Nuria Varela-Portas de Orduña: «Empecé de cero, ofreciendo los huevos tienda por tienda»

Ana F. Cuba REDACCIÓN / LA VOZ

MERCADOS

Esta emprendedora lucense estudió Económicas en Madrid y en Londres se dio cuenta de que su proyecto vital estaba en el campo. Allí empezó a imaginar un proyecto para el Pazo de Vilane, propiedad de la familia desde hacía 12 generaciones, y asesorada por su padre, artífice de varios negocios, puso en marcha en 1999 una exitosa explotación avícola de producción de huevos camperos

15 mar 2020 . Actualizado a las 05:11 h.

Nuria Varela-Portas de Orduña (Lugo, 51 años) se mudó a Madrid con sus padres a los 6 años. Después de licenciarse en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense, se marchó a Londres para trabajar y seguir estudiando. En la capital británica descubrió que la ciudad no era para ella. «Desde allí les dije a mis padres que me imaginaba un proyecto para el Pazo de Vilane [en Antas de Ulla], que pertenece a la familia desde hace doce generaciones», recuerda. A su padre, abogado y emprendedor de varios negocios a lo largo de su vida, ya le rondaba alguna idea. «Él creía que el campo gallego tenía futuro. Fue una comunión entre los dos». Era 1996, partieron de cero. Tres años más tarde echó a andar la explotación avícola de producción de huevos camperos. Empezaron con 50 gallinas ponedoras, hoy tienen 130.000, que producen tres millones de docenas de huevos al año. En el 2019 facturaron 6,5 millones de euros y en plantilla son 34 personas, 40 si se incluye a otros granjeros con los que trabajan.

-Pazo de Vilane es un ejemplo de emprendimiento.

-Total, desde cero. Me apunté a un curso de agricultura ecológica en Palas de Rei, impartido por el Craega (Consello Regulador de Agricultura Ecológica de Galicia), que estaba iniciándose. Primero pensamos en el turismo rural y una actividad agraria complementaria. Pasaron unos años hasta que nos dimos cuenta de que había un nicho de mercado importante e innovador, las gallinas camperas. El mercado del huevo era industrial, de jaula, pero sí había demanda de huevos de gallinas en libertad, como las que tenía la gente en sus casas.

-¿Cómo fueron los inicios?

-El mercado se fue haciendo poco a poco. Lo arranqué yo, con el asesoramiento empresarial de mi padre. Empecé ofreciendo el producto tienda a tienda, primero en Lugo, después en A Coruña, Vigo, Pontevedra... Les parecía interesante, por innovador, era otra categoría de huevo, suponía reinventar el lineal. Primero fue el mercado gallego y después nos fuimos expandiendo a la gran distribución y a toda España.