No a la extracción de petróleo y gas

El país luso ya en busca de hidrocarburos. La empresa australiana que buscaba gas a 120 kilómetros de Lisboa cierra sus operaciones.


Lisboa

 «No se atribuirán más contratos de prospección y búsqueda de gas natural o de petróleo en territorio portugués, tras finalizar la última concesión de Batalha y Pombal, a partir del próximo 30 de septiembre». Así de rotundo se hacía la comunicación oficial por parte del Ministerio de Medio Ambiente y Acción Climática (MAAC) dirigido por João Pedro Matos Fernandes. El departamento gubernamental explica que ha sido Australis quien ha renunciado al contrato en vigor, con una carta enviada el pasado 24 de agosto a la Dirección General de Energía y Geología. Por su parte, el grupo australiano reconoce su desolación tras tener que tirar la toalla. Cede «por no poder concretar la evaluación del gas natural descubierto en Batalha y continuar con las prospecciones en Pombal debido a la falta de apoyos del Gobierno portugués hacia las actividades y operaciones de la empresa, con una dimensión certificada, de forma independiente de trece mil millones de metros cúbicos de volumen de gas, y habernos quedado sin opciones de proseguir». Australis, que deberá pagar ahora al Estado portugués las contrapartidas previstas en el contrato, ha mostrado su malestar tras «haber hecho todo tipo de esfuerzos para dar informaciones claras, concisas y precisas de las operaciones realizadas tanto al Ejecutivo de Lisboa, a la población de la zona y a los ayuntamientos».

Hasta 18 concesiones

El bum de las concesiones para detectar hidrocarburos en Portugal continental y en su franja costera alcanzó su máximo apogeo en el 2015. Hace cinco años existían siete empresas y un total de 18 concesiones buscando el preciado oro negro y gas natural en territorio luso: la española Repsol asociada a Partex en toda la costa del Algarve; Australis en Batalha y Pombal; Kosmos Energy en la costa Alentejana y en el Algarve; Portfuel, del empresario luso Sousa Cintra, en el Algarve; ENI y Galp también en la costa del Alentejo y el Algarve; y el consorcio creado por Repsol, Kosmos, Galp y Partex en la franja costera entre Lisboa e o Porto.

Todos estos grupos han ido desistiendo de sus prospecciones por diferentes motivos. Aunque hay uno de especial incidencia: el gran número de protestas de ambientalistas, procesos interpuestos en los tribunales y manifestaciones organizadas por las poblaciones del Alentejo y del Algarve en contra de las prospecciones. La concesión que generó más ruido mediático fue la de Portfuel (Algarve), de Sousa Cintra, que tuvo que ser cancelada, tras rescindirle los contratos el Gobierno, a finales de 2016. El empresario recurrió a la justicia, que le negó la concesión de una indemnización hace unos meses.

La misma polémica y malestar entre los habitantes del Algarve y la Costa Vicentina ocurrió con las prospecciones de Repsol, Partex y de Eni con Galp, a solo a 46 kilómetros de la localidad turística de Aljezur. Ante semejante ola de protestas, Galp renunció meses después a sus prospecciones porque «es imposible con este ambiente en contra proseguir con las actividades de exploración», declaró.

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