Tiempo de mudanza en Londres

El plan del Gobierno de Johnson de reactivación de la economía prevé dedicar a uso residencial los inmuebles de oficinas vaciados por la pandemia


El confinamiento, las medidas de distanciamiento social y físico y el plan del Gobierno británico para recuperar la economía tras de la pandemia del covid-19, el cual incluye medidas para facilitar la conversión de oficinas y fallidas tiendas en viviendas. Estos son los ingredientes de un cóctel que amenaza con cambiar radicalmente la faz de Londres o al menos de algunos de sus distritos más emblemáticos. Los antes bulliciosos y transitados barrios de Canary Wharf o la City, donde operan los más importantes bancos, aseguradoras e instituciones financieras del país y del mundo, hoy lucen como pueblos fantasmas. Hasta mediados de septiembre se estimaba que apenas el 45 % de los trabajadores había vuelto a la oficina, según Morgan Stanley, un dato que pone en riesgo la supervivencia de bares, cafés, restaurantes y de tiendas ubicadas en esas zonas.

Esta situación irá a más porque el pasado 22 de septiembre el primer ministro Boris Johnson dio marcha atrás e instó a las empresas a retomar el teletrabajo por la temida segunda ola de coronavirus. La reducción en el número de personas que acuden a diario a las oficinas ha hecho que muchas empresas comiencen a pensar en qué hacer con el espacio restante. Una encuesta de la consultora Robert Walters a 2.200 empresas británicas reveló que el 44 % pensaba en desprenderse de parte del espacio donde vienen operando, para así reducir costos de alquiler, servicios y de paso evitar riesgos para sus trabajadores. Estos datos fueron corroborados por la Confederación Británica de la Industria (CBI), la cual el mes pasado aseguró que el 37 % de sus afiliados evaluaba hablar con los propietarios de las oficinas para entregarles parte del espacio que tienen.

Ante este escenario muchos dueños de inmuebles comienzan a ver con buenos ojos el reconvertir dichas áreas en viviendas. El Ejecutivo de Johnson ha aprobado una serie de medidas para agilizar la entrega de permisos que permitan a los constructores transformar edificios originalmente diseñados para oficinas o antiguas tiendas en residencias, escuelas u hospitales, en un intento por reactivar la economía a fuerza de ladrillo. De materializarse el plan, miles de nuevos hogares podrían sumarse a los que ya se están construyendo en Canary Wharf. No obstante, en el sector inmobiliario descartan que la oferta adicional provoque una caída de los precios en la exclusiva zona, porque confían en que la llegada de hongkoneses y chinos evite un desplome. Pero no solo Canary Wharf y la City podrían comenzar a tener menos ejecutivos de traje y corbata y más familias, sino grandes calles comerciales. En julio pasado, la cadena John Lewis anunció que estudiaba transformar en casas algunos de los ocho establecimientos que este año tiene pensado cerrar, para así hacer frente al hueco que en sus cuentas ha dejado la pandemia. «Los márgenes de ganancias están bajo presión. Para que la empresa sea viable a largo término tenemos que expandirnos más allá del comercio minorista», declaró a los medios la presidenta de la compañía, Sharon White.

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