Nacho Vilaplana, responsable de IA de R y del Grupo Euskaltel: «El mantenimiento predictivo ahorra dinero a las empresas»

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Detectar el fallo de una máquina antes de que se produzca, hacer que un coche autónomo tome decisiones correctas o gestionar «stocks» con eficiencia son algunas de las posibilidades que brinda la Inteligencia Artificial. Todo se obtiene de los datos y Galicia está bien situada para aprovechar esta tecnología.

06 dic 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Poco a poco las empresas que implanten la Inteligencia Artificial en sus procesos ganarán terreno comercial a costa de las que pierdan este tren. Nacho Vilaplana, responsable de IA de R y del Grupo Euskaltel, explica las claves de esta tecnología.

¿Cómo explicaría a la gente corriente brevemente lo que es la Inteligencia Artificial?

Sin entrar en una definición formal, la IA es un conjunto de técnicas que tratan de resolver problemas utilizando métodos informáticos y matemáticos y analizando gran cantidad de datos históricos. El objetivo es crear modelos de la realidad lo más precisos posibles y utilizarlos para responder las preguntas que se planteen para entender nuevos casos. Algunos ejemplos de preguntas que nos ayudan a responder pueden ser: ¿De qué tipo es ete nuevo caso?,¿va a impagar un préstamo bancario o no un nuevo cliente?, esta radiografía, ¿presenta algún signo de cáncer?, ¿cuál es el precio por el que se vendería mi casa? o ¿cuántas unidades de un producto venderé la semana que viene? Un coche con conducción autónoma, ¿debería frenar, acelerar o girar hacia algún lado, o no hacer nada?, ¿qué frase debería escribir a continuación de esto?... Son solo algunos ejemplos de sectores diversos.

¿Tiene ya la IA más influencia de lo que pensamos en nuestras vidas?

Los casos en los que las decisiones tienen un gran impacto en nuestras vidas siempre deben estar supervisadas por humanos, como podría ser una IA que ayude a los pilotos al manejo de un avión, por ejemplo. Sin embargo, es cierto que en el día a día cada vez hay más decisiones que tienen pequeños impactos en nuestras vidas y que se suceden con cada vez más frecuencia, tanta que quizás ya no somos del todo conscientes. El contenido que vemos en una red social, las respuestas de un buscador o las recomendaciones de compra personalizadas en una tienda online son ejemplos de interacciones diarias que realizamos con modelos de IA sin ser conscientes y que consiguen influir en nuestras decisiones.