El día a día del autoempleo, el eslabón débil en la era covid

Los autónomos son una modalidad laboral presente en todos los ámbitos de la economía gallega, su suerte en la pandemia está directamente vinculada al sector en el que desarrollan su actividad


Redacción / La Voz

«Somos un colectivo esquecido e nos momentos duros aínda máis», dice Cristina López. Desde hace seis años trabaja en redes sociales como autónoma, prestando sus servicios a empresas, muchas vinculadas a la hostelería, en Chantada. El parón de la actividad económica y la incertidumbre son más angustiosas cuando se depende solo de uno mismo. «Tiven sorte porque os clientes me seguiron pagando, mesmo cando estaban pechados», añade. En su caso, no tuvo que recurrir a ninguna de las fórmulas de rescate presentadas por el Gobierno.

«Las principales ayudas que recibieron los autónomos fueron las prestaciones extraordinarias por cese de actividad compatibles con el mantenimiento de la actividad, de estas hubo una inicial y dos prórrogas. La inicial, durante el estado de alarma, podía solicitarla cualquier autónomo que se viera obligado al cierre o que su facturación se redujera un 75 % por culpa de la pandemia respecto a los meses anteriores», explica el gestor Miguel Cernadas, de la asesoría MC Xestión.

Pero, tanto estas medidas como la falta de perspectiva a corto y a medio plazo han llevado al cierre definitivo de muchos negocios. «El 2020 iba a ser un buen año y solo hubo cancelaciones. En verano empecé a organizar algún evento, pero apenas suponen el 20 % de lo programado», cuenta Marta Gallo. Dedicada a la organización de bodas, actividades lúdicas y fiestas como comuniones, la caída en los ingresos la obligó a cerrar la tienda que tenía en el centro de Ourense. «Ahora soy empleada por cuenta ajena, y me considero afortunada por tener trabajo, pero sigo cotizando como autónoma porque me van saliendo algunos encargos», añade Marta.

La asfixia financiera y la falta de trabajo están provocando una sangría laboral dentro de un colectivo que ya lleva años mostrando síntomas de agotamiento y que sigue reivindicando un sistema acorde con el que existe en muchos países de la vecina Europa, como el pago de cuotas proporcionales a los ingresos, caso del modelo británico.

«Por agora non tiven que pedir ningunha axuda, o cal non implica que poida ter que facelo no futuro», asiente Cristina López. Los brotes y las nuevas medidas que se van sucediendo para evitar los contagios tienen en vilo a las empresas cuya comunicación gestiona. También a Fani Mosqueira, que, mientras muchos comerciantes bajaban la persiana, ella la abrió por primera vez. Su local de belleza, Elas Estudio, echó a andar el 15 de mayo. «No sé cómo es ser autónoma sin una pandemia», quita hierro al momento. «Cuando tenía todo listo para abrir, el covid casi me obliga a cancelarlo. La clave, creo, está en tenerlo todo muy esquematizado», dice esta peluquera.

La pandemia está dejando un reguero de cadáveres empresariales pero también ha reforzado otros sectores. «O turismo na Ribeira Sacra aguantou o verán e creo que vai isto vai perdurar. Os destinos menos masificados van continuar a ser demandados, non creo que teñamos unha vacina que o solucione xa todo para a vindeira campaña», opina López.

Ahora, está en marcha la segunda prórroga de las ayudas, que va del 1 de octubre al 31 de enero. La reducción de ingresos debe ser del 75?% en el cuarto trimestre respecto al mismo del 2019, pero hay otro requisito, «haber accedido a la primera ayuda», aclara Miguel Cernadas. «A mayores, sacaron otra prestación extraordinaria, del 1 de octubre al 31 de enero. Es del 50 % de la base de cotización, 472 euros aproximadamente. El requisito, una reducción de la facturación del 50 % en el cuatro trimestre», especifica.

