Cultivos Casaita: más de 30 años vendiendo bambú de Tomiño en Europa

Los abuelos del actual gerente fundaron la empresa en 1988, en una finca de siete mil metros cuadrados, y hoy producen 200.000 plantas de esta especie al año y facturan 1,5 millones


José Carlos Vicente y Margarita Pérez, los abuelos maternos del actual gerente, crearon en 1988 una comunidad de bienes, Ollo Redondo, que cuatro o cinco años después se transformó en la sociedad limitada Cultivos Casaita. «Empezaron en una finca de siete mil metros cuadrados con todo tipo de plantas, ya entonces tenían bambú, y el mercado empezó a tirar por ahí», cuenta su nieto Francisco Javier Campo Vicente, que dirige desde hace tres años la empresa, en la que también trabajan otros miembros de la familia. Con una plantilla de 30 personas y una facturación anual de alrededor de 1,5 millones de euros, cuenta con un vivero principal, de cien mil metros cuadrados, y otros más pequeños en Tomiño, y una parcela en O Rosal. En total suman 250.000 metros cuadrados.

En Cultivos Casaita son mayoristas y están especializados en la producción de bambú, Phormium, planta de copa y árbol pequeño. De este vivero salen 200.000 ejemplares de bambú al año. «Es nuestro fuerte», subraya el administrador. Ya sus abuelos exportaban esta especie de origen asiático. «Cuando empezaron a vender de verdad fue con la exportación, a raíz de un cliente belga que trajo a otros», relata. El mercado francés es el más importante, tanto para las más de veinte variedades de bambú invasivo como para las cerca de veinte de Fargesia (no invasivo) que cosechan. También abastecen al mercado de Holanda, Italia, Alemania o Reino Unido. «Nosotros hacemos el ciclo completo de bambú y del Phormium ,y vendemos a viveros que no son especialistas y que luego distribuyen a tiendas», indica.

El gerente estima que entre el 80 y el 90 % del bambú que producen se exporta y que el porcentaje restante, que se queda en España, representa entre el 40 y el 50 % de todo el bambú que se comercializa en el territorio nacional. «Somos, probablemente, el mayor vivero de España», afirma. La mayoría de las plantas crecen al aire libre, aunque disponen de invernaderos de semisombra para las variedades de Fargesia, «que son de montaña, adaptadas al frío, y no soportan el sol del verano». El otro plato fuerte de Cultivos Casaita es el Phormium, «una planta de apariencia herbácea, sin tronco, que se vende en España y fuera para uso ornamental en jardines, igual que el bambú, en España y fuera», apunta. Originaria de Nueva Zelanda, las hojas brotan desde la base. «La variedad que más vendemos es verde, jaspeada en blanco amarillento», añade.

 

«En mayo y junio se vendió más que otros años, el mercado se reactivó»

 A. F. C.

Francisco Javier Campo Vicente (Tomiño, 32 años) lleva tres años al frente de Cultivos Casaita S.L. Es técnico superior en automoción y antes de hacerse cargo de la empresa familiar se dedicó al mercado bursátil. «Trabajar con plantas es estresante y a la vez gratificante, aprendes mucho viajando por Europa para ver clientes, ferias, viveros... Pero el sufrimiento también es grande -reconoce-. Las plantas son seres vivos, un producto a medio plazo, y siempre tienes que estar anticipándose a lo que se va a vender a uno o dos años vista». Aparte de estar a expensas de las condiciones meteorológicas.

­-¿Cómo afectó la pandemia?

-En el confinamiento todos nuestros puntos de venta cerraron, pero nosotros tuvimos que seguir trabajando. Hay que continuar podando, abonando, regando... Hemos sufrido mucho. Hicimos un ERTE (expediente de regulación temporal de empleo) para 12 personas, pero no pudimos acceder al de fuerza mayor. No cerramos pero es como si hubiéramos cerrado, no podíamos vender (el sector de planta ornamental no se consideró de primera necesidad). Fueron días de mucho nerviosismo, en la época más fuerte de venta del año. Mucha planta se pasó o hubo que cambiarla de maceta, por lo que pierdes competitividad.

­-¿Han logrado recuperarse?

-Dejamos de vender más de medio millón de euros, pero en mayo y junio se vendió más que otros años, y al final del año habremos perdido entre 200.000 y 300.000 euros. El mercado se reactivó rápido, el exterior y el nacional.

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