquí solo se recuperan 60 kilos per cápita, frente a los 133 de la UE


La conciencia medioambiental parece estar empezando a hacer mella entre los consumidores de todo el mundo. Los españoles son cada vez más conscientes de las consecuencias que pueden tener en el planeta cada uno de sus actos. Y uno de los que más daño han hecho en los últimos años ha sido, precisamente, la generación de residuos. La administración y las organizaciones especializadas llevan un tiempo advirtiendo sobre la comida que tiramos a diario y la ingente cantidad de basura que generamos. Parece que el mensaje empieza a calar. Y los españoles han empezado a hacer los deberes. Al menos así lo atestigua un estudio realizado por EAE Business School. Según los expertos de este organismo, los españoles generan 442 kilos de residuos por persona al año. La cantidad quita el hipo. Pero lo cierto es que estamos bastante mejor que nuestros vecinos del Viejo Continente. Porque la cantidad de basura que acumulamos es un 9 % inferior a la de la media de la Unión Europea.

Pero la cifra, advierten, no debe dar pie a la relajación. Más bien todo lo contrario. De hecho, todavía quedan muchos deberes pendientes. Y los autores del estudio -al que han bautizado El problema del desperdicio de comida- también aprovechan para dar un pequeño tirón de orejas. Y es que, aseguran, que a pesar de estar mejor que Europa en algunos temas, hay otros en los que seguimos un paso por detrás. Porque España presenta un 53 % más de presencia de residuos en los vertederos que en el resto de Europa. Concluye el informe que en España solo se recuperan 60 kilos per cápita a través de la incineración, un dato muy inferior a la media europea, que valoriza hasta 133 kilos por persona.

«La mayoría de los residuos son generados en las etapas de distribución y consumo», explica Emilio Sánchez de Rojas, profesor del EAE Business School y uno de los autores de la investigación. Este experto destaca además que el informe pone de manifiesto la «necesidad» y el «potencial» de España para seguir reduciendo la cantidad de residuos que produce cada año. Y, añade, sobre todo la importancia de que las administraciones mejoren la gestión para asegurar un mayor reciclaje. «Una de las ventajas del problema del desperdicio de alimentos es que es relativamente fácil de abordar, puesto que cada uno de nosotros podemos optar por un consumo más responsable, contribuyendo así a la reducción de los gases de efecto invernadero», explica Sánchez de Rojas.

El comercio tradicional

El trabajo también pone la lupa sobre el comercio para analizar de qué forma se comporta frente al desperdicio. Y tal y como advierten los expertos, los comercios tradicionales generan un 60 % menos de residuos que los supermercados. Hay algunos artículos que, en esto de los residuos, se llevan la palma. Los frescos, por ejemplo, siguen siendo todo un reto para la sociedad. Porque los productos que más se desperdician son las frutas (el 30,8 % acaban en la basura), las verduras y hortalizas (13,5 %) y los lácteos (12,6 %).

Además, sigue siendo un problema aquellas viandas que no nos entran por los ojos. Porque aquellos alimentos que no cumplen con los estándares de venta, «como por ejemplo una zanahoria deforme o una manzana más pequeña de lo normal», tienden a acabar su vida útil mucho antes de lo que deberían.

Tal y como explica Elena Bulmer, coautora del estudio, en los países desarrollados, la mayor parte de la comida se pierde en la última fase de la cadena de suministro. «Un supermercado, con independencia de su tamaño, genera una gran cantidad de residuos, tanto por su tipo de actividad, como por la variedad de inventario que mantienen y la necesidad de evitar el coste de imagen que generan los productos agotados».

No todo son malas noticias. El estudio también refleja la puesta en marcha de algunas prácticas comerciales que han mejorado -y mucho- el aprovechamiento de alimentos en los supermercados. Para muestra, un botón: las políticas solidarias de donación a organizaciones benéficas o la bajada de precio en aquellos alimentos cercanos a su caducidad están logrando unas consecuencias muy interesantes.

consumir de forma racional

«La concienciación para el consumo racional en los hogares es otro paso esencial para evitar el desecho de alimentos», sentencia Bulmer. Pequeños pasos pueden acabar convirtiéndose en un gran cambio. En este sentido, el estudio resalta, por ejemplo, que un 66 % de los clientes de restaurantes se lleva las sobras a casa, un gesto que hasta hace no tantos años era extraño en España. Se puede hacer todavía más, aseguran. De hecho, hay iniciativas que ya han puesto en marcha algunos restauradores que están funcionando. Hay dueños de restaurantes que permiten a los trabajadores llevarse las sobras que no han sido capaces de vender a lo largo de la jornada o incluso que utilizan estos alimentos para ofrecer desayunos, comidas y cenas a la plantilla.

Otros explican que llevan las sobras de comidas a residencias de ancianos o organizaciones y hay quien tira de imaginación y destina estas viandas a la preparación de pequeños aperitivos o tapas para sus clientes. Todo gesto vale para conseguir alargar la vida de nuestro planeta.

Un gran mapa mundial de la basura que se tira a diario en nuestro entorno

S. C.

Litterati nació tras un simple paseo entre padre e hija. El mayor, Jeff Kirschner, se decidió a montar esta aplicación después de toparse con un tubo de plástico en un idílico bosque de Oakland, en Estados Unidos. Consciente del peligro que corre el planeta con la acumulación de basura en los entornos naturales, este americano no dudó en dar un paso adelante. Así se creó la aplicación Litterati, un programa que permite crear un mapa mundial de residuos. Son los usuarios los encargados de ir dibujando este camino de la vergüenza. Los ciudadanos que se topen con residuos en su entorno (en la ciudad, en el campo, en los parques que les rodean) deben recogerlos y sacar una fotografía para subirla al programa. Esta aplicación permite además etiquetar qué tipo de desecho se han encontrado gracias al sistema de categorización que tiene el sistema, que permite identificar los materiales y productos más comunes. Con todos estos datos, Litterati crea un gran mapa de información. Por menor que pueda parecer el gesto, este plano de los horrores permite concienciar sobre la gran cantidad de residuos que se producen a diario y que se van acumulando en los lugares que nos rodean. Defiende Kirschner que si somos conscientes de nuestros actos, podremos intentar cambiar.

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