Tractores contra la política agrícola

Patricia Baelo BERLÍN / LA VOZ

MERCADOS

FILIP SINGER

Campesinos y ecologistas chocan por las medidas del Gobierno alemán para cuidar la biodiversidad y el medio ambiente, que ponen bajo el foco el uso de algunos fertilizantes

10 feb 2020 . Actualizado a las 11:39 h.

Al calor de ese fenómeno verde que es Greta Thunberg, la opinión pública de la primera potencia europea reclama cada vez más un cambio hacia un modelo agrícola respetuoso con los animales y el medio ambiente. Sin embargo, los agricultores alemanes no quieren oír hablar de poner fin a los pesticidas, de implementar nuevas normas sobre fertilizantes ni de subvenciones solo para la carne y la leche ecológicas, medidas que, a su juicio, están obstaculizando su trabajo diario, restándoles competitividad y agravando aún más la crisis del sector. Por eso, a mediados de enero cerca de 40.000 campesinos, acompañados de unos 5.600 tractores, sacaron a pasear su ira a las calles de Berlín y una decena de ciudades del país.

 «La mantequilla, el pan y la cerveza salen de nuestra cosecha» y «agricultores arruinados, alimentos importados», así rezaban algunas de las pancartas con las que el movimiento El campo crea vínculos salió a protestar contra la política agrícola del Gobierno de Angela Merkel. Se trataba de la tercera macromanifestación, después de la que congregó en octubre a 100.000 personas en 28 puntos de Alemania, y de la que reunió a decenas de miles frente a la céntrica puerta de Brandemburgo de la capital el pasado noviembre. Entre hileras de tractores y el sonido de los silbatos, uno de los campesinos resumía de esta forma el sentir de todos sus colegas: «Nos encanta arar para la población, pero solo con el respeto necesario y la remuneración adecuada».

 El campo crea vínculos exige al Ejecutivo de la gran coalición que desobedezca a Bruselas, al no aplicar la nueva y endurecida normativa sobre fertilizantes para luchar contra la contaminación de las aguas aprobada por la Comisión Europea, que debería entrar en vigor este año. En lugar de ello, le insta a «crear juntos reglas propias, tras llevarse a cabo un diálogo especializado», explica Maike Schulz-Broers, participante en esta iniciativa.