José Ramón Pin: «Los autónomos crecerán porque ya no se podrá sostener el contrato fijo»

El cambio de modelo económico traerá aparejada una transformación de las relaciones laborales. La tecnología contribuirá a ellos y, a juicio del profesor emérito del IESE, las empresas ya no podrán responsabilizarse de contrataciones indefinidas sino de «free lance» que trabajarán cuando la empresa quiera o al profesional le interese. Sostiene que las asociaciones de autónomos son carcasas vacías.


Redacción / La Voz

Licenciado en Económicas, ingeniero agrónomo, doctor en Sociología, político (fue diputado en Cortes por UCD), rector, comentarista... El currículo de José Ramón Pin le convierte en una voz autorizada a la hora de abordar los cambios que se están produciendo en la economía y sus consecuencias en el mercado laboral. Aunque ya ha superado la plenitud de su carrera, Pin se mantiene en activo a sus 76 años como profesor emérito de la IESE. Lo hace como jubilado activo, lo que le permite analizar en primer persona los cambios que se están produciendo entre un colectivo de trabajadores que lleva años reclamando mejoras ante lo que consideran una situación de debilidad y abandono permanente y que ahora se ha visto agudizado a causa de la actual crisis sanitaria.

-Tras una trayectoria profesional tan extensa acabará su vida laboral como un jubilado activo.

-Soy autónomo. Me he acogido a la jubilación activa, de manera que renuncio a una parte de mi pensión y puedo desarrollar otra actividad. En España, hay como unos 40.000 autónomos acogidos a esta modalidad. Y esta opción no es del toda justa porque hay una serie de profesiones, como abogados y médicos, que pueden seguir siendo activos sin renunciar ala totalidad de la prestación. Yo he contribuido durante toda mi vida. Se trata de una mentalidad socialista en el sentido de que si uno trabaja después de la jubilación le quita el trabajo a otro, y esta concepción es equivocada, porque si trabajo pago impuestos, consumo más y seguramente al menos crearé un puesto de trabajo más. La legislación está hecha así por razones demagógicas, porque alguien pensó que trabajar cobrando la jubilación es un derecho porque se ha cotizado por ello durante toda la vida laboral.

-Distintos estudios evidencian que lo que se ha contribuido a lo largo de la vida laboral no alcanza más de 12 años de pensión.

-Lo que ocurre es que estos sistemas estaban pensados para cuando la esperanza de vida no alcanzaba mucho más allá de los setenta años. El cálculo que se hacía iba en consonancia con el promedio de edad de entonces. Detrás de ese debate de alargar la edad de jubilación está precisamente en que las tasas de pervivencia se han alargado, al menos una década más. La situación física en la que se encuentra una persona de setenta y tantos años ahora en términos generales es parecida a los primeros sesenta de hace diez años. Además, el tipo de trabajos, en general, son menos exigentes desde el punto de vista físico. El 90 % de ellos se rigen por la tecnología.

-El debate sobre la situación de los autónomos en España permanece abierto. ¿A qué atribuye ese desencanto?

-El trabajo de autónomo irá creciendo con el tiempo porque las empresas, sobre todo las multinacionales, cuando el asalariado supera la barrera de los 50 años, lo despide en forma de prejubilaciones o bajas incentivadas... dejando a una gente con una situación físico-mental muy buena. Esos grupos de población, cuando llega ese momento, tiene algunos ingresos, pero no los suficientes como para mantener su nivel de vida y no le queda otra que convertirse en autónomo. Hay otra razón, las nuevas generaciones eligen el empleo por cuenta ajena porque se han dado cuenta de que sus padres y abuelos, a determinada edad, los despedían. Quieren su propio trabajo, bien como consultor o fontanero, porque han visto que no se pueden fiar de las empresas.

-¿En su opinión, dejará de prevalecer el trabajo por cuenta ajena?

-Muchas empresas no se pueden permitir el lujo de responsabilizarse con contrataciones indefinidas porque la economía moderna es cíclica y disruptiva. De repente, lo que valía antes ahora ya no y no pueden pagar trabajadores fijos. Contarán con free lance que trabajen cuando quiera la empresa o al trabajador le interese.

-Los autónomos en España representan unos tres millones de la bolsa laboral. ¿De todo tipo y condición?

-Hay que reconocer que ha existido también fraude laboral. Es cierto que hay autónomos que no lo son tal porque están en la economía negra; pero también hay otros grupos que se encuentran con un muro burocrático relacionado con la fiscalidad o la manera de resolver todo el proceso administrativo. En la mayoría de las ocasiones, este colectivo es muy profesional en su trabajo, pero no así como administradores, lo que les obliga a aumentar sus gastos en busca de asesoramiento. Es todo una maraña de reglas relacionados con la administración que no acaba de esclarecerse.

-Sin embargo, ahora está sobre la mesa un gran cambio para el sector: modificar el sistema de cotizaciones, para el que tampoco parece haber consenso.

-Es que pagar en función de sus ingresos es relativo. Deberían tenerse en cuenta también otras cargas antes de emprender un cambio de este calado.

-¿Qué modelo generaría más respaldo entonces?

-Una legislación laboral para todos, especificada por colectivos. El empleado por cuenta ajena cotiza en función de su salario, el autónomo en función de una base común, que es lo que quieren cambiar. Lo que ocurre es que el autónomo no tiene seguridad de ingresos, y puede correr el riesgo de entrar en la economía negra. Debe prevalecer el sentido común.

-Al margen de la coyuntura extraordinaria originada por el coronavirus, ¿cree que debe regularse la situación de este colectivo de una vez por todas?

-El autónomo tiene confianza en sí mismo, es la vida de un comercial. Se vende a sí mismo; hay gente que vale y otra no. El período de maduración es de unos cuatro años. Primero ha de buscar clientes. Solo después de unos tres años debe valorar si dispone de una cartera comercial suficiente. El autónomo que ha triunfado es el que tiene demasiados clientes y entonces ha de tomar una decisión, o reducirlos en función del tiempo y el dinero, mediante una selección que le garantice su continuidad e ingresos o contratar a alguien que le ayude. En ese momento se convierte en empresario. Pero no siempre ocurre así.

-Tampoco es que haya acuerdo entre las asociaciones que representan a estos profesionales ante los cambios.

-En el fondo las llamadas asociaciones de autónomos son carcasas vacías por la misma naturaleza del autónomo. Estos profesionales no se sindican, ni se asocian. En el fondo, ¿a cuántos representan las asociaciones de autónomos? Porque los que hablan son los que dicen que son representantes de los autónomos, que no es lo mismo. Es un colectivo invertebrado de individuos donde cabe todo, desde un fontanero a un asesor financiero de una multinacional. Uniformar a todos es imposible. De ahí que lo más coherente sería poner a disposición de este colectivo una legislación sencilla que huya de procesos administrativos farragosos.

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