El covid engorda el listado histórico de demandas de los autónomos

Los emprendedores se han visto especialmente golpeados por la emergencia sanitaria: caída de ingresos y cierres forzosos marcan las reivindicaciones de las organizaciones del sector, que reclaman que se prolonguen las ayudas


Las redes sociales están inundadas de chistes y memes sobre los autónomos, unos «superhéroes» que duermen sin dejar de hacer números y que jamás se van un mes de vacaciones ni enferman -o, si lo hacen, no dejan de trabajar por ello-. El colectivo, que al cierre de septiembre integraban 3.255.283 afiliados al RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), 207.556 en Galicia, afronta el futuro con más incertidumbre de la que para ellos ya es habitual. Y es que la crisis sanitaria que estalló en marzo, y que amenaza con no dar tregua tampoco este otoño, pone en peligro su capacidad para mantenerse a flote. Por ello, recién pactado con el Ejecutivo la prolongación hasta el 31 de enero de una batería de medidas de apoyo, que incluye, entre otras, prestaciones ordinarias y extraordinarias por cese de actividad o cierre obligado, las organizaciones del sector no bajan los brazos e insisten en hacer más tupida la red de protección. Así, su listado histórico de demandas para dejar de ser un trabajadores «de segunda» se ha ampliado ahora con nuevas preocupaciones para las que reclaman respuesta al Ejecutivo. A continuación se analizan las principales:

 La prestación por cese de actividad, el salvavidas

Las asociaciones de autónomos coinciden al señalar la importancia que ha tenido para la supervivencia del colectivo la puesta en marcha de medidas extraordinarias tras la eclosión de la pandemia. «Más allá de que la coyuntura asoma un horizonte de emergencia económica, entendemos que, tal y como se ha precipitado esta crisis, dice mucho de la situación de fondo, estructural, del colectivo de autónomos. No nos hemos dado cuenta de lo importante que es contar con una red de protección social. Hasta ahora», resume desde la Unión de Asociaciones de Trabajadores Autónomos y Emprendedores (UATAE), su portavoz, Curro García Corrales, poniendo en valor la importancia de la prestación -tanto ordinaria como extraordinaria- por cese de actividad.

La ayuda extraordinaria, vigente hasta el 30 de junio y luego reemplazada por reducciones en las cuotas, fue clave, ya que llegó prácticamente al 50 % del colectivo (1,6 millones de trabajadores), como recuerdan desde la Federación Nacional de Asociaciones de Trabajadores Autónomos (ATA). Tras el acuerdo alcanzado en septiembre entre el sector y el Ejecutivo, se prorrogan hasta el 31 de enero los mecanismos de soporte a los emprendedores. De hecho, ahora podrán acceder a la prestación por cese de actividad también los autónomos en pluriactividad o los acogidos a la tarifa plana, que hasta el 30 de septiembre quedaban fuera de las ayudas, además de haber salvavidas también para los autónomos estacionales.

Pero el miedo persiste y los rebrotes lo agudizan. Temen encontrarse solos el 1 de febrero. «Vemos que hay un millón de emprendedores que están en la cuerda floja, porque, en el mejor de los casos, están vendiendo un 60 % menos que el año pasado, y no saben cuánto podrán aguantar. Uno, dos, tres meses. Luego les superarán los gastos fijos», explica el secretario general de ATA, José Luis Perea.

Por eso defienden la necesidad de prolongar durante más tiempo las medidas de soporte, siendo conscientes -como admite Perea- de que «las arcas del Estado dan para lo que dan». Al respecto, desde UATAE apuntan que habrá que «focalizar los estímulos en algunos sectores, los más afectados», porque es evidente que la recuperación va a ser «más lenta y más asimétrica», tanto por territorios como por sectores, de lo previsto inicialmente. «En un año se han perdido 15.000 autónomos en comercio y más de 4.800 en hostelería», recuerda García Morales, enfatizando que «pasar de esta red de protección excepcional a la nada no será posible». Pronostica, por ello, que autónomos y Gobierno tendrán que volver a sentarse: «Ojalá no fuese necesario, pero todo indica que lo será».

Ampliar la carencia de las LÍNEAS ICO

Es la preocupación más acuciante. En el decálogo de medidas urgentes que ATA remitió al Ejecutivo el mes pasado, la organización reclamaba extender las líneas ICO de liquidez hasta el 1 de abril del 2021, así como prolongar el período de carencia hasta 24 meses. «Hasta ahora lo que se está pagando son los intereses, pero el período de carencia vence en marzo y en abril, tal y como están las circunstancias, la mayoría de los negocios no va a estar en condiciones de comenzar a devolver los créditos, porque la actividad no se ha recuperado lo suficiente», explica Perea.

Es vital -añade- porque «si un autónomo entra en mora, tiene un problema él, la administración y el banco», por eso defiende como «más razonable» llegar a soluciones conveniadas con las entidades financieras y la administración para alargar los plazos. Por el riesgo que una morosidad disparada supondría para la banca, las otras dos asociaciones del sector, UPTA y UATAE, comparten el optimismo de ATA sobre alcanzar una acuerdo.

«Las líneas ICO, pensadas como parte de la solución, no pueden ser más asfixia y parte del problema», añade García Morales, poniendo el acento en la necesidad de hacer «una reflexión» sobre el papel de la banca privada «y la falta de banca pública que ayude a quienes soportan sobre sus espaldas el peso de la maltrecha actividad económica».

Bajar el IVA en sectores castigados

Estimular el consumo, ahora retraído por la falta de confianza, es otro de los retos que las organizaciones señalan. ¿Cómo hacerlo? ATA aboga por una reducción temporal del IVA (de hasta el 50 % del tipo) para los sectores más afectados, como hostelería, turismo, cultura, peluquería o gimnasios. Destacan que eso precisamente es lo que han hecho otros países europeos para estimular el consumo. «Nos parecen interesantes también iniciativas como la de la Junta de Andalucía, con un descuento del 25 % a todos los andaluces que estén tres noches de hotel de octubre a mayo», propone Perea.

Desde UATAE matizan que, si bien el IVA es un impuesto «profundamente injusto», porque grava el consumo y no la capacidad económica, consideran que es «importante» estudiarlo para algunos sectores, pero que acompañándolo de otras medidas fiscales, «porque no puede ser que un zapatero de barrio tribute más que Amazon». Apuestan por una reforma más general del marco fiscal.

?Segunda oportunidad

Otra de las cuestiones que preocupa es la situación en la que quedarán los autónomos que sucumban ante esta crisis. «Es importante asumir que habrá un número elevado de negocios que no sobrevivirán. En nuestro último barómetro siete de cada diez autónomos decía que no podrían soportar un segundo confinamiento. Por eso es importante que, llegada esa situación, ese cierre no se convierta en una ruina de por vida. Hay que facilitar apoyo jurídico para los procesos concursales», advierten desde ATA, que también reclama la creación de una red de mentores empresariales para la prevención de las quiebras y la reorientación de los negocios, mediante su digitalización.

Cotizar por los ingresos reales

Es una reclamación histórica de las organizaciones de autónomos y esta misma semana han comenzado a negociar la reforma del sistema con el Ministerio de Seguridad Social. Adecuar las cotizaciones a los rendimientos reales del negocio permitirá -argumentan- acceder a pensiones y prestaciones sociales (desde la baja por enfermedad a la de maternidad o paternidad) dignas. Quieren dejar de ser trabajadores de segunda y salir del cuarto trasero de la precariedad, dicen.

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