El confinamiento desborda a Pipor y sus cubiertas de piscina

La crisis disparó la demanda y sorprendió a estos orfebres del aluminio de Santiago, que tienen delegación en Madrid y Francia, y apuntan a Dubai


Piense en la siguiente escena: los dueños de una casa con piscina al aire libre se ven obligados a confinarse a punto de que comience la primavera, viendo pasar la Semana Santa y los primeros calores sin poder usar uno de sus bienes más preciados porque el invierno gallego es largo. Solo así se entiende la carga de trabajo con la que se encontró la empresa de cubiertas de piscina a medida Pipor al recuperar la actividad. Consultas por encima del 230 % respecto al 2019, un crecimiento real que ya supera al planteado a principios de año -12 %- y una cartera de pedidos que ha obligado a poner al límite la fábrica del polígono del Tambre, en Santiago.

La firma está a punto de cumplir 25 años, y su origen es una vuelta de tuerca al buen trabajo en aluminio que se hace en la comarca compostelana, con puntales como Extrugasa o Cortizo, que son sus principales proveedores. Pipor ya ha superado el millón de metros cuadrados cubiertos con estructuras pensadas y ejecutadas a medida para poder utilizar todo el año las piscinas y para ampliar espacios de las viviendas, unos trabajos en los que tuvieron como aliado el cristal laminado de seguridad, que les ha permitido medirse a los reyes del mercado europeo, los franceses. De hecho, Pipor cuenta con una delegación comercial en el sur de Francia (Narbonne) y otra en Madrid, donde atienden pedidos de particulares o instituciones. Dos de los proyectos que entregarán estos días son dos grandes cubiertas para las piscina municipales de Oroso y de Torrejón de Ardoz.

«Hemos hecho cubiertas de 250.000 euros para hoteles y de poco más de 3.000 para particulares que quieren disfrutar de su instalación todo el año», explica Jesús del Castillo, director de Márketing. Siguen pensando en crecer, «pero con cautela, operando como una gran empresa sin ser una empresa grande», resume el responsable del desarrollo de negocio, que también justifica la prudencia con la que asumen el incremento de pedidos: «Somos 35 empleados, y la mayoría son auténticos orfebres del aluminio que necesitan un largo período de formación», de ahí que la contratación de personal para picos puntuales no sea una solución del todo satisfactoria.

Del Castillo abunda en los motivos que explican su buen momento. «Los clientes nos trasladan que, ante la inquietud que les genera la crisis, prefieren garantizar el disfrute de sus vacaciones invirtiendo en la mejora de las instalaciones de ocio de su vivienda habitual o segunda vivienda, de tal forma que las puedan disfrutar cuando las condiciones meteorológicas no son las más favorables; y, a la vez, ahorran tiempo y dinero en el mantenimiento de sus piscinas, evitan la pérdida de temperatura del agua, problemas de seguridad… en definitiva, apuestan por invertir en mejorar su calidad de vida».

 Salto internacional

Dentro del comedimiento que caracteriza a la firma compostelana, hay margen para el crecimiento internacional. Trabajar habitualmente en Portugal y poner un pie en Francia les ha abierto la posibilidad de ir de la mano con otro socio europeo para construir instalaciones singulares en Dubai, un objetivo que ya maduraban antes de la crisis y que retomarán con interés en los próximos meses, «a medio plazo». Y no pierden de vista otros países como Luxemburgo, Bélgica o Suiza, pero siempre «cerrando todo el ciclo, con control de la calidad para cada proyecto, que es distinto al anterior».

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