No cumplir siempre tiene un precio

Guillermo A. Barral Varela

MERCADOS

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Las sanciones impuestas por la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD)  evidencian lo importante que es para las empresas tomarse muy en serio todo lo relacionado con la privacidad, sobre todo en un contexto como el actual, en el que se maneja gran cantidad de información personal, y cuyo uso indebido puede acarrear costosísimas multas

20 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Algunos pensaban que en materia de privacidad nos estaban asustando demasiado, pero que no llegaría la sangre al río, que las campanas de las sanciones sonarían más tarde que pronto; se equivocaban: La actuación de la Agencia Española de Protección de Datos es la evidencia.

Época navideña en la que todos estamos llenos de buenos deseos y los más pequeños cuentan los días (eternos) que faltan hasta que los Reyes Magos les traigan sus más deseados juguetes y se olviden de que quizás en alguna ocasión, más que regalos mereciesen carbón; pues lo cierto es que por si acaso sus Majestades de Oriente no se hubiesen acordado de los más díscolos, la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) - nuestra autoridad de control en esto de la privacidad- ha comenzado ya a repartir carbón (léanse sanciones) entre aquéllos que han olvidado sus más elementales deberes en la materia. En alguna ocasión lo he dicho y aprovecho para repetirlo: con esto de la privacidad, pocas bromas.

He aquí dos buenos ejemplos del carbón repartido. El primero, relacionado con el trato de los datos. Trabajador autónomo sancionado con dos mil euros por enviar un whatsapp «piropeando» a una mujer a cuyo domicilio había acudido previamente a realizar una reparación de fontanería. Pareció no tener presente el profesional que el número móvil le fue facilitado para organizar la visita al domicilio y arreglar así la cañería o lo que fuere, no para alabar la belleza de la mujer. No respetó el principio de limitación de finalidad: Los datos (en este caso el número de móvil) se recogen para unos fines concretos y determinados (organizar la visita en la que se procederá a efectuar la reparación) y no pueden tratarse con posterioridad para otra finalidad incompatible con la inicial.