Un reto ante el que necesitamos actuar


Directora de Industria y Medio Ambiente de ANFAC

El Gobierno, alineándose con el Parlamento Europeo y con las iniciativas de otros países y ciudades, aprobaba una declaración de emergencia climática como prueba fehaciente de cuál va a ser una de sus principales prioridades durante su mandato: la lucha contra el cambio climático. Los fabricantes de automóviles, sobre la base de su compromiso inequívoco con el medio ambiente, han acogido favorablemente esta declaración, confiando en que sirva de acicate para la puesta en marcha con celeridad de instrumentos que permitan alcanzar la tan ansiada neutralidad en carbono en el 2050. Necesitamos intención seguida de actuación. España necesita un marco regulatorio alineado con Europa y sin prohibicionismos que defina la nueva movilidad desde una visión que priorice los sistemas de transporte más sostenibles y garantice el derecho a la movilidad.

Se necesitan ayudas, sí, para que los vehículos más viejos y contaminantes dejen de circular por las carreteras y las ciudades. El 20 % del parque automovilístico, representado por los vehículos de más de 15 y 20 años, es directamente responsable del 80 % de las emisiones contaminantes y de CO2. Pero no podemos penalizar a los ciudadanos que necesitan y usan sus coches viejos, tenemos que ayudarles a cambiarlos, facilitando la sustitución por vehículos nuevos. En este contexto, vemos con gran preocupación la evolución del mercado de vehículos usados de más de 20 años, que crece a más del 17 %, mientras el mercado de nuevos particulares, más allá de frenar su tendencia, acumula 16 meses de caída.

Se requiere una apuesta decidida por la electromovilidad que nos permita pasar del 1,8 % de cuota de mercado, con la que arranca este mes de enero, a cuotas cercanas al 40 % para alcanzar los 3,5 millones de vehículos turismos. Una apuesta que nos permita pasar de los 8.000 puntos de recarga pública actuales a los 200.000 que necesitamos, potenciando la recarga ultrarrápida que permite tiempos de carga razonables y donde España se posiciona a la cola de Europa, con 4 puntos instalados y otros tantos en construcción que encuentran en su camino gran complejidad administrativa y justificación económica. El despliegue de una infraestructura de suministro de hidrógeno suficiente y eficiente debe configurarse también como una apuesta clara.

Para ello, se requiere actuar rápidamente. La automoción es un agente fundamental para la descarbonización de la economía. No estamos de brazos cruzados, estamos actuando y necesitamos que el resto del mundo actúe. No queremos evitar nuestras obligaciones, al contrario, queremos anticiparnos, ofreciendo ya las mejores tecnologías, las más eficientes, que caminen hacia la consecución de este objetivo. Pero necesitamos que lleguen a todos los usuarios, que se genere una demanda fuerte y constante en el tiempo que permita incrementar las inversiones y que garantice el liderazgo de España como industria tecnológica, responsable, fuente de empleo de calidad y de cohesión territorial. Para eso necesitamos la colaboración de las administraciones y del conjunto de la sociedad. Trabajaremos codo con codo con el Gobierno para generar este entorno favorable para todos.

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