«Soy una persona organizada e hice de ese don una profesión»

Descubrió que ser organizada y ordenada no solo era un don, sino también una profesión que hoy, en España, empieza a conocerse, pero de la que entonces nadie había oído hablar. Ahora es organizadora profesional, y además, enseña a serlo


Adelaida Gómez ya era organizadora antes de que Marie Kondo hiciese famosa su profesión. Pero no fue de un día para otro. Nacida en Madrid, en el año 1979, realizó un largo periplo trabajando como comercial textil en España y en Francia antes de recalar en A Coruña, en el grupo Inditex. Hasta que un buen día decidió darle un vuelco a su vida.

-¿Cómo descubrió su vocación?

-Mi marido y yo queríamos darle un giro a nuestra vida. Tenía la sensación de que me levantaba todo los días para hacer lo mismo, y un día me pregunté: ‘¿Esto va a ser así el resto de mi vida?' Mi marido se reinventó en la navegación a vela y yo me tomé un año para ver lo que quería hacer de mi vida. Me puse a pensar en cuáles eran mis aptitudes, qué había en mí que les llamase la atención a los demás y para mí fuese muy fácil. Y yo siempre me caractericé por ser una persona organizada, también ordenada, pero sobre todo, organizada. ‘¿Por qué no intento hacer algo con esto?', me pregunté. Y descubrí en Internet que en Estados Unidos la profesión de organizadora estaba muy reconocida, y vi el cielo abierto. Empecé a asistir a congresos y a conocer a las personas más relevantes en ese campo, y así fue cómo, siendo una persona organizada, decidí hacer de ese don una profesión. En el 2014 lancé oficialmente la empresa, Orden Studio.

-¿En qué consiste?

-En ayudar a los demás a que lleven la vida de forma ordenada y organizada para estar en equilibrio consigo mismas, con sus espacios y con lo que quieren ser y alcanzar en sus vidas, a vivir en armonía y en coherencia, que para mí es la palabra clave. Si tú quieres tener salud, alimentarte bien, dormir correctamente y llevar una vida armoniosa, o empiezas poniendo orden en todos los aspectos de tu vida o va a ser muy difícil que lo consigas.

-¿Cómo consiguió hacerse con clientes en una profesión que aquí no se conocía?

-Mi padre era empresario y yo tengo ese espíritu emprendedor, que es algo que tiene que ver con esa coherencia de la que hablaba, porque llevaba toda la vida trabajando para otros y, al final, me di cuenta de que yo quería trabajar para mí. Me moví mucho en ese tiempo dentro del mundo del crecimiento personal y del «networking». Me metí en la Asociación de Empresarias de A Coruña y en Executivas de Galicia y llamé a todas las puertas. He sido muy pesada... [dice entre risas].

-¿En qué consiste su trabajo? Póngame un ejemplo.

-Pues hablemos, por ejemplo, de unos clientes que tienen un problema de organización en su casa. La primera de mis misiones es indagar qué ocurre, comprender de dónde viene eso, saber cómo se originó y entender cuáles son los objetivos de esas personas y qué quieren cambiar, y si están dispuestas no solo a que les ordenemos la casa, sino también a cambiar de hábitos. Luego, mi equipo y yo entramos en su casa y la tiramos abajo, entera, y la volvemos a montar. Vaciamos todo, categorizamos, clasificamos, descartamos lo superfluo y volvemos a organizarlo de nuevo pero con un criterio, un orden y un lugar para cada cosa.

-¿Vivimos en un caos?

-Vivimos en un mundo acelerado en el que vamos con el piloto automático para cumplir objetivos muchas veces inalcanzables y poco realistas, sin pararnos a pensar en si lo que hacemos es coherente con lo que uno quiere y necesita en su vida. Hace falta recuperar el equilibrio y la armonía, y la organización y el orden son la base para encontrarlo.

  

«He visto llorar por deshacerse de cosas por las que había un fuerte apego emocional» 

 

El método del orden de Marie Kondo, que saltó a la fama en televisión, popularizó una profesión hasta entonces desconocida en España.

-¿La fama de Marie Kondo facilitó su trabajo?

-No siempre, porque yo no voy a tirar todos tus libros porque sí. Se trata de que lo que tienes, tenga sentido en tu vida. Pero si tú no lees, pues a lo mejor no resulta práctico que conserves una estantería llena de libros y es mejor que pongas ahí la documentación que necesitas y nunca tienes a mano...

-¿A la gente le cuesta desprenderse de sus cosas?

-A veces es difícil desprenderse de las cosas del pasado, porque ahí entran cuestiones emocionales y de apego. Puede parecer superfluo lo que hacemos, pero no es así. Yo he visto llorar por desprenderse de cosas por las que había un gran apego emocional. Pero lo cierto es que luego, cuando lo consiguen, ningún cliente me ha dicho que haya echado de menos algo que hayamos tirado o donado. Todos lo superan, y eso es una buena noticia. Es lo que en psicología se llama el duelo, que se pasa y la vida sigue. Es importante entender que nada es para siempre y que no te lleva a ningún sitio acumular todas las cosas. ¿Por qué tienes que guardar todos los dibujos que hizo tu hijo cuando eras pequeño? ¿No es mejor que le dediques el tiempo a tu hijo ahora en lugar de preocuparte por sus cosas del pasado?

-Usted, además, tiene una escuela, la Escuela del Orden.

-En el 2016, dos compañeras de profesión y yo creamos la Asociación Española de Organizadores Profesionales (AOPE), que es el cerebro de todo esto para que la profesión se desarrolle. Ellas, además, escribieron libros sobre la profesión. Yo, de momento, eso no lo veo, pero sí pensé en la posibilidad de la formación, para darle a otras personas lo que a mí me faltó cuando empecé. Así nació en el 2018 la Escuela del Orden, mi segunda línea de negocio, y en dos años llevo más de cien personas formadas. Empecé con el curso de organización profesional y, ahora, junto con Rafa García, hemos desarrollado Tudeo, Tu universo digital en orden, que es una maravilla. Y vamos a hacer talleres: ordenar tu casa, educar en orden, cambiar el armario...

el detalle

Los huéspedes y el mar

Adelaida Gómez tiene un hijo de 15 años que fue una de las razones por las que, cuando él era pequeño, decidió dejar un trabajo que le obligaba a tener un horario fijo y lanzarse a la aventura del emprendimiento. Ahora, con su segundo marido, comparte la afición por el mar y las jornadas a bordo del velero que tienen y con el que realizan rutas para terceros. «Me gusta la cocina, así que yo me encargo de hacer un cátering saludable para nuestros clientes». Ser anfitriona es otra de sus aficiones, y por eso forma parte de la comunidad de Airbnb. «En verano siempre tenemos gente en casa». Y aunque ahora tiene menos tiempo, también le gusta viajar. «En julio, nada más salir de la desescalada, nos fuimos a la isla griega de Paxos». Y ahora tiene previsto hacer las maletas con destino a Almería, para disfrutar de uno de sus rincones preferidos en el parque de Cabo de Gata. «Me encanta su paisaje, las aguas turquesas, el calor, la amabilidad de sus gentes... Me escapo allí siempre que puedo».

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