La pequeña empresa se crece en la Red

MERCADOS

JUAN SALGADO

El comercio online deja de ser exclusivo de grandes marcas. Las ventas frustradas durante varios meses han obligado a revisar las estrategias de márketing de muchos minoristas

24 may 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El 23 de octubre del pasado año, antes de que el coronavirus tumbase el mundo tal como lo conocemos, La Voz revelaba que de las 500 pymes españolas líderes en crecimiento en el 2019, casi 40 tenían impronta gallega. Era un buen momento para el tejido empresarial de la comunidad, aunque solo en sectores y firmas muy concretas, que lo apostaban todo a la tecnología y la innovación. El pequeño comercio, sin embargo, vivía una época azabache. Estancado en sus cifras -enero, un gran mes para las ventas, no registró pérdidas, pero el crecimiento fue nulo- , y con la sombra del gigante on-line haciéndose cada vez más alargada, solo le faltaba un último golpe para pasar de estar tocado a hundido. Y, entonces, aprender a salir a flote.

El coronavirus les robó el mes de abril, parte del de mayo y, posiblemente, bastante de junio. Con el decreto del estado de alarma y sus sucesivas prórrogas, muchos comerciantes y pequeños empresarios empezaron a asumir las durísimas consecuencias de estar durante varias semanas con la verja echada. Las cuentas no salían-y a muchos aún no les salen-, es cierto; pero había un terreno, árido para minoristas, donde podían ganar algo de tiempo y oxígeno. Con la sociedad confinada y sin tener dónde comprar enseres de primera necesidad, y algún capricho si la ocasión lo requiriese, el gigante Internet pasó a convertirse, en cierto modo, en un aliado. Pese a la dura competencia de distribuidores como Amazon encontrar un hueco en el mercado se hacía difícil, pero no imposible.Sobre todo si el producto es de calidad y de cercanía.

Empresas amparadas por el sello Galicia Calidade han encontrado en la Red una manera de paliar los estragos económicos provocados por la pandemia. Para algunas, de hecho, este salto al magno digital ha supuesto el resorte definitivo para captar clientes hasta hace poco insospechados.