Las prestaciones recibidas tributarán como un ingreso de cara al IRPF No pagar la cuota de autónomos, los préstamos ICO o las ayudas directas de algunos ayuntamientos son otros pequeños salvavidas para ir tirando. Pero, hay que tener en cuenta, advierte el gestor, a Hacienda. «Las prestaciones tributarán como un ingreso más de cara a declaración de IRPF anual, como rendimientos del trabajo, como es el paro. Aumentarán sus ingresos anuales y, en función de otras variables, puede salir a pagar», avisa Cernadas. De nuevo, una de cal y otra de arena, antes y durante la pandemia.

Gallo cerró en la desescalada su tienda, en el centro de Ourense, dedicada a la organización de eventos
Gallo cerró en la desescalada su tienda, en el centro de Ourense, dedicada a la organización de eventos

marta gallo vázquez: cerró su tienda y combina su actividad con un empleo en vigo

«El volumen de trabajo cayó un 80 %, toca ser creativa, como en el 2008»

A Marta Gallo le ha tocado reinventarse. Otra vez. Si hay un campo con el que se ha cebado la pandemia es con el de la organización de eventos. Industria en la que trabajaba esta monfortina que tenía una tienda propia en el centro de Ourense. Decoraban bodas, comuniones, actividades de animación en concellos y hacían talleres. Con el confinamiento, llegó un cierre forzoso para el comercio de proximidad que para ella acabó siendo definitivo en la desescalada. Un desenlace imprevisto a comienzos del 2020. «El trabajo se ha reducido en un 80 % desde marzo», dice, con todo, optimista.

«Este verano debería haber estado al 200 % de trabajo. Esas eran mis previsiones en base a los encargos. Las pérdidas que tuve fueron de más 8.000 euros por las anulaciones y tuve que cerrar la tienda. Te encuentras con clientes que no sabes cómo atender y con tus propios miedos ante un futuro que no sabes cómo afrontar. Nadie puede contestarme a la pregunta de cuándo podrán volver a celebrarse eventos como bodas con 180 invitados, por ejemplo», reflexiona.

«Nadie me puede contestar a la pregunta de cuándo podrán celebrarse bodas con 180 invitados»

El covid-19 fue un mazazo. Una cascada de cancelaciones, pero no da la batalla por perdida. Aunque ya no tiene tienda física, conserva el almacén de su empresa, Festalia, en el polígono industrial de Seixalbo, en Ourense. Allí guarda mobiliario y decoración de la que sigue echando mano.

«He conseguido trabajo por cuenta ajena en PSA Peugeot Citroën, en Vigo, y sigo con mis actividades como autónoma», matiza. Gallo ha seguido formándose y compagina su puesto en la automovilística con trabajos independientes como decoradora de escaparates en la comarca do Morrazo, donde vive ahora.

«A pesar de perder el local donde atendía al público, no di de baja Festalia y creo que soy una afortunada porque me están saliendo encargos. Llevo aquí un mes y ya he hecho siete escaparates. Lo que está muy bien, pero también implica estar todo el día al 200 % de imaginación y esfuerzo».

Sobre lo que deparará el coronavirus, «a nivel empresa, creo que será una criba dura, pero quien sobreviva lo hará para quedarse y prosperar. Muchas persianas quedarán bajadas para siempre, mientras, otras reabrirán con más energía. Ojalá todas las pérdidas humanas y económicas que ha traído esta pandemia se traduzcan en hacernos reflexionar, porque creo que lo necesitábamos como sociedad y a nivel individual», desliza Marta.

Antes, «con la tienda me tocaba agudizar el ingenio para competir contra Amazon y las compras online, que pasaban factura al pequeño comercio. Ahora me toca hacer lo mismo con el covid-19. Ser creativa, como en el 2008», recuerda.

López es autónoma en Chantada y trabaja para empresas de la comarca
López es autónoma en Chantada y trabaja para empresas de la comarca

Cristina lópez gonzález: gestora de comunicación y redes sociales en la Ribeira sacra

«Son afortunada por traballar, o que pido é responsabilidade individual»

Desde el 2014, Cristina López, también conocida como Kris Pereira’s, es «unha pequena autónoma nunha zona pequena, pero que está sendo un referente en Galicia, a Ribeira Sacra». Licenciada en Publicidad, hace seis años decidió dar el paso y trabajar por cuenta propia. La pandemia ha golpeado a uno de los sectores esenciales de la economía española y también de la gallega, el turismo, del que dependen muchas de las empresas para las que gestiona sus redes sociales desde Chantada y entre las que hay comercios, restaurantes, bodegas, actividades de ocio y alimentación. Contra todo pronóstico, aquí, como en otros puntos del noroeste de la Península, salvaron la temporada.

