Adegas Moure busca poner en valor la Ribeira Sacra con I+D

Catas temáticas o un bar con mirador sobre los viñedos de O Cabo do Mundo son algunas de las iniciativas de esta firma vinícola de O Saviñao. Su crema de orujo fue elegida entre los tres mejores licores del mundo


La Ribeira Sacra es mucho más que un lugar o una denominación de origen. «Es una experiencia»: es el mantra que repiten quienes viven o trabajan inmersos en esta zona del sur de la provincia lucense y norte de Ourense o quienes han quedado cautivados por sus encantos. Y esa experiencia no estaría completa sin la viticultura heroica. Desde Adegas Moure toman el testigo de los 3.000 años de historia que conviven sobre sus bancales medievales para seguir poniendo en valor la Ribeira Sacra, apostando por el I+D. Esta firma vinícola de O Saviñao -las oficinas están en Escairón-, una de las bodegas más antiguas y de las más premiadas de la Ribeira Sacra, ha hecho de la investigación y el enoturismo sus señas de identidad. Con Abadía da Coba como marca, llevan el nombre de la Ribeira Sacra por medio mundo, y no solo a través de la exportación, sino también mediante premios. Uno de sus últimos reconocimientos llegó hace unas semanas, gracias a una crema de Abadía da Coba que la revista estadounidense especializada Wine Enthusiast situó entre los tres mejores licores del mundo.

La cuarta generación empieza a tomar las riendas de la empresa, y lo hace apostando fuerte por el I+D. Dentro de esa línea de negocio está el trabajo que desarrollaron con la Universidade de Vigo, que les permitió elaborar un vermicompost con lombrices; de modo que el bagazo generado en la industria vitivinícola se puede convertir in situ en vermicompost de alta calidad, lo que favorece cerrar el círculo y avanzar hacia una viticultura más sostenible y ecológica. Además, eso les permite controlar los aportes minerales al suelo.

 Aunque comercializan unas 350.000 botellas de vino y 200.000 de aguardientes cada año, sus proyectos van más allá de la producción y venta de bebidas. Es por ello que también se han volcado con el enoturismo: hace un año abrieron un bar de vinos, el Wine-Bar/Mirador O Faiado da Abadía, desde el que se puede disfrutar de las inigualables vistas que ofrece el meandro más célebre del río Miño, O Cabo do Mundo, y probar los vinos de la bodega justo sobre los viñedos. Además, en la actualidad trabajan para ampliar la experiencia con «Wine flights», a modo de catas temáticas: «Temos viños moi diferenciados e con valor engadido. E hai moitos temas que podemos tocar: vexetación, tipos de chan, mitoloxía...», explica Paloma Rodríguez Moure, responsable de márketing y enoturismo.

Veinte hectáreas de viñas que aumentan para impulsar variedades autóctonas

«O traballo en bodega, aínda que innoves, non é tan importante coma o viñedo», explican Paloma Rodríguez y José Moure. Todo empieza en el viñedo, de ahí que destinen grandes esfuerzos e inversiones a la adquisición y cuidado de estos terrenos. En la actualidad, cuentan con unas veinte hectáreas de viñedos, distribuidos entre A Cova, Amandi, Montefurado y Quiroga, lo que les permite experimentar con una amplia gama de variedades de uva: brancellao, loureira, dona branca, branco lexítimo, jerez, albariño, godello, treixadura, mencía, garnacha, caíño, berenzao... y trabajan con los viticultores de la zona. Además, están comprando y replantando bastante viñedo: «A idea é comprar viñedo vello xa plantado, ver o estado sanitario das plantas, preparalo... e nos novos replantamos», explica Paloma Rodríguez. Y es que una de sus principales líneas de investigación es precisamente la recuperación y experimentación con variedades autóctonas gallegas, en especial, de la Ribeira Sacra, como brancellao, caíño o berenzao. En la actualidad, cuentan con unas 18 referencias de vino y mantienen las líneas de licores de miel, cremas, hierbas, aguardiente, chocolate y cerezas, licor café... y quieren incorporar nuevas versiones con cafés, orujo de albariño y de mencía. También tienen previsto reformar la adega, con depósitos adaptados para los nuevos productos, y mejorar y ampliar la tienda.

«Exportamos a moitos países, pero o mercado nacional aínda é complexo»

 

 

Paloma Rodríguez, responsable de márketing e enoturismo, e José Moure, director de vendas, están tomando o relevo na xestión de Adegas Moure, unha empresa que se empezou a xestar da man de Baldomero Moure, que a principios do século XX comezou a mercar fincas na Cova e a cultivalas con viñedo, cos aforros que gañara emigrado en Cuba. A comezos dos anos vinte empezou a elaborar e vender viños e a destilar os primeiros bagazos. O seu fillo José, e a súa dona, Ana, fundan en 1958 Adegas Moure. Testemuña da reconversión da viticultura en Galicia, na actualidade factura 2,5 millóns de euros e conta con 19 traballadores en plantilla.

­-Cal é o seu principal mercado?

-Estamos moi arraigados no mercado galego, aínda que cada ano medramos na exportación. Exportamos a moitos países (Estados Unidos, Venezuela, Rusia, Chequia, Alemaña, Suecia, China...), pero o mercado nacional, con riojas, riberas e ruedas, aínda é complexo para introducirnos nel. De todas formas, cada vez percibimos que o consumidor ten máis ganas de probar cousas.

­-Como afecta a crise do covid?

-Na canle Horeca frearon as vendas en seco, a situación é moi complexa para o sector da hostalería. Pero no noso caso temos o mercado moi diversificado, polo que non tivemos que recorrer a ERTE. Por outra banda, noutros ámbitos, como a venda directa ao consumidor, en adega, aumentaron as vendas. Tamén medrou a venda on-line, aínda que a porcentaxe é mínima no sector dos viños.

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