De banquero en la City a Zúrich

António Horta-Osório, que dirigió con éxito los destinos de Lloyds Bank durante más de una década, será ratificado como nuevo presidente de Credit Suisse


El banquero portugués se ha convertido en todo un experto en enfangarse en charcos ajenos. La próxima primavera, concretamente en abril, será ratificado como presidente de Credit Suisse por la junta de accionistas de la entidad bancaria helvética. Cambia la City de Londres, donde dirigió con éxito los destinos de Lloyds Bank durante más de una década, por Zúrich, una de las ciudades más caras del mundo, corazón del capitalismo y meca de las finanzas mundiales. Pero para este alto ejecutivo saltar de una cúpula a otra en apenas unas semanas significa incorporar nuevos galones a su brillante carrera profesional. No así la personal, con sonados deslices, algunos tan clamorosos que le hicieron tambalearse como consejero delegado de Lloyds hace cuatro años al ser sorprendido con su amante en un viaje de negocios en Singapur y cargar los gastos de la aventura al banco (entonces estaba casado con tres hijos ya mayores).

Una mancha que le acompañará de por vida aunque no haya hecho efecto en la fulgurante carrera de este lisboeta de 56 años, de perfil sofisticado y muy hábil en las relaciones con el poder. Entonces hubo quien pidió su cabeza por el daño reputacional que su comportamiento originaría en la entidad, y ahora es el propio Horta-Osório quien se despide por la puerta grande de uno de los mayores valores bancarios de Europa. Pero este reconocimiento como ejecutivo de primer nivel internacional se lo fue labrando a la sombra de Emilio Botín. De hecho, estaba llamado a llegar muy alto en el Banco Santander. Ahí comenzó su proyección, a principios de los años 90, primero en Portugal, después Brasil, España y Reino Unido, donde asumió la dirección en Londres del Abbey National, el banco que el grupo había adquirido para iniciar su espectacular expansión en el Reino Unido, y convertirlo en lo que ahora es Santander UK.

Sus vínculos con la entidad cántabra eran tales que cuando recibió la llamada del primer banco minorista británico, el amor que años después dijo sentir por la entidad de los Botín se apagó. «Yo amaba al Santander», reconoció al Financial Times. Pero sus ambiciones le hicieron subir al tren que le ofrecía la oportunidad de embarcarse en el corazón de las finanzas.

Aunque ese cambio venía repleto de sorpresas para este políglota aficionado al submarinismo y al tenis -su padre, un reconocido abogado y político fue campeón de tenis de mesa-. No era oro todo lo que relucía en las cuentas de Lloyds. Con la crisis financiera del 2008, el banco minorista presionado por las autoridades británicas salió al rescate de HBOS, entró en pérdidas y a un obligado rescate por parte del Tesoro hasta su nacionalización. La crítica situación de Lloyds causó tal estrés al portugués al poco tiempo de llegar que tuvo que cogerse la baja médica durante dos meses para recuperarse. Le pudo la presión, pero en los años sucesivos logró sanear las cuentas de la entidad, devolver el dinero público invertido y resituarla en el mercado. Y ese tanto le ha valido para que ahora se lo rifen entre la élite bancaria.

Vuelve a cambiar de aires en un escenario que se advierte complejo por la incertidumbre que sobrevuela la economía mundial originada por la pandemia. Además Credit Suisse, sin problemas de gestión que se conozcan, intenta sacudirse de algunos escándalos que afectan a algunos de sus ejecutivos. La entidad helvética alcanza especial protagonismo en España por custodiar cuentas y patrimonios de altas personalidades e influyentes hombres de negocios de España. Algunos con problemas con la Justicia.

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