Suspensos en cultura financiera

Un 46 % de los españoles reconocen que sus conocimientos en temas de la economía del día a día son muy pobres y la mayoría tiene una percepción equivocada del nivel de impuestos que paga


Comprender los impuestos, discernir si la economía personal puede enfrentarse a una inversión de cierto calado o incluso traducir los pormenores de las facturas más habituales siguen siendo todo un reto para una parte importante de la población. La cultura financiera sigue siendo una asignatura pendiente para los pequeños y también para los más mayores.

Sobre los pobres conocimientos que tienen los más pequeños da buena cuenta el último Informe PISA. Según el estudio, uno de cada cuatro adolescentes españoles carece de nociones sobre finanzas. Pero no es un problema que solo ataña a los jóvenes. Porque más de la mitad de los ciudadanos reconoce no tener conocimientos básicos de la materia o admite no ser capaz de distinguir qué es el IPC o el PIB.

Los que mejor han hecho los deberes estos últimos años son estonios, finlandeses o canadienses. Ellos obtienen las mejores puntuaciones en lo que a educación financiera se refiere en el último informe PISA. Al otro lado de la balanza, países como España, que se encuentra 13 puntos por debajo de la puntuación media de los países de la OCDE.

No son los únicos que han advertido sobre la brecha que existe en nuestro país en esta materia. El Banco de España y la CNMV también midieron hace un tiempo la comprensión de conceptos financieros. Su Encuesta de Competencias Financieras -realizada a una muestra de la población con edades comprendidas entre los 18 y los 79 años- muestra que un 46 % de los ciudadanos patrios considera que sus conocimientos financieros son «bajos» o incluso «muy bajos». Y para muestra, un botón: tan solo un 58 % de la población comprende qué es la inflación.

Eso sí, si algo muestran los estudios es que la inmensa mayoría de los ciudadanos -concretamente, tres de cada cuatro- son conscientes de la carencia y reconocen que deben mejorar sus conocimientos en materia financiera para optimizar la gestión de su propio dinero.

No hace falta preguntar por cuestiones un poco más especializadas como la inflación o el PIB. Asuntos del día a día son también un reto para muchos españoles. Así lo muestra la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), que recuerda un estudio reciente en el que se da cuenta de que la inmensa mayoría de los consumidores tienen percepciones equivocadas del nivel de impuestos que pagan. Las conclusiones apuntan a que la mayoría de personas subestiman su carga fiscal y que, cuando se les muestra información al respecto, acaban cambiando de opinión sobre la desigualdad y se oponen con más efusividad a la evasión fiscal.

La OCDE lleva ya un tiempo advirtiendo de los riesgos que puede tener la falta de cultura financiera y azuza a los gobiernos para que se pongan manos a la obra y saquen adelante políticas que mejoren esta asignatura. Pero muchos Ejecutivos no parecen estar interesados en ello. Y es que, tal y como defiende Elisabet Ruiz, profesora de los Estudios de Economía y Empresa de la UOC, la mejora en este conocimiento podría provocar un mayor ahorro entre la población y -por sorprendente que parezca- muchos países no quieren promoverlo. Asegura esta experta que el estímulo del consumo hace subir el PIB de los países y fomentar el ahorro puede acabar precisamente con ese consumo. Para Ruiz, no es razón de peso para no trabajar en este objetivo: «La educación financiera debería empezar desde pequeños en las escuelas y en casa, al igual que nos enseñan a reciclar para combatir el cambio climático».

Y es que el desinterés por educar en este ámbito tiene importantes consecuencias. Por ejemplo, la ciudadanía desconoce incluso que está ya pagando tributos en el momento en el que se levanta por la mañana y enciende la luz: «Hay muchos impuestos indirectos que se pagan mediante la electricidad, el gas, el agua o la gasolina; pero la gente no lo sabe porque no se lo están explicando en ningún lado».

No es cuestión menor. Porque hay cuestiones del día a día que se convierten en un verdadero galimatías para aquellos que no disponen de unos conocimientos mínimos. Por ejemplo, y tal y como cita la profesora de la UOC, entender los pormenores de la nómina es un imposible para muchos: «Los trabajadores no tienen en cuenta la parte impositiva que se les aplica porque, al final, lo que le importa a la gente es qué va a cobrar a fin de mes». No es el único caso que pone sobre la mesa la experta. Cuando se pide un préstamo al banco -algo que la inmensa mayoría realizará como mínimo una vez en su vida- poco saben sobre los intereses que tendrán que pagar.

Más ahorro

Dicen los duchos en la materia que contar con un mayor nivel de formación promovería el ahorro, una cuestión realmente importante en los tiempos que corren. De hecho, entidades como el Banco de España llevan un tiempo advirtiendo de las aguas que está haciendo el sistema público de pensiones. Defiende la entidad que capitanea Pablo Hernández de Cos la importancia de sembrar la semilla del ahorro en las conciencias patrias. Pero esta asignatura sigue estando pendiente. Y eso que el coronavirus consiguió mejorar las cifras. Porque en el segundo trimestre del año, el ahorro de los hogares españoles se disparó hasta el 22,5 %. Eso sí, parece que este crecimiento fue más por la imposibilidad de gastar que por la propia concienciación.

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