La industria eólica y petroquímica aprietan sus tornillos desde Galicia

El incremento de la demanda internacional de soluciones adaptadas a cada empresa obliga a Texas Controls a construir una nueva planta en Bergondo


Tienen clientes en el sector del petróleo, gas y petroquímico, eólico... Brasil, Argentina, Chile, México, Dinamarca, EE.UU. son sus principales mercados, pero también aportan soluciones a empresas de China, Jordania o Perú, alquilan material a cualquier país de Europa, y, últimamente, también se han ganado la confianza de un nuevo cliente en Australia. A priori, Texas Controls, una empresa de ingeniería de apriete y sellado con capital 100 % gallego, poco tiene que ver con el mundo del motociclismo. Pero en realidad su nombre es un homenaje al piloto estadounidense Kevin Schwantz. Porque cuando su fundador empezó a darle vueltas a la compañía en su cabeza, allá por finales de los ochenta, el piloto texano estaba en la cresta de la ola.

Texas Controls, dedicada a ofrecer soluciones a medida de sellado y apriete de grandes tornillos para distintas empresas, nació unos años después, en 1995. Y desde entonces no ha dejado de crecer. Sus delegaciones en Madrid, Tarragona País Vasco, Brasil, Argentina, México, Estados Unidos o, la última, en Dinamarca, no dejan de recibir encargos atraídos por la tecnología que desarrollan. Un ejemplo es el BoltPilot®, que usa «software» y herramientas sensorizadas para apretar grandes tornillos.

El aumento de la demanda es lo que les ha llevado ahora, coincidiendo con la celebración de su 25 aniversario, a comenzar la construcción de una nueva planta en la sede de Bergondo. «El 2 de noviembre se firmó el acta de replanteo que da luz verde a la construcción de las nuevas instalaciones de Texas Controls en el polígono de Bergondo. La nueva nave, donde albergará una fábrica y un almacén, de 1.840 metros cuadrados permitirá una mayor capacidad productiva para satisfacer la creciente demanda internacional de equipos para los mercados eólico y petroquímico», explican desde la compañía.

El proyecto, que esperan esté concluido en unos doce meses, lo llevarán a cabo los arquitectos Carlos Pita y José C. Iglesias, ganadores del premio de arquitectura ENOR 20202, de la mano de la empresa constructora Ático 13. La idea es que el jardín envuelva el edificio, respetando toda la zona de parterres, además de habilitar un aparcamiento que combine el hormigón con el césped. «La edificación consta de dos niveles: un nivel en planta baja que alberga el área de almacenamiento, la de producción (fábrica) y área de logística y control de recepción y salida de productos».

La nueva instalación permitirá agilizar notablemente la producción de esta empresa que cuenta con una plantilla de 62 empleados a nivel nacional y más de 100 a nivel internacional.

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