Alarma por las megaflotas chinas

Los países costeros de Latinoamérica están en alerta por las actividades de los barcos pesqueros del gigante asiático cerca de sus zonas económicas exclusivas


Bogotá

Las alarmas volvieron a saltar el pasado verano, cuando un conjunto de más de 300 embarcaciones procedentes del gigante asiático faenó en las cercanías del ecuatoriano Parque Nacional de las Islas Galápagos, poniendo en peligro, según los conservacionistas, la delicada fauna de un lugar único en el mundo.

Las naves acuden al lugar como una de las etapas de la conocida como ruta del calamar, que lleva a las embarcaciones a aguas que bordean otros países como Uruguay, Argentina, Chile y Perú.

Pero, según la oenegé Oceana, que realiza un seguimiento de la flota, parte de los barcos que componen el grupo tienen antecedentes de pesca ilegal, ya sea ingresando en zonas exclusivas o realizando capturas de especies protegidas.

Ecuador comenzó a interesarse por las actividades de las naves chinas en el 2017, cuando las autoridades detuvieron a un barco frigorífico chino que había ingresado en territorio de las Galápagos, y en el que encontraron más de 6.200 tiburones, entre ellos especies en peligro de extinción, en su mayoría con las aletas cortadas.

Tras abandonar las cercanías de las Galápagos, la flota puso rumbo sur, hacia Perú. Las autoridades de ese país registraron unas 126 embarcaciones. Sospechan que el resto de las naves desactivaron su sistema de identificación automática, una posición compartida también por la embajada de EE. UU. en el país sudamericano.

«Una flota de más de 300 barcos de bandera de China con historial de cambiar nombres de barcos y desactivar rastreo por GPS está frente al Perú. La sobrepesca puede causar enormes daños ecológicos y económicos. Perú no puede permitirse semejante pérdida», alertaron los diplomáticos estadounidenses en Perú.

La oenegé Oceana también señala a la flota china de trasladar carga de un barco a otro. La práctica es conocida como transbordo. Puede ser utilizada para blanquear capturas ilegales, y permite liberar las bodegas para continuar pescando sin entrar a puerto.

China se ha defendido argumentando que ningún barco ingresó durante el 2020 en zona exclusiva ecuatoriana. Las autoridades del gigante asiático aseguran que sus naves respetan la legislación internacional y que no apagan los sistemas de vigilancia, criticando la existencia de noticias falsas.

La flota china está compuesta por unas 17.000 embarcaciones y navega por aguas de todo el mundo desde hace décadas ante la sobreexplotación de sus propios mares. Realiza, al menos, el 15 % de las capturas en el mundo.

El gigante asiático ocupa el último lugar en Índice de Pesca Ilegal, no Declarada y no Reglamentada. Los analistas han detectado trabajos forzados en algunas de sus embarcaciones, además de alteraciones de documentación y las actividades previamente referidas.

También Argentina ha tenido problemas con las embarcaciones chinas. Las autoridades han detenido a varios pesqueros por actividad ilegal, siendo liberados tras el pago de multas de escasa cuantía, algo que va a cambiar, ya que las sanciones van a ser vinculadas a la cotización del dólar, multiplicando considerablemente los importes.

Biólogos del país sudamericano han alertado de que la presencia de megaflotas chinas, además también de embarcaciones de otros países -incluidas naves españolas- cerca de su zona exclusiva económica podría suponer una escasez de calamar en un futuro.

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