«Por sorte, aos que temos traballo na comunicación e a publicidade afectounos traballando máis. Había, e hai, que comunicar moitas cousas e estar atenta aos cambios. Cando traballas con diferentes sectores, como é o meu caso, todas as adaptacións que fai a empresa hai que comunicalas», explica Cristina, que se pasa los días pendiente del DOG, del BOE y de los comunicados sanitarios.

«Houbo que levar ao consumidor por outros camiños para ensinarlle que podía consumir doutra maneira. Algúns negocios da zona acabaron remontando dentro das restricións. A sorte que tivemos aquí é que estamos nunha zona rural, con moita dispersión e moita demanda. Iso, a nivel turístico, beneficiou. Algunha das miñas empresas, que sempre tiñan xente, continuaron téndoa. Non na mesma cantidade polas medidas de control de aforos como outros anos, pero mantiveron o seu público».

«Houbo que levar aos clientes por outros camiños para ensinar que podían consumir doutra maneira»

Un territorio que aspira a ser patrimonio de la humanidad se volvió aún más apetecible. «Aínda que houbo brotes cerca, non foron grandes como noutras poboacións, o que deu máis tranquilidade. A xente que veu visitarnos, mesmo o fixeron con máis gusto. A natureza dá liberdade e seguridade. Este ano unha cousa bonita e boa é que hai moita xente de Galicia aquí visitando igrexas do románico, cando outros anos viñan, sobre todo, de fóra. Abondou o turismo de proximidade. Da propia vila, comarca ou provincia. Vaticino que esta tendencia se vai consolidar», remarca.

No se despega de la realidad. «Na alimentación vexo que a xente aposta polo próximo, preocúpame o comercio de roupa e calzado. Hai bastantes peches no pequeno comercio», advierte.

A los políticos, esta autónoma lucense les pide que dejen a un lado sus intereses. Con todo, es el comportamiento de la población lo que más le preocupa. «Este país vive de pequenos autónomos e pemes. Que tivera máis actividade non quere dicir que tivera máis ingresos, pero son afortunada por ter traballo e conservar os clientes. O medo que me dá é que, se non somos responsables nós mesmos, isto pódese ir das mans, aparecer máis rebrotes e a xente non querer saír da casa, con razón, pero iso implica que se perderán moitos negocios. Pídolle aos cidadáns e a min mesma responsabilidade individual para, entre todos, conseguir que esta situación sexa o máis soportable posible, evitar contaxios e que deixe de morrer xente. Dalgunha maneira, temos que seguir facendo vida, que non será como a de antes», concluye.

Fani Mosqueira en su negocio de peluquería y maquillaje recién abierto en mayo, Elas Estudio, en A Coruña
Fani Mosqueira en su negocio de peluquería y maquillaje recién abierto en mayo, Elas Estudio, en A Coruña

fani mosqueira suárez: abrió su primer negocio propio, elas estudio, en plena desescalada

«Es mi momento, aunque sea así, tiene su enjundia»

Se estrenó como autónoma en la pandemia. En plena desescalada Fani Mosqueira, que antes trabajaba por cuenta ajena, abrió al público un salón de peluquería y maquillaje en A Coruña, Elas Estudio. Fue el 15 de mayo, dos meses después de iniciarse el estado de alarma. Aunque estuvo a punto de echarse atrás, finalmente se lanzó a por su sueño, con o sin covid-19.

«Estoy muy contenta, tengo gente todo el rato. Eso sí, aunque el estudio funciona con un trato personal, no puedo juntar clientes por la pandemia. Tengo que dejar un espacio de tiempo para ventilar y desinfectar todo entre uno y otro. No es el volumen de actividad que podría tener, aunque en el aspecto económico estoy contenta. No me saco un súper sueldazo, pero sí un sueldito que me da vivir», cuenta.

