Centeno el guardián


Fumata blanca -gris, más bien, puntualizará más de uno- en Bruselas. Los ministros de Economía y Finanzas del euro lograron por fin - y no sin antes regalarnos, por aquello de no perder la costumbre, alguno de sus habituales fiascos- un acuerdo para afrontar juntos el descomunal desafío de la crisis del coronavirus. A saber: movilizarán medio billón de euros para paliar los efectos de la pandemia. Un acuerdo, con todo, para muchos insuficiente, habida cuenta de la que se nos viene encima. Porque, nadie lo duda, los efectos de la pandemia resultarán devastadores en toda la zona euro. Y especialmente cruda será la dentellada en países como España o Italia.

Otra crisis. Y otra vez norte y sur tirándose los trastos a la cabeza. Descorazonador. Ahora con un portugués arbitrando el (des)encuentro: Mário José Gomes de Freitas Centeno (Olhão, 1966). Nada que ver con su antecesor, el imprudente Jeroen Dijsselbloem. Holandés él. De dónde, si no. Sería raro que de la boca de Centeno saliese alguna palabra de menosprecio o de falta de respeto hacia sus socios del euro. Deporte nacional entre los políticos de los Países Bajos. No es el de Centeno. Lo suyo es el rugby. Lo jugaba en la Universidad Técnica de Lisboa, donde se graduó en Económicas, e hizo un máster en Matemáticas aplicadas. También tiene un máster y un doctorado en Económicas en la Universidad de Harvard.

Adicto al trabajo, raras veces, dicen quienes lo conocen, pierde el sentido del humor. Una cualidad esa que, a buen seguro, le viene de perlas a la hora de templar gaitas con los halcones del euro. No ha de ser fácil mantener los nervios bajo control en medio de tanta tensión. Que se lo digan si no a su jefe, el primer ministro de Portugal, el socialista António Costa, quien no ha dudado en calificar de «Re-pug-nan-te» la actitud de los Países Bajos en esta crisis. Centeno es más de forjar consensos. Se siente cómodo haciéndolo.

Aficionado al fútbol (es forofo del Benfica) se presentó a su primera reunión del Eurogrupo luciendo una bufanda de la selección lusa de fútbol. Portugal acababa de ganar la Eurocopa. Tiempo después, el por aquel entonces ministro alemán de Finanzas, implacable él con los países del sur, diría de Centeno: «Es el Cristiano Ronaldo del Ecofin. Una estrella», todo un señor reconocimiento a su labor al frente de la economía lusa.

Hijo de un empleado de banca y una funcionaria de correos, está Centeno convencido de que en Europa solo pueden ganar todos si todos pierden. Para vencer, hay que ceder. Esa es la idea.

Cierto es que acaba de tejer un importante acuerdo. Sí. Importante. Pero no suficiente. La crisis es de tal magnitud, que no valen las recetas del pasado. La austeridad no sirve. La solución ha de pasar por repartir la carga. Así lo entiende el portugués y así tratará de que sea. No lo va a tener fácil. Nada fácil. Y lo sabe. ¡Suerte en el empeño!

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