El mecenas del papel higiénico

Begoña Íñiguez

MERCADOS

PAULO ALEXANDRINO

El empresario Paulo Pereira da Silva, que bajó el precio de sus productos y ha ayudado a hospitales, lanza una campaña para proteger a los artistas por ser un colectivo vulnerable

20 abr 2020 . Actualizado a las 15:09 h.

 En plena crisis del coronavirus, los portugueses están dando un ejemplo de unión y solidaridad para evitar la expansión de la pandemia en el país. Han conseguido frenar el número de casos y fallecidos, de los menores de Europa. Los buenos resultados no se han logrado solo con una coordinación política y científica exitosa, entre el presidente de la República, el conservador Rebelo de Sousa; el primer ministro, el socialista António Costa; los técnicos de la Dirección General de Sanidad y el personal sanitario. Ha hecho falta que toda la sociedad y las empresas lusas se involucren y colaboren desinteresadamente con un civismo admirable, como ocurre con Renova, el buque insignia del papel higiénico portugués y líder en Europa. Su presidente, el físico e inventor Paulo Pereira da Silva (Lisboa, 1961) considera que es el momento de «dejar los lucros inmediatos y volcarse en ayudar a los más vulnerables», confiesa a La Voz.

El empresario ha protegido a sus empleados, ha bajado el precio de sus productos y ha colaborado con los hospitales con la compra de material y de respiradores. Pero no solo eso. Ha emprendido una campaña de mecenazgo para apoyar económicamente a los artistas, un colectivo, a su entender, vulnerable y desprotegido. «Los portugueses somos un pueblo solidario, humano, y nos unimos ante la adversidad, intentando ayudar como podemos, cada uno a nuestro nivel», sostiene Pereira da Silva. El empresario recuerda que los creadores de su país lo están pasando realmente mal, sobre todo los menos conocidos, «que han ganado menos dinero y no tienen ahorros». Renova, la empresa que fundó, está apoyando a través de un proyecto de mecenazgo a bailarines, coreógrafos, directores de orquesta y músicos lusos que han tenido que parar su actividad por completo estos meses. «Sin nuestra ayuda, seguramente no podrían seguir viviendo estos meses, ni seguir creando para después mostrárnoslo», dice.

Con implantación en España y Francia, Renova produce en sus factorías en el centro de Portugal papel higiénico, de cocina, pañuelos de papel, de rostro y servilletas con un gran abanico de colores y un diseño innovador, como el papel higiénico negro que ha llegado hasta Hollywood, Japón y los más prestigiosos restaurantes. También se pueden encontrar en las estanterías de los grandes almacenes internacionales, como Harrods, en Londres, o las Galerías Lafayette, en París, o en los establecimientos de El Corte Inglés.

Renova, que da empleo a 600 personas, está presente en sesenta países y factura 200 millones de euros, se hizo muy popular por sus campañas publicitarias rompedoras y por crear la boutique del papel higiénico en verde limón, morado, naranja, azul claro y rojo, a la venta en los principales hipermercados del mundo, llegando incluso hasta el Museo del Louvre, en París. «Ahora hemos dado marcha atrás, pensando en los más vulnerables, con menos dinero, por eso hemos aumentado la producción de las líneas más básicas, bajando el precio, y ya llegará el momento de volver a innovar», afirma Paulo Pereira da Silva. El empresario asegura que su máxima preocupación es que el personal de sus fábricas trabaje seguro y que no falte papel higiénico ni toallitas en los supermercados.,