Portugal apuesta por el hidrógeno verde

La nueva planta que se ubicará en el puerto de Sines, y cuyo coste rondará los 3.000 millones, producirá 175.000 toneladas anuales


El ejecutivo portugués que dirige el socialista Antonio Costa está decidido contra viento y marea a colocarse en la vanguardia europea en la producción de hidrógeno verde. Una nueva planta se ubicará en un lugar estratégico, junto al puerto de Sines, uno de los principales de la península Ibérica, en el Alentejo. El coste del proyecto, que contará con el apoyo de la eléctrica EDP, ronda los 3.000 millones de euros: la planta tendrá una capacidad de producción de entre 35.000 y 175.000 toneladas anuales y es un empeño personal del ministro de Medio Ambiente y Transición Digital, João Pedro Matos Fernandes, y de su secretario de Estado de Energía, João Galamba.

Ambos apuestan por la descarbonización de Portugal y han sido muy criticados por un grupo de ingenieros, intelectuales y reputados técnicos del país que han presentado un manifiesto, con más de 30 firmas, en contra de la idea por considerar que «aún no se conocen suficientemente los beneficios energéticos del hidrógeno verde, el ahorro de energía y los costes que traerá consigo para los consumidores, sino todo lo contrario», declaraba hace unos días el exministro de Industria y de Energía, Luis Mira Amaral, uno de los firmantes y artífices de la carta, quien fue asesor del anterior presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva.

Los defensores del hidrógeno verde lo consideran el combustible del futuro, por su bajo coste y porque ha nacido para ocupar el lugar de los tradicionales. El secretario de Estado de Energía, João Galamba, ha confirmado que para construir la megaplanta de Sines se han presentado 120 proyectos de todo el mundo. En una entrevista reciente en una televisión lusa, Galamba aseguraba que «los portugueses no pagarán los gastos de la producción de hidrógeno verde en su factura de la luz». La futura planta del Alentejo consumirá energía solar y se instalará en un área de 4.000 hectáreas junto al mar. El gobierno de António Costa quiere acelerar la transición energética durante esta legislatura y que estén en funcionamiento los primeros electrolizadores entre 2022 y 2023. La planta tendrá un coste estimado de 2.805 millones de euros, que serán financiados en gran parte con fondos europeos. El titular de Transición Energética portugués, Matos Fernandes, ingeniero de profesión, insiste en explicar las ventajas y el potencial que tiene el hidrógeno verde «por su gran movilidad, porque se produce a través de energías sostenibles, como la fotovoltaica o la eólica, de la que Portugal es un gran productor», precisa el ministro cada vez que se le pregunta sobre la cuestión. Otra de las ventajas apuntadas a esta nueva energía es que se puede almacenar y utilizar de una manera innovadora, en pilas de combustible para recargar y alimentar tanto a vehículos de uso particular como a los empresariales o industriales.. La planta de hidrógeno verde de Sines protagonizó el último debate sobre el estado de la nación. Ante las críticas de la oposición, el Gobierno defendió que se trata de un proyecto que se está en línea con la estrategia europea de transición energética.

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