El día a día es «muy cuadriculado. Cita previa y aplicar las medidas de seguridad. Al principio, cuando no sabíamos apenas nada, venía incluso con calzas. Era todo mucho más extremo. Al final, se convierte en una dinámica. Ahora hay más información y es un poco más fácil. No me arrepiento de abrir y estoy muy contenta. Eso sí, una partida de dinero importantísima va para desechables y limpieza por el coronavirus», destaca. «En mi entorno, en marzo, aunque me animaban a que siguiera adelante con los planes, también me advirtieron que me lo pensara. No sabíamos nadie qué iba a pasar con esto. Iniciar un negocio nunca es para tirar cohetes. Hacerlo con el covid-19, menos aún», asiente.

«Es todo mucho más cuadriculado, una dinámica. Al principio incluso venía con calzas, era todo más extremo»

La conciliación es otro factor a tener en cuenta. Siempre está el temor a un contagio que obligue a una cuarentena en el local y tiene una niña pequeña. «Ahora no hay abuelos. Es decir, está mi madre, pero con el coronavirus solo recurro a ella lo imprescindible. Puede ocurrirte que estés cerca de un positivo y tengas que cerrar. Esta temporada es para ir zafando».

De momento, los clientes se animan a llamar y cruzar la puerta de entrada. El bajón de demanda lo ha notado en los cursos, pero es una limitación de aforo que también ella se impone. «No es el volumen de trabajo que podría haber tenido. Sobre todo, en las autoclases de maquillaje. Vienen dos personas a cada una, cuando tengo el local preparado para estar aquí hasta ocho. Por las distancias de seguridad solo puedo tener a cuadro y, por precaución mía, prefiero que sean dos», detalla.

Ser autónoma implica «más libertad y más responsabilidad», concluye. «Llevaba tiempo pensando en el proyecto, encontré un local que me llenó y lo cogí. A las dos semanas saltó todo lo de la pandemia. Tuve suerte porque el dueño me echó un cabo con el alquiler, pero sí que me planteé pagar el año entero, cumplir con el contrato y no abrir ni invertir más», dice Fani, que es también maquilladora audiovisual. «El día en el que dejaron hacer reformas en la desescalada empezamos una exprés, ¡de una semana! Pensé, es mi momento, aunque sea así, tiene su enjundia. Y ya tengo algo que contar a mis nietos», exclama contenta por la decisión tomada.

El autoempleo ahoga a tres millones de trabajadores

Gladys Vázquez

En Galicia son más de 200.000 los trabajadores por cuenta propia que se ven al borde del abismo. Creen que las medidas han sido solo un respiro y reclaman soluciones de calado. La mayoría se dedica al sector servicios, uno de los grandes perjudicados por cierres y restricciones horarias

Sienten que las medidas tomadas por el Gobierno les aliviaron durante un suspiro. Y ese suspiro fue la explosión de la pandemia. Hoy en día se sientan al borde del abismo. Todo ello siendo el gran colectivo laboral del país. España tiene 3,2 millones de trabajadores autónomos —1,9 si solo se suma a quienes no pertenecen a sociedades, cooperativas o son colaboradores—. Se trata de un alto porcentaje de trabajadores teniendo en cuenta que son 33 millones en toda la Unión Europea. En Galicia, los datos de agosto los sitúan en 208.000. «Nos afecta todo. El año está siendo malo y pinta mal: por el covid, por supuesto, pero también por todos los efectos de la pandemia. El cierre de todo tipo de empresas nos está afectando». Así ve la situación Jesús Antonio Sánchez, transportista «de toda la vida» y directivo de Tradime, la Asociación de Empresarios de Transporte Discrecional de Mercancías de la provincia de Lugo. Jesús Antonio transporta, entre otras mercancías, hormigón o madera. «Estuvimos mucho tiempo parados y ahora el producto no se vende como antes. Por ejemplo, Ence ha bajado el precio de la pasta de papel y cada vez hay menos transportes. Por no hablar de Alcoa». Lo dice desde la perspectiva de un autónomo con siete trabajadores a su cargo. «Solo veo habladurías por parte de los políticos. Este tiempo ha demostrado que, a la hora de la verdad, te las tienes que arreglar tú».

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