Tres años para recibir la primera dosis de energía limpia y barata

La primera subasta renovable con el nuevo marco retributivo empezará a llenar el sistema de electricidad a precio fijo inferior al de mercado


Greenalia fue la tercera compañía que más megavatios eólicos se adjudicó en la última subasta de renovables. A diferencia de las dos convocatorias anteriores, esta fue la primera en implantar un régimen retributivo que premia a las instalaciones dispuestas a vender su electricidad al precio más bajo posible. Y Greenalia se adjudicó 134,3 megavatios, que se compromete a comercializar a menos de 30 euros. Es la mitad del precio al que cerró enero el mercado mayorista. Sin embargo, «no nos presentamos para perder dinero, es un precio competitivo», aclaró Manuel García, presidente de la compañía gallega, que opera parques eólicos y una planta de biomasa en la comunidad.

García explica que la principal ventaja que otorga la subasta a los inversores como él es la garantía de que cobrarán una cantidad fija de dinero durante doce años y, sobre todo, un contrato a largo plazo con el Estado, que servirá de aval fundamental para ir a pedir dinero al banco para financiar la ejecución de los nuevos proyectos. En el caso de Greenalia, los 135 megavatios adjudicados se corresponderán con cinco nuevos parques eólicos en Galicia, para los que la compañía buscará financiación con más tranquilidad.

El precio al que los parques venderán la electricidad al sistema será el de adjudicación y para un máximo de 2.200 horas anuales. Las instalaciones gallegas superan ese umbral de funcionamiento dada la calidad del viento galaico. Aunque un mismo parque no podrá funcionar para los dos régimenes diferentes: o cobra el precio de subasta o el de mercado. Eso obligará a las empresas a fraccionar proyectos para separar actividad. 

Greenalia ganó potencia en dos lotes: uno de 109 y otro de 25 megavatios. Pero hubo empresas que trocearon tanto sus ofertas que se llevaron bloques de cuatro o cinco megavatios e incluso de un kilovatio. Fue el caso de Green Capital.

Antonio Fernández, director financiero de Greenalia, confesó, durante una jornada de la patronal eólica, no entender, ni compartir, esa estrategia. También arrojó dudas sobre la rentabilidad de esos proyectos tan fraccionados. «Me cuesta entender algunos precios y potencias, no se puede sacrificar la rentabilidad», destacó.

Las condiciones de la subasta permiten renunciar al contrato al cumplirse los siete años de compromiso de venta de energía sin penalización. Cuando eso ocurra, las empresas podrán mantener activa la instalación -con un período medio de vida de 25 años- y seguir comercializando la energía a precio de mercado.

El 30 de septiembre del 2024, esto es, dentro de tres años y medio, los parques deben estar inyectando electricidad en el sistema. Los de Greenalia pueden llegar sin problema, avanzó Manuel García.

La primera dosis de energías renovables a un precio medio de 24,47 euros serán 3.000 megavatios eólicos y fotovoltaicos adjudicados en esta pasada convocatoria. Según Jesús Ferrero, director general de Política Energética, esa primera inyección reducirá el precio de mercado en 1,3 euros el megavatio hora.

El calendario fijado por el Ministerio para la Transición Ecológica prevé convocar una puja cada año para las distintas tecnologías renovables, incluida las hidráulicas, biomasa y eólica marina, lo que se traducirá en ahorros directos en la factura de la luz, según destacó el ministerio.

Transición Ecológica destacó que el despliegue asociado a los 3.034 megavatios renovables adjudicados movilizará inversiones por unos 2.100 millones vinculados a la fabricación y construcción de las instalaciones, ocupando a unos 27.000 trabajadores.

Lo que espera el sector eólico de las siguientes convocatorias 

La Asociación Empresarial Eólica convocó hace unos días una jornada para profundizar en la subasta. Las empresas participantes aprovecharon para avanzar qué mejoras esperan de próximas convocatorias. Antonio Fernández, de Greenalia, aguarda un calendario estable a largo plazo de nuevas convocatorias «para dar confianza y certidumbre al sector, que falta le hace». También considera que los parques resultantes de la subasta deberían ser tramitados con más agilidad por parte de las Administraciones. En eso coincidieron otros participantes, como Cristina Duro, directora de Regulación de Capital Energy, y Jorge Casillas, su homólogo en EDPR. Casillas reivindicó alguna ventaja para los proyectos y, en ese sentido, lanzó un llamamiento para la coordinación entre el Gobierno central y las comunidades.

Tanto Casillas como Duro pidieron también cupos diferenciados para solar y eólica porque el valor de la electricidad de cada fuente es diferente. «No vale lo mismo una botella de agua en el desierto que fuera de él», consideró. Cristina Duro aclaró que fotovoltaica y eólica «ayudan al sistema de forma diferente, no es que una sea mejor que otra».

Las empresas también reclamaron alargar el contrato de doce años a quince o veinte y Capital, reservas de potencia en algunas comunidades.

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