La pasión por los depósitos sigue viva

Los españoles tenían la cifra récord de 853.000 millones en este producto a finales del 2019 pese a su nula rentabilidad. Los expertos consultados creen que la banca no dará el paso de cobrar a los minoristas aunque el escenario de tipos negativos vaya en contra de sus márgenes


Redacción / La Voz

Marín. 1985. El antiguo director de una oficina bancaria de la localidad pontevedresa dedica toda la mañana a visitar entidades. Quiere conocer la rentabilidad que le podrá sacar a los ahorros de toda una vida trabajando. Veinte millones de pesetas en total. Una pequeña fortuna de la que puede vivir holgadamente todo el año solo con los intereses que le sacará a ese capital en un depósito a plazo. Son los tiempos de la inflación desatada, de los tipos en el 15 % (en el 83 llegaron incluso al 20 %) y una España convulsa, con un ojo puesto en Europa y el otro en los rescoldos de la Transición. Tres décadas después, el panorama ha dado un giro de 180 grados. La inflación no está ni se la espera. El escenario de tipos negativos ha obligado a actualizar los manuales de finanzas y la economía española navega inserta en un escenario global, con el sector exterior convertido en un pilar estratégico de su modelo de crecimiento. Ver para creer. Todo ha cambiado. ¿Todo? No, los españoles, hoy como entonces, le siguen teniendo mucha fe a la liquidez. A guardar el dinero en los bancos sin riesgo de perderlo. Tampoco a sacarle partido, habida cuenta de la modesta remuneración (apenas un 0,04 %, según el Banco de España) que reciben los depósitos a plazo actualmente en nuestro país.

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