El comercio británico languidece

La pandemia ha agravado desde hace años la crisis del sector por el auge de las ventas en Internet y el elevado precio que pagan por los alquileres


Muy pocos echarán de menos el 2020 y entre ellos, seguramente, no estarán los comerciantes británicos, los cuales han visto cómo en los últimos doce meses 15.747 tiendas han echado el cierre y casi 177.000 empleos han desaparecido. Muchos ansiaban la llegada del año nuevo. Sin embargo, los pronósticos para el futuro inmediato no son nada alentadores y hay quienes temen que el anhelado 2021 termine siendo aún peor que el ejercicio que acaban de cerrar. El Centro para la Investigación del Comercio (CRR, por sus siglas en inglés), en un informe publicado en la víspera de Nochevieja, advirtió de que la sangría en el sector no se ha detenido y pronosticó que unos 200.000 empleos más podrían evaporarse en los próximos meses.

La pandemia del covid-19 y las medidas que el Gobierno de Boris Johnson ha debido imponer para frenarla -como los tres confinamientos nacionales, durante los cuales el grueso de las tiendas han permanecido cerradas- han golpeado duramente al sector y lo seguirán haciendo. «Nuestro pronóstico se basa en una serie de factores, como los efectos acumulativos de los meses de cierre y su impacto en el flujo de caja y los atrasos en los alquileres que serán pagaderos cuando finalice la moratoria decretada por el Gobierno», explicó Joshua Bamfield, director del centro de estudios.

Sin embargo, el coronavirus no es la causa de la crisis que atraviesa el comercio minorista en el Reino Unido, sino que es un factor adicional. Así lo sostienen los datos del CRR, que entre el 2018 y el 2019 registró la desaparición de 30.583 establecimientos y de 260.000 puestos de trabajo. Detrás de estos datos están las elevadas rentas de los locales, los altos impuestos y sobretodo el cambio de hábito de los consumidores, que cada vez más prefieren hacer sus compras por Internet. Esta es la línea argumental que maneja el Consorcio Británico del Comercio (BRC), el cual agrupa a las principales empresas del sector. «¿Quién quiere pasar horas de tráfico para ir a comprar algo con sus hijos si puede adquirirlo desde un ordenador en el jardín de su casa, mientras ve a sus hijos jugar?», se pregunta Valeria Titova, que fue gerente de una de las tiendas que la firma estadounidense GAP tiene en Londres. La pandemia, además, ha disparado las compras por Internet. Hasta junio de 2020 se estimaba que los británicos habían gastado más de 5.500 millones de libras (6.098 millones de euros) adicionales comprando por Internet, alrededor de un 10% más que en 2019. A esto se suma que unos 17 millones de británicos, casi una cuarta parte del total, aseguran que, de ahora en adelante, solo lo harían «on line», lo cual amenaza con agravar aún más la crisis. Para evitar una hecatombe, las autoridades han anunciado que, en los próximos meses, inyectarán 1.000 millones de euros a los comercios ubicados en 72 de las principales calles comerciales del país. Tracey Gilbert, quien ha trabajado más de 25 años en el sector, explica que «las tiendas deben entender que el negocio ya no es lograr que un cliente entre y se lleve una camiseta, sino que hay que ofrecerles más: hay que venderles experiencias».

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