La hora del capital riesgo en Galicia

Después de tres meses parados, los fondos empiezan a reactivar las inversiones en un momento clave para la consolidación de las empresas estratégicas y los negocios emergentes


El capital riesgo, el instrumento financiero que permite participar en empresas para dotarlas de recursos económicos, empieza a reactivar sus inversiones después de tres meses completamente parado; los fondos tienen en España ahora unos 4.500 millones de euros para hacer compras y se prevé un alza en las operaciones en los próximos meses, sobre todo en sectores como la energía, las infraestructuras, la sanidad o la alimentación. En un contexto como el actual, en el que las empresas emergentes se han visto con problemas de financiación, y en el que las grandes compañías de sectores estratégicos tienen más deteriorados sus balances, el capital riesgo está llamado a jugar un papel clave, tanto los fondos privados como públicos.

En el caso gallego, la actual situación financiera de la entidad gestora de la Xunta, Xes Galicia, abre la puerta a una mayor capacidad de inversión en un momento necesario. Atrás quedan los tiempos de los números rojos, en los que Xes Galicia se había convertido en una suerte de hospital de campaña para atender empresas estratégicas en apuros tras la crisis del 2008. Una campaña de auxilio que le valió a la Administración gallega varios tirones de orejas del Consello de Contas, que en sus informes fiscalizadores advertía de las cuantiosas pérdidas que suponían estas inversiones para las arcas públicas, es decir, para el dinero de todos.

La lista de empresas socorridas entonces es muy larga: Filmax, Veirasa, el Grupo Copo, Frinova, Sargadelos, Alimentos Lácteos o T-Solar. La situación ahora es muy distinta. Aunque la crisis del covid-19 ha impactado de forma global, lo ha hecho de manera asimétrica en el tejido productivo. «Tenemos la cartera dividida en dos tipos: las empresas industriales y las startups», explica Fernando Guldrís, presidente de Xes Galicia.

El responsable de la gestora recuerda que hay empresas estratégicas en sectores que han incrementado su nivel de endeudamiento con la pandemia, lo que significa que disponen de menos activos propios. «Aquí es donde puede jugar un papel importante el capital riesgo: llegar donde no llegan los accionistas y volver a equilibrar la financiación propia y ajena», explica Guldrís.

Esta es una estrategia que se ajusta más a las grandes empresas industriales y no tanto a las muevas compañías emergentes. De los cinco fondos que gestiona Xes Galicia, tres cerraron el 2019 con beneficios: Sodiga, Galicia Compite y Adiante. El primero con 2.180.000 euros, y el segundo y el tercero, con 366.000 y 301.000, respectivamente.

Brazo inversor

Sodiga es de hecho el principal instrumento de apoyo financiero al sector industrial gallego y el que tiene mayor volumen de activos: 38 millones. En el último año, en concreto, ha llevado a cabo inversiones en grupos relevantes como es el caso de Fandicosta o de la carrocera compostelana Castrosúa.

Al igual que Sodiga, el fondo Galicia Compite presenta también se encuentra en números positivos tras haber invertido en Biomasa Forestal o VMS, un proyecto gallego que desarrolla una motocicleta 100 % eléctrica con un innovador sistema de suspensión de tres ruedas. Adiante, que es el fondo con el que la Xunta a las empresas que atraviesan dificultades, pero que son viables desde el punto de vista comercial y financiero, también tuvo beneficios en el 2019, pero se encuentra en proceso de liquidación y desinversión en su cartera.

Los otros dos fondos que componen Xes Galicia, Innova Tech y Galicia Iniciativas Emprendedoras, tienen resultados negativos de 845.000 y 503.000 euros, respectivamente. En el primero de los casos, porque la estrategia se ha centrado en la inversión en el capital social -en lugar de préstamos participativos- , lo que condiciona el resultado del ejercicio en el que no haya desinversiones. Y en el segundo, porque se trata del instrumento más reciente y que se dedica a apoyar a las empresas nuevas. A lo largo de los últimos tiempos, el capital riesgo ha ido reorientando sus inversiones hacia las startup; la pandemia paralizó las nuevas compras, pero la gestora de la Xunta ha mantenido su actividad; hasta mayo había 88 empresas apoyadas y 95 operaciones con un volumen de participación de 17,7 millones de euros. En las últimas semanas se han acelerado otras inversiones por valor de 7,47 millones de euros y que se formalizarán a lo largo de los próximas semanas. Para atender las necesidades en este escenario de crisis, la Administración gallega tiene en perspectiva la posibilidad de aumentar los recursos económicos de los diferentes instrumentos públicos de capital riesgo. Con todo, en el plan de recuperación económica diseñado por la Xunta se incluye la creación de un fondo público privado de inversión empresarial, dotado con 30 millones de euros.

 El escenario

Luis Otero, profesor de la USC, explica que, en un contexto como el actual, disponer de instrumentos públicos puede facilitar mucho las cosas al no tener que depender de la captación de recursos en el mercado, «sobre todo porque los inversores están reduciendo el riesgo», recuerda, y porque las sociedades saben que no es el momento de vender y salir de las empresas participadas. «Como no tienen interés en perder el dinero invertido, muchas entidades están buscando soluciones financieras para las empresas de su cartera», explica. Luis Otero sostiene que la entrada en el capital puede ayudar a aumentar la supervivencia en un momento en el que se esperan quiebras. «El Venture Capital, orientado a empresas en etapas iniciales, también debe ayudar a evitar el colapso de las startups existentes, así como las que han surgido en la era covid, enfocadas a la salud, la tecnología o la ciberseguridad», explica.

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