El efectivo, otra víctima del covid-19

Las tarjetas le han ganado la partida al dinero físico, pero además vienen pisando fuerte nuevos sistemas que permitirán pagar con microchips o a través de biometría facial


Las fórmulas de pago más tradicionales viven su particular época de vacas flacas. Hay algunos expertos que incluso se aventuran a vaticinar que el dinero en efectivo tiene los días contados. No parece factible ver en un corto plazo la extinción definitiva de las monedas y los billetes, pero sí parece que las nuevas formas de pago han venido para quedarse. Porque el dinero de plástico (y otras fórmulas mucho más tecnológicas) llevaban ya unos años ganándole terreno al efectivo. Hasta que la pandemia llegó para otorgarles el impulso definitivo. El miedo al coronavirus ha conseguido inclinar la balanza a favor de las fórmulas de pago menos tradicionales, logrando que incluso algunos de los que se mostraban más resistentes al cambio optaran finalmente por estos métodos.

De hecho, uno de cada tres españoles se muestra dispuesto a dejar de usar dinero en efectivo, según un reciente estudio elaborado por ING. Y no es la única entidad que ha demostrado que las preferencias de los españoles empiezan a decantarse claramente hacia el lado de las contactless. Uno de los últimos informes publicados por Abanca demuestra que el efectivo ha reducido su protagonismo al pasar del 42 % que copaba antes de la llegada del coronavirus hasta el 36 % que alcanza en la actualidad. De hecho, según el Observatorio Abanca publicado en diciembre, la tarjeta de crédito o débito continúa siendo, con el 44 % de las operaciones, la opción preferida por los consumidores.

Tampoco ayuda a mejorar su situación una de las últimas decisiones del Gobierno de España. El pasado mes de junio, el Boletín del Congreso recogía una proposición no de ley del PSOE en la que se abogaba por la eliminación «gradual del pago en efectivo, con el horizonte de su desaparición definitiva».

Eso sí, esa extinción que busca el Ejecutivo patrio cuenta por ahora con la oposición del Banco Central Europeo, que en febrero del 2019 emitía un dictamen en el que expresaba que la posibilidad de pagar en efectivo sigue siendo muy importante para ciertos sectores sociales: «Por diversas y legítimas razones, estos prefieren usar el efectivo en lugar de otros medios de pago. Es ampliamente aceptado y rápido y permite al pagador controlar sus gastos. Además es un medio de pago que permite a los ciudadanos liquidar operaciones al instante», señalaban en su escrito, que no ha sido revisado y que, por tanto, mantiene su vigencia. Añade además el regulador en su férrea defensa que el pago en efectivo no requiere una infraestructura funcional técnica y siempre puede usarse, «lo cual es muy importante en caso de interrupción de los pagos electrónicos».

Nuevas fórmulas

Pero a pesar de que el efectivo seguirá entre nosotros conviviendo con sus duros contendientes, lo cierto es que en esta partida tiene todas las de perder. Porque no solo tendrá que jugarse los cuartos con las tarjetas de crédito y débito. En el tablero de juego han empezado a aparecer otros rivales a batir mucho más tecnológicos y sencillos de usar. Así lo muestra el informe Futuro de los Pagos 2021, elaborado por UniversalPay: «Características como la comodidad, la rapidez o la seguridad en las transacciones son las claves que destacamos de estas nuevas tendencias tecnológicas que irrumpirán en el 2021», señalan los autores del estudio.

Algunas de las formas de pago que UniversalPay cree que irrumpirán en nuestro día a día en los próximos meses llaman la atención por el fuerte componente tecnológico que tienen. De hecho, podrían parecer sacadas de una película futurista. Pero han venido para quedarse. Ejemplo de ello son los pagos invisibles, que consisten en la posibilidad de abonar cualquier compra sin necesidad de echar mano ni de dinero efectivo ni de tarjeta de crédito. Lo que muchos se estarán preguntando es, ¿cómo? La biometría facial es la clave. Poniendo nuestro propio rostro delante de una cámara seremos capaces de comprar cualquier cosa. Este sistema ya ha revolucionado el mercado en China, gracias a que agiliza el proceso de compra y mejora la experiencia del cliente.

No es el único sistema sorprendente. Porque también se espera que empiece a ganar terreno el pago a través de microchip. Reconocen los autores del estudio que es una de las novedades que tardaremos años en implementar por completo la tecnología necesaria para ello: «Consiste en la inserción de un microchip debajo de la piel con el que será posible pagar cualquier cosa, ya que este sistema cuenta con la información necesaria para sustituir a la tarjeta de crédito».

Y para muestra, un botón. Porque según un informe realizado por la agencia AFP entre el 2015 y el 2019, más de 3.000 suecos se implantaron esta tecnología en su cuerpo, reemplazando las tarjetas de crédito, el carné de identidad o incluso la tarjeta del metro.

Los que sí parece que lograrán copar todavía mayores cuotas de mercado en los próximos meses serán las billeteras digitales. Esta fórmula permite desde una aplicación del móvil gestionar todas nuestras tarjetas de crédito y cupones. El usuario puede así administrar su dinero de forma virtual desde el móvil y realizar pagos de forma simple con el smartphone en cualquier momento.

También destacan los expertos de UniversalPay el auge que experimentará la realidad virtual. Aunque no sirva como método de pago como tal, esta tecnología permitirá a los usuarios probar cómo les queda un producto o una prenda a través de un avatar digital.

Zuckerberg quiere transformar su red social en una plataforma de pagos

S. C.

Mark Zuckerberg quiere que su obra maestra sea mucho más que una simple red social. Emulando al exitoso WeChat chino, Facebook ha dado un paso adelante y decidió lanzar su sistema de pago bautizado Facebook Pay. Y es solo el primer paso, porque en los próximos meses todo apunta a que veremos en nuestros móviles WhatsApp Pay, que ya se está probando en países como India o Indonesia.

Facebook Pay no es más que un sistema de pagos unificado de forma organizada que permite a sus usuarios desde hacer compras en páginas web hasta enviar dinero en efectivo a nuestros contactos. Detrás de este sistema se encuentra la esencia del ya extendido Bizum.

Compatible con todo tipo de móviles y plataformas, este sistema tiene un claro objetivo: facilitar el intercambio de dinero en un mundo marcado por el comercio digital.

Para poder utilizarlo, el ciudadano solo tiene que tener cuenta en Facebook y un sistema de pago como una tarjeta de crédito o débito o Paypal.

Ante los temores de posibles brechas de seguridad, Facebook tira de tecnología. Aseguran que cada pago deberá ser autenticado a través de la huella digital o el rostro del usuario, que serán escaneados en el propio teléfono móvil.

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