Sinapse, neurorrehabilitación robotizada desde Galicia

La firma especializada nacida en A Coruña fue la primera en adquirir un exoesqueleto; hoy cuenta con un programa multidisciplinar e intensivo de vanguardia con un circuito robótico que atrae a pacientes de toda España


«En España, ten por seguro que somos la opción más barata para trabajar en neurorrehabilitación con robótica», asegura Carlos Rodríguez, cofundador y codirector con Tania Romeu desde el 2010 de Sinapse, una clínica especializada nacida en A Coruña que ahora ya cuenta con un segundo punto asistencial en Cantabria y que tiene en el horizonte seguir expandiéndose. Fueron los primeros del país no solo en incorporar con fondos propios un exoesqueleto para pacientes con lesiones medulares y problemas de movilidad, sino que también se adelantaron al crear un circuito robótico para miembros superiores e inferiores. «Es algo ya asentado en otros países, EE.UU., Alemania, los nórdicos... pero aquí casi tuvimos que convencer nosotros a la empresa, no contemplaban que un centro pequeño apostase por esto», dicen ahora quienes cuentan con una tecnología solo disponible en Madrid tras una inversión que en los últimos cuatro años supera los 350.000 euros solo en robótica.

«Si una persona camina 11.000 pasos al día y mañana sufre un ictus, cuando empiece una rehabilitación convencional dará como mucho 10-12 pasos; con el robot llegamos a 2.000 por sesión», dice. «Lo que nos distingue es que ofrecemos una intervención interdisciplinar, en equipo y personalizada a los pacientes, ya sea en patologías neurológicas como en trastornos del neurodesarrollo, del ictus al autismo, esclerosis, párkinson, demencia...», explica Tania Romeu antes de enumerar las especialidades que abarca un equipo joven de 25 profesionales y en el que, con la neuróloga María Jesús Sobrido al frente, se integran fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales como ella misma, neurofisiólogos, psicólogos, logopedas...

Su acreditada formación y la dotación de un centro que integra, por ejemplo, un piso adaptado y un programa de terapias intensivas, explican que entre sus casi dos centenares de pacientes de robótica se encuentren algunos de comunidades distantes que buscan «alcanzar la máxima funcionalidad en el menor tiempo posible», explican. Se trata de personas que se desplazan durante meses a Galicia para asistir a los tratamientos de neurorrehabilitación «aprovechando que, pese a que en Madrid también hay robótica, aquí pagan menos por la estancia y por las sesiones».

El afán por la innovación de Sinapse, que el último año alcanzó una facturación próxima a los 450.000 euros, es una marca de la casa prácticamente congénita. «Nací con una parálisis en un brazo y me negaba a no tener alternativa de mejora», cuenta el fisioterapeuta Carlos Rodríguez acerca del amplio periplo académico de ambos socios, ambos doctorados y con múltiples programas formativos en centros internacionales de referencia para conocer tratamientos de vanguardia. Todo porque «nuestro trabajo está lejos de ser conservador, queremos ir más lejos», recalcan. Hoy, no solo su plantilla integra a profesionales que imparten clases en distintas universidades y ejercen de consultores, sino que la clínica funciona también como centro de formación para personal sanitario de toda España y está implicada en proyectos de investigación en neurociencias.

Así se reaprende a caminar con un robot-esqueleto

R. D. Seoane
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Así se reaprende a caminar con un robot-esqueleto El centro Sinapse de A Coruña aplica uno de los cinco exoesqueletos existentes en España en neurorrehabilitación

Un centro de A Coruña aplica uno de los cinco exoesqueletos existentes en España en neurorrehabilitación

La marcha humana, ese movimiento que aprendemos con poco más de un año para caminar erguidos, no es tan sencilla ni automática como pudiese parecer. De hecho, es todo un ejercicio de sincronía que moviliza huesos, músculos, articulaciones en una sintonía casi perfecta de la que casi no nos damos cuenta. A menos que, de repente, no podamos hacerlo. Juan Carlos, de 54 años, sufrió hace dos un ictus cuando iba al volante por la autopista AG-55 A Coruña-Carballo. Su lado derecho dejó de responder. Ayer, embutido en el EksoGT, uno de los cinco exoesqueletos en funcionamiento en España, aseguraba en la clínica Sinapse de A Coruña, centro de referencia para la terapia con estos ingenios robóticos, que «no me explico cómo puedo andar de pie y dar tantos pasos». «Seguridad», dijo sin dudarlo cuándo le preguntaron qué sensación sentía dejándose llevar por un robot de sensores capaz no solo de impulsar sus pasos, sino, al tiempo, ayudar al cerebro a reaprender más rápido a caminar